Janet Murray advierte en su texto sobre la línea que separa lo real de lo irreal en la realidad virtual. Quizás resulte necesario amplificar y especificar un poco más estas variables de análisis.
Coincido con el compañero que escribió sobre esto titulado como “El encanto de participar” en el que plantea la pobreza del análisis de Murray en cuanto a determinar en forma precisa los peligros de vulnerabilidad que puede acarrear lo espectacular del mundo virtual.
Jürgen Habermas* describió los cambios producidos en la lectura en el siglo XVIII en Europa caracterizados por la realidad como ilusión creada por el nuevo género que lleva el nombre de fiction. “Por vez primera consigue crear la novela burguesa aquel estilo de realismo que autoriza a todo el mundo a penetrar en la acción literaria como sustitutivo de la propia acción, a tomar las relaciones entre los personajes, entre el lector, los personajes y el autor como relaciones sustitutivas de la realidad.”
Así vemos como esta nueva versión literaria que introduce al lector en un mundo de realidad virtual, data de dos siglos cuya especificidad se extendería hacia las relaciones encarnadas en las narrativas digitales mencionadas por Murray.
Considero que dentro de los conceptos elaborados, resulta eficaz la categoría de transformación más que otro análisis. El ordenador nos ofrece el placer de la transformación, innumerables oportunidades de cambiar de apariencia. Cualquier cosa en formato digital parece propicia al cambio. Un texto, una imagen, un sonido, señala Murray. Es en este sentido que el placer de una inmersión psicológica se hace presente al tomar plena conciencia de esta especificidad: la participación activa.
Al intentar caracterizar las propiedades del ordenador, resulta interesante tomar en cuenta los conceptos acuñados por Janet Murray en tanto que inmersión, actuación y transformación, son nociones que pueden resultar adecuadas a la hora de describir la especificad de la relación entre el usuario y el medio electrónico.
A diferencia de otros medios de comunicación, el ordenador y las narrativas digitales posibilitan la participación del usuario como nunca antes, desde el momento en que tiene en sus manos la facultad de actuar y transformar una historia, un juego, una imagen, un documento de texto. Pero dicha actuación no deberá confundirse con la autoría, señala Murray. A partir de las discusiones engendradas por el post-estructuralismo en torno a los ordenadores y las narrativas hipertextuales como entidades que acabaron con la tiranía del texto, la autora pone de manifiesto que los medios electrónicos se basan en una sucesión de procedimientos subyacente a toda composición electrónica determinante, al mismo tiempo, de los modos y del grado de participación del usuario. Creo que su análisis cobra importancia para caracterizar tales concepciones que confunden las categorías y que suelen perder de vista las dimensiones objetivas, o condiciones materiales, que soportan los medios electrónicos. Pero esto es otra discusión.
*Habermas, Jürgen, “Introducción: delimitación propedéutica de un tipo de publicidad burguesa” y “Estructuras sociales de la publicidad” en: Historia y crítica de la opinión pública. La transformación cultural de la vida pública, Barcelona, Gustavo Gili, 1994.
Publicado por el Octubre 18, 2004 11:23 AM | TrackBack
