Es interesante analizar a través de "Hamlet en la holocubierta" como los libros, TV, películas y el ciberespacio nos transportan profundamente a un mundo fantasía.
María Candela Vaca
Janet Murray comienza el texto citando mi libro favorito: “Don Quijote de la Mancha”, para dar el ejemplo de que la inmersión en la lectura es tal que uno termina creyéndose como en el caso de Don Quijote que es un caballero, al igual que los personajes de las novelas que él lee. Este tema me recuerda a una frase muy graciosa que Alfedro Caseros dijo en Locas de Amor: “ que porque él sea verdulero no se cree por eso que es un tomate”. Indudablemente las personas que se creen que son los personajes de las historias que ven o leen, no pueden distinguir la ficción de la realidad, lo que implica que tienen problemas psicológicos previos, y es ridículo atribuirle la culpa a un libro, o a una película.
Aunque si debo reconocer que leyendo, mirando una película, TV, o escuchado música, uno se enfrasca en mundo de fantasía, pero perfectamente sabemos distinguir entro lo real y lo irreal. Reconocemos esa frontera, sino estaríamos todos locos. Para nosotros es verosímil lo que vemos en o leemos, ya que sino estos medios no tendrían éxito, nadie los vería. Incluso logran despertar en nosotros sentimientos de alegría, nostalgia, tristeza, haciéndonos reír y llorar. Esto demuestra que el grado de inmersión logrado por los medios es muy importante. Muchas veces ansiamos ser parte de la historia, ser los personajes, sobre todos cuando somos chicos, más de una vez me creí que era Blanca Nieves o la Bella Durmiente. Pero todo esto no me sucede cuando estoy en la web como Murray describe, me es imposible fantasear, transportarme, no me parece un mundo encantado ni fantástico. Lo veo como muy electrónico, como un electrodoméstico más, es por ello que en ese espacio no puedo disfrutar del arte, no es un viaje para mí. Lo limito a ciertas utilidades. Sí coincido con el autor, en que el ciberespacio uno se siente mucho más libre y desinhibido, en un mail o msn, uno escribe cosas que no diría personalmente a nadie.
Me parece adecuado el término que cita el autor creado por Baudrillard de “hiperrealidad” al referirse a Disney. Yo lo experimenté en marzo de este a año, realmente fue fantástico, mientras estaba allí, logré realmente transportarme a otra realidad a un Magic World. Todo está diseñado como para que uno se lo crea, todos lo juegos parecen reales. En los 3D uno hasta trata de tocar los personajes, ya te parece que estás realmente en el espacio que te muestra el movie, y te ceres que los personajes te están hablando vos, llegas a ponerte nervioso. Todo está perfectamente habituado mainstreet de Magic Kingdom, o en Epcot Center, visitando las diferentes nacionalidades, por momentos crees que estas en China, Francia, Noruega, etc. Es un mundo encantado, es una ilusión muy grande la que se vive ahí. Cuando tenés que regresar realmente te sentís muy deprimido, está todo muy bien logrado. Incluso allí actúas como un niño, les pedís autógrafos a los diferentes personajes, te querés sacar fotos con ellos. , comprar juguetes que fuera de ese ámbito seguro que no los comprarías. Como dice el autor los papeles asignados a cada uno en los juegos nos permiten reforzar la verosimilitud de ese circulo mágico Muchos de los juegos de Disney son de esta estilo, por ejemplo un juego que se llama: Misión a Marte, a cada integrante de la nave se le asigna un rol, ingeniero, comandante, piloto, etc., y debes asumir las responsabilidades que te corresponden para que la misión sea exitosa.
Los videos juegos también producen esta fascinación, nos transportamos a la pantalla que estamos visualizando, por ejemplo en el Daytona si nuestro contrincante nos toca o choca a propósito nos enojamos.
Murray explica que incorporamos nuestros patrones cognitivos, culturales y psicológicos a cada historia, según vamos evaluando los personajes y tratando de anticipar como evolucionará el argumento. Hay una congruencia sobre la teoría de Propp sobre las funciones en una de la historia, las que nos permiten hace hipotetizar sobre lo que sucederá. El autor también dice que le lector no es pasivo, se podría decir utilizando términos veronianos que se establece un contrato de lectura.
Murray explica que reforzamos la verosimilitud del mundo narrativo complejo escribiendo trabajos académicos o artículos que analicen aspectos a fondo de ese mundo fantástico. Un buen ejemplo y de historias complejas si las hay es El Señor de los Anillos. Se escribió de todo sobre esta obra compleja. Incluso esto fue ayudado por el merchandising, mucha gente usa el anillo.
También se destaca en el artículo, que los internos digitales crean otro tipo de verosimilitud. , Es una creación más activa, en los Sims por ejemplo que es un juego interactivo, yo puedo elegir quien soy, mi casa, y dirigir al personaje personaje a mi gusto. Yo le ordeno que se bañe, que coma, que vaya a buscar trabajo, que compre una TV, que lea la correspondencia, que vaya a cenar a lo de un amigo. Esto me genera y gran dependencia, ya que quiero agrandar mi casa y acrecentar mis bienes, ya que en ese mundo es muy fácil crecer, lo que me genera una gran ilusión. Se convierte en algo real a través del uso, nos involucramos mucho con ese mundo.
El autor hace una analogía entre el mundo digital es con los bailes donde los invitados usan máscaras, donde se transforma la identidad. Un buen ejemplo para esto es un trabajo de Semiótica I, en el cual tuvimos que nos hacer una investigación sobre el chat. En uno de los chats, mi participación, se veía reflejada en la pantalla a través del comic que yo elegía. Incluso podes tocar acercarte y alejarte al reto de los participantes. Lo probamos y nos entusiasmamos bastante. Uno crea su presencia en el espacio virtual a través de una caricatura..
El autor también toma como ejemplo Único Testigo, película que analizamos el año pasado en Talle II. En el film hay subjetivas, que nos muestran el punto de vista del personaje, lo que nos sumerge aún más en la historia.
El autor dice que en la web queremos un camino abierto con un amplio espacio para explorar y que se bifurque constantemente. , que en cada rama se pueda explorar. A mi muchas veces tantos enlaces me abruman ante la imposibilidad de poder verlos todo, ya que el recorrido se presenta como indeterminado.
El autor comenta algo que me parece muy interesante que en las películas de viajes se tratan de paisajes exóticos y soluciones a situaciones irresolubles. Es otra vez el caso de El Señor de los Anillos, donde los hobbits recurren a la ayuda de los árboles para salir de una aprieto, o el caso de Ulises de La Odisea que para escapar del encantamiento del canto de las sirenas, hace tapar con cera los oídos de los remeros y el se hace atar al mástil.
Hay situaciones que describe el autor que ocurren en el espacio de los juegos con las a que me siento totalmente identificada, por ejemplo en el caso del Wonderboy en videojuego. M e arriesgo y soy recompensada, encuentro un antagonista difícil y lo venzo (para pasar en el ámbito siguiente siempre debo enfrentarme a un monstruo gigante). Encuentro un desafío interesante de habilidad, tengo éxito resolviéndolo. Empiezo con muy poca cantidad de un bien valioso y acabo con mucha cantidad ( vidas, puntos, y energías. Y lo más importante sobrevivo constantemente ante los impredecibles obstáculos. , y funciona lo que la psicología de la Gestalt llama aprendizaje por ensayo y error, practico hasta que le tomo la mano, y empiezo a ganar.
Por otro lado los medios hoy en día nos presentan la información en mosaico, es el caso de los programas de Microsoft, por ejemplo en Word podemos elegir mosaico vertical, horizontal y en cascada, para poder operar con más de un archivo por vez. También es muy común la yuxtaposición de historias que converjan en un punto común el caso de Amores perros ( todas historias relacionadas mediante perros) y Las Horas la (historio de cuatro mujeres que se unen.

