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Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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Escrituras
13.09.2004

Desde sus primeras indagaciones sobre La Ilíada y La Odisea (las marcas de la cultura oral que subyacen en sus textos escritos con la discutida autoría de Homero) La Escuela de Toronto se propuso investigar las culturas electrónicas a partir de establecer los recorridos complejos que van desde la oralidad a la escritura y de ésta a la cultura tipográfica con la invención de la imprenta de tipos móviles. Walter Ong, pertenece a esta institución académica junto a Eric Havelock, Marshall Mc Luhan, Derrik de Kerckhove, entre otros, y en Oralidad y Escritura. Tecnologías de la Palabra dará cuenta de estas cuestiones.

Presentación

Soy Juan Fondeville, tengo unos años más que Uds. y vengo de muchos oficios terrestres, como el teatro, el diseño gráfico y ahora con más insistencia la escritura. Atravesé la prehistoria del procesamiento de datos con las primeras IBM electromecánicas cuyo soporte eran unas tarjetas de cartulina perforadas inventadas por Hollerich, y que sólo imprimían listados contables y hacían algunos cálculos.
Hace sólo 10 años me considero un alfabetizado electrónico en ésto de las PC. Al respecto cuento dos anécdotas.
Cuando me regalaron la computadora comprendí que era algo más que un electrodoméstico. Alguien que sabía la conectó para mi cumpleaños. Venía con el viejo D.O.S, pero eso sí monitor a color e impresora a chorro de tinta que envidiaban mis amigos. Con la arrogancia habitual de no consultar el manual de uso y empezar a tocar todos los botones me senté frente a la pantalla pero no pude hacer nada. Un curso acelerado, muchas macanas, insultos y lamentos me convirtieron en el precoz usuario que soy.
En 1997 yo cursaba Comunicación II, en la cátedra de Aníbal Ford y Alejandro Piscitelli era profesor asociado. En uno de los primeros teóricos, en el aula 100 colmada de Marcelo T. de Alvear, Alejandro preguntó quiénes tenían Internet. Tres alumnos levantaron la mano.

Sigo con el mismo asombro, dándome el lujo de transitar esta carrera de Ciencias de la Comunicación en esta UBA de excelencia a pesar de todo.
También soy un ser humano. Tengo tres hijas adorables, dos nietos y una nieta. Por favor un pañuelo, ahí.

Nº 1. Comentario sobre el texto de Walter Ong
La palabra como tecnología en sus tránsitos por la oralidad, la escritura manuscrita, la palabra impresa y la actual escritura electrónica, con sus implicancias cognitivas, culturales y sociales serán los aspectos de los que se ocupa Walter Ong en este texto.

Una de las primeras cuestiones refiere como el discurso escrito se despega del sujeto, se hace autónomo. Un sujeto que en la oralidad es fuente, conducto y mediador (pensemos en los rituales adivinatorios, los encantamientos, los chamanes) ahora ha quedado escindido del discurso materializado en la palabra escrita.
El sonido de la voz, en su irrecuperable temporalidad ha sido capturado, domesticada su efímera existencia, ¿silenciado? en la espacialidad conclusiva de un papiro, una tabla de arcilla o un cuero de vitela.
A partir de ahora se vuelve memoria externa en un soporte material susceptible de revisión, de relectura, pero más aún de reflexión. Se instaura la trascendencia que atravesará la historia. Se separa del sujeto y también de la inminencia del presente.
Este salto tecnológico irritará al Sócrates de Platón que resiste desde la trinchera de la retórica suponiendo generaciones desmemoriadas al abandonar la cultura oral.

De ovejas, guijarros y letras

Pero volvamos atrás unos 3.500 años a.C. a una región del mundo, la baja Mesopotamia del Éufrates y el Tigris. 1.700 años más tarde será el imperio majestuoso de Babilonia, hoy Irak, donde el imperio actual descarga con furia su tecnología de exterminio.
Podemos imaginar la escena de un pastor entregando su bula (un recipiente cerrado con guijarros en su interior) a cambio de unas ovejas, tantas como guijarros hay en el recipiente.
Un día algo cambia. El pastor, tal vez por comodidad graba en el exterior del envase tantas hendiduras como guijarros tiene adentro.
Sin saberlo ha realizado una inesperada y compleja operación de abstracción. Ha simbolizado, representado, mediante esa grafía y ahora cada hendidura está en lugar de, diría un semiólogo, ya no de un guijarro sino de una oveja.

Luego será un dibujo que representará un objeto de la realidad y avanzando en el tiempo logrará transmitir una idea, un concepto. El dibujo de dos árboles: significará un bosque y no dos árboles. Así hasta llegar a la abstracción superadora del alfabeto.
Fueron los pueblos semíticos 1.500 a.C., hebreos y árabes que con su grafía cuneiforme lo idearon sin vocales. Más adelante los griegos lo completarán haciéndolo totalmente fonético y según Havelock, contribuyendo a la democratización y estimulando el pensamiento abstracto.

Este tránsito no ha sido lineal y las huellas de la oralidad subsisten en la cultura escritural, y problematizan la cultura tipográfica. Desde sus prácticas colectivas y en voz alta de la enseñanza escolástica hasta la lectura silenciosa y privada de la modernidad.
Desde las modalidades de escolarización mediante libros impresos, pero de inculcación oral y comentativa hasta la accesibilidad de la mercancía libro, antes circunscripto al saber y al poder hegemónicos. En lo simbólico además, hubo que desembarazarse de la antigua retórica que impregnara la cultura de occidente legislando primero sobre la oralidad y más tarde sobre lo correcto y lo incorrecto en la textualidad.

Devenires

Hoy estamos en otra zona: la de la oralidad secundaria. La voz y también la imagen desplazados fuera del sujeto circulan en soportes electrónicos. Estamos también ante nuevas instancias escriturales, silenciosas, ¿solitarias? ¿individuales? frente a una pantalla con la posibilidad de conexión planetaria, pero desigual desde la perspectiva de un país periférico.
A mi lado en un cyber que no es un cyber porque falta el café, que no es un locutorio porque tiene sólo dos cabinas y que no es tampoco un maxi kiosco a pesar de que se anuncia así y debajo: Internet $ 1,-- la hora.
Oigo el tecleo apagado de los chats, alguna sonrisa cauta, cuando un adolescente grita desesperado frente al Counter Strike , que se ha quedado sin balas, que lo están haciendo bolsa en este preciso momento. Nadie le responde, a pesar de que se sabe, los terroristas no perdonan.

Publicado por el Septiembre 13, 2004 02:07 AM | TrackBack
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