Mi nombre es Luz Ledesma, tengo 21 años y estoy en la facultad desde el 2001.
La verdad que lo que màs me gusta es estar con mis amigas y pasarla bien ( quien no, pero aunque no lo creamos hay gente a la que realmente le gusta estar mal ).
Si todo sale bien, termino de cursar en 2 años.Estoy bastante ansiosa por terminar.
La verdad que no me sentìa muy atraida a esta materia, pero despuès de la primera clase me encantò porque me pareciò sùper pràctica y aplicable. Una de las pocas materias practicas de toda la carrera.
Con respecto al texto de Walter Ong, su lectura me conectó directamente a la situación que vivo dìa a día en mi trabajo. Hago atención al cliente en una pàgina web de compra y venta. Primero, quiero aclara que, desde mi experiencia, la mera comunicación escrita es bastante más desafiante porque, como dice Ong, la experiencia cotidiana carece de entonación y emoción. Por lo cual, si uno no elige las palabras adecuadas, los usuarios de la página pueden entender cualquier cosa, hasta, indiferencia.
Después, es increíble lo que sucede: día tras día recorro la página, casi dirìa que "me la sé de memoria". Pero de repente, tengo que explicarle un procedimiento a un cliente y ¡ pum!, me olvidé còmo es dicho estàndar, y eso que lo leí unas 300 millones de veces. Pero ahí, me meto en la página ( o en algún manual que tenga de ayuda) y lo encuentro y soluciono el problema, así de fácil.
Y es así... como es tan fácil recurrir a ayudas escritas, saberes que uno ya tiene automatizados se escurren por ahí (¿ será pereza mental?). Total, la solución ( el archivo escrito) se encuentra al alcance de mi mano.
Entonces, como afirma Ong ( y lo confirmo yo), los registros escriturales ayudan a que hagamos menos esfuerzos mentales, lleva a que ejercitemos menos memoria.
Pero creo que todo es por algo: hoy serìa imposible retener toda la informaciòn que circula en nuestra mente. Y asì, recurrimos dìa a dìa a la escritura.

