La brecha entre jóvenes y adultos aumenta conforme los avances tecnológicos dejan a muchos “viejos” fuera de las actuales pautas culturales.
Es muy interesante esta idea de “inversión de conocimientos” durante la Tercera Fase que aporta el texto de Simone. Él aquí plantea, resumidamente, que si bien en las sociedades tradicionales el conocimiento lo transmitían los adultos a los jóvenes (ya que los primeros eran quienes, al haber vivido más tiempo y cosechado más experiencias tenían autoridad empírica) en las sociedades actuales esta formula carece de valor. Esto se debe a que los conocimientos que caracterizan al presente, especialmente los avances en las áreas de informática y computación de los últimos treinta años, han impedido el acceso a “los viejos” (entre otros grupos) que no manejan las nuevas herramientas tecnológicas. Hoy más que nunca, la brecha generacional entre jóvenes y viejos se ha agrandado enormemente; a los jóvenes nos parece que la falta de conocimientos en cuanto ha tecnología ha teñido la palabra de “los viejos” de un desprestigio total para muchísimas disciplinas.
Hace poco se publicó en el diario La Nación un artículo que cuenta como su autor conoció a una joven violinista que para cierta pieza que debía interpretar tuvo la oportunidad de utilizar un “Delfín”, un antiguo violín hecho por el luthier Antonio Stradivarius en 1714 que por su calidad tonal es uno de los tres mejores del mundo. Durante la entrevista, Akiko Suwanai (la violinista), cuenta que le producía un enorme orgullo ejecutar ese violín en particular ya que había sido usado también por Jascha Heifetz, uno de los mejores violinistas del mundo, fallecido en 1987. El escritor se encontró sumamente sorprendido al ver que una joven mostrara tanto respeto por un adulto en los tiempos que corren. Así lo dice: “…si algo caracteriza a la sociedad actual, es precisamente el desprecio por toda vinculación con el pasado”. Tras esta declaración, el autor continúa su artículo explicando como los jóvenes de hoy constituyen un grupo cerrado que no necesita la ayuda de adultos para estructurarse como individuos: “Hoy no nos preocupa ni respetar a los viejos ni transmitir a los niños la herencia que les corresponde. Sólo existen los jóvenes, que son quienes reinan en el planeta. Los jóvenes, convertidos en una categoría cerrada y no concebidos como individuos que atraviesan una etapa evolutiva de su vida durante la que deben estructurarse como personas. De allí que nadie se anime a enseñarles nada porque "ya están hechos", que nadie los ayude a construirse porque "ya lo saben todo.”
Podría pensarse que si las pautas culturales modernas son incompatibles con los métodos de aprendizaje tradicionales, entonces el desarraigo que sufren los jóvenes tiene explicación. Y es también responsabilidad de las instituciones educativas enseñar los lazos vitales que trazan un puente entre pasado y presente, ya que una de las formas más eficaces de entender el presente es mirando su evolución a través de la historia.
Jesica Rosenberg

