Walter Ong en su texto "oralidad y escritura" nos conecta hipertextualmente, debido a condiciones particulares de producción, con Walter Benjamin, y procesos abarcativos de conocimiento como fue el romanticismo del siglo XVIII.
"Traducttore traidore" es una frase de la que se hacen eco muchas personas en la actualidad, y es entre otras ideas a lo que me conecta el texto de Ong.
La impresión, dice Ong, encierra el pensamiento en miles de copias de una obra; Walter Benjamin en un temprano romanticismo hace alusión al tema: una obra perdería su "aura", la magnificencia que la caracteriza, su originalidad, su valor intrínseco, al ser sometida a una reproducción infinita, esto nos lleva a que una obra sea transcripta a idiomas diferentes del original, para ser comprendida en otros paises; y como bien se sabe existen grafemas que no pueden ser reproducidos en lenguas diferentes y por lo tanto la opción es una palabra análoga, se cambia de esta forma el sentido de un texto y por consecuente su originalidad.
Por otra parte, en Ong, se vislumbra la idea de que la espontaneidad presente en la oralidad y perdida en la imprenta vuelve a aperecer en este momento progamada. Una suerte de dicotomía griega, ya Platon dividía al sujeto griego: por un lado el alma (lo eterno) y el cuerpo, Platón ofrece las ideas fundamentales que tomara el iluminismo; razón y cuerpo. Los románticos en el siglo XVIII van a tratar de devolverle lo ilimitado a la existencia ordinaria, a través de lo que no explica la razón; el amor la noche, la muerte, la locura y los sueños. Asi proponen una razón mas amplia, no son irracionales, no pretenden terminar con la razón, sino resumir caminos diferentes, olvidados y hasta opuestos en el romanticismo, al igual que este movimiento del siglo XVIII, los aparatos electrónicos en la actualidad resumen dos caminos: la oralidad y la escritura.

