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Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Karo digital
04.07.2006
Por Sofía Elena Hart
Damián Lighterman
Paula Cecilia Mesa Suárez Martín
Gustavo Pérez Calliari
Karo 2.jpg

Cuando se habla de arte digital, es imposible evitar las posiciones encontradas. Tanto en los expertos como en el público, existe un rechazo hacia la experimentación de las artes escénicas "tradicionales" con la tecnología. Sin embargo, encontramos una espectáculo multimedia que apuesta a conciliar lo "artístico" con lo "tecnológico". Así, Karo Vertical conjuga la danza, la música y la proyección de imágenes.

En el libro Creación colectiva de David Casacuberta (1) abre debate con una pregunta controvertida: "¿Puede una maquina convertirse en artista?". No solo la pregunta, sino que también la manera en que presenta el desarrollo de su texto, da paso a la discusión. El autor expone las discusiones que se llevan adelante acerca del arte a partir de un nuevo programa informático: Superfilósofo, desarrollado por el grupo Creación Colectiva: "hemos desarrollado una inteligencia artificial que responde a sus preguntas existenciales o metafísicas de una forma clara y sin artificiosidades teóricas". Relacionado al tema del arte este nuevo programa nos lleva a preguntarnos varias cuestiones, entre ellas: ¿puede una máquina desarrollar el razonamiento filosófico?, ¿puede una máquina llegar a formular nuevas conclusiones?

Tomamos el texto de Casacuberta como marco teórico desde el cual analizar el arte digital. Para ello, elegimos un caso representativo, que conjuga el teatro físico con el videoarte: Karo Vertical. También entrevistamos a la directora de la obra, Gabily Anadón.

Frente la pregunta acerca de cómo será el arte en el futuro, desde las diferentes perspectivas, el programa Superfilósofo propone una idea a partir de la obra Unconscious flow de una importante artista multimedia de nuestra actualidad: Naoko Tosa. La propuesta es aceptada desde todas las corrientes (Dualista, Monista, Naturalista, excepto la de Wittgenstein que ya se había retirado del debate). Karo 3.jpg"Creo que aquí tenemos el futuro del arte en la inteligencia artificial. El artista no crea obras que se han de contemplar, sino productos, instalaciones, software basado en la interactividad en un sentido genuino. El artista deja de ser el creador para ser un productor: en lugar de ser como el director de cine que crea la película, se parece más al ingeniero que construye una nueva cámara de vídeo que ayudara al director a crear sus propias películas". Según esta hipótesis será el propio público el que exprese su potencial artístico, en lugar de limitarse a contemplar lo que los artistas hacen. El modelo que se propone es el de creación colectiva, frente al modelo tradicional de artista como creador supremo.

Aunque la obra de Gabily se acerque bastante a la definición antes expuesta, con respecto a la concepción del público hay una diferencia. Ella afirma: “Soy una persona que no piensa en el público (…) Investigo y todo pero siempre mantengo un lugar que tiene que ver un poco con lo visual, que sea muy fuerte lo que uno ve, impactante, que sea muy pictórico. Y desde ese lugar creo que me acerco un poco más al público”.

En otro capítulo, Casacuberta ilustra las conversaciones que se llevaron a cabo en un chat libre de discusión acerca de la cultura digital y de como el desarrollo de software esta cambiando nuestra forma de entender el arte y la cultura. La pregunta que se plantea en estas discusiones es acerca de la diferencia entre la cultura tradicional y la digital y la primera aclaración es que la tecnología no lo es. No debemos olvidar que por tecnología entendemos a cualquier "instrumento que facilita un determinado logro", por lo tanto consideramos tecnología tanto a la imprenta creada en el siglo XV como a Internet.

Entonces "¿Qué diferencia hay entre la cultura tradicional y la digital? (…) Lo más importante es, sin duda, el cambio de paradigma. El artista como programador". La creación de código y la presencia del artista en las diferentes partes de la producción es lo que destaca al arte digital desde un principio. Sin embargo no podemos decir que sólo los especialistas se pueden dedicar a este tipo de arte: "la cultura digital ha de ser accecible a todos y no sólo a los que saben programar".
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El arte viene a ser expresión de las emociones y los sentimientos, mientras que las maquinas no poseen estas virtudes, según Casacuberta. Las posibilidades que ofrecen los dispositivos técnicos para la escenificación en el teatro, en realidad, son bastas. Los dispositivos, para lograrlo, necesitan de una conducción humana que guíe las potencialidades de tales objetos. “La responsabilidad de la acción debe ser compartida entre los diferentes actantes”, dice Bruno Latour (2). Estos objetos son creadores; y ocurre tanto con los dispositivos como con los artistas-técnicos en iluminación y los actores y actrices en escena. En tanto interpretan sensiblemente una obra, la obra “es” (3); la representación se conecta con la realidad que se encuentra afuera del teatro.
No se trata de una habilidad técnica exclusivamente. Sin dejar de lado esta ventaja de los dispositivos técnicos, los creadores humanos detrás de ellos interpretan sensiblemente creando nuevas obras de arte, haciendo uso de dichos objetos, realizando sus potencialidades.

La enciclopedia online Wikipedia dice que “la obra dramática no “es” teatro hasta que se representa” (4). Esta interpretación, que es una interpretación por acción, según George Steiner, tiene como raíz la sensibilidad del sujeto interpretante. La directora del espectáculo multimedia Karo Vertical, afirma que esa sensibilidad tiene una conexión con la temática que ella tiene la intención de transmitir.
La creación de nuevas obras se realiza en forma “responsable”. Steiner llama “responsabilidad” a “la respuesta interpretativa bajo la presión de la puesta en acto”. Pero aquella puesta en acto no debe remitirnos únicamente a la representación de los actores sobre el escenario o, como aclaró Gabily en la entrevista que le hicimos, al trabajo del iluminador. También existen creaciones artísticas que otorgan otro tipo de complemento a la escenografía. A nuestro objeto de estudio, Karo Vertical, deben atribuírsele varias creaciones artísticas responsables que reflexionan sobre creaciones anteriores. La nueva obra, a su vez, esperará ser interpretada sensiblemente en el futuro por otra nueva.

Gabily.jpg Dijo la entrevistada que a los críticos “no les gustó esta obra. Bueno, en realidad los críticos que tenemos nosotros son un desastre. Por eso, prefiero que al público le guste antes que le guste a los críticos. He escuchado cosas como que `no me gusta porque no me emocioné´. Creo que en una obra podés ver diferentes cosas. Podés decir no es una obra emotiva pero es una obra impresionante a nivel de producción y video. (…) Pero viste, es todo muy raro, además las personas que critican acá saben muy poco (…)”.

Según Steiner, el crítico de arte no apuesta a la trascendencia. Su obra, que no es una novedad, es parasitaria, empobrece al arte. Su interpretación es de orden secundario, un puro metatexto que pretende reemplazar a la obra primaria, original. La meta del crítico de arte no es “sentir”, sino reproducir un modelo significador. Dado que esos críticos no se aventuran a la trascendencia, la novedad, el avance, se hace imposible. Son parte del flujo resistente del paradigma hegemónico del arte, que se encarga de detectar nuevas propuestas y atacarlas, sin importar cuánta información posean de ella; pero al mismo tiempo, gracias a ese contenido contra-hegemónico es que el paradigma dominante sobrevive (5).

Casacuberta habla de la “madurez” que puede adquirir una tecnología, como resultado de una evolución (6). “Era esencial bajar un poco a la danza del primer plano y ponerla más al servicio de la imagen”, decía la directora. A ella le fue difícil difundir tal cambio posible, mostrar algo nuevo, porque encontró obstáculos. Ejemplos de éstos últimos bien pueden ser los que aparecen en el mismo texto de Casacuberta. Aparecen infinidad de subjetividades que buscan descalificar nuevas invenciones, como por ejemplo: “Es normal que haya mucha basura”, “hablemos de las obras interesantes y dejemos a los oportunistas”. Hasta que uno de los personajes que habla en dicho texto, “programadora”, menciona que “lo más importante es, sin duda, el cambio de paradigma”.

Este mismo personaje afirma que una de las formas básicas de usar la tecnología digital es “para hacer cosas que serían imposibles con la tecnología normal”. Con respecto a la diferencia entre teatro tradicional y digital, Anadón dice:

(…) Por la puesta en escena que tiene esta obra, Karo vertical, y por la concepción con la cual fue creada (en donde las disciplinas tienen la misma valoración a nivel puesta de escena y por el resultado de lo que se ve después de todo lo que vos ideaste) realmente parece algo virtual. No hay un momento en donde uno pueda decir 'ah… ahí hay un chico bailando arriba del escenario'. Todo el tiempo parece ser que es un espacio creado virtualmente, como que se está flotando. Así que la gente en general decía que parecía más un videoarte que un espectáculo de danza tradicional (…)


Notas:

1. Casacuberta, "Revolución cultural" y "La máquina creativa" en Creación colectiva. En Internet el creador es el público. Barcelona, Gedisa, 2004.
2. Latour, Bruno, Sociología simétrica. Ensayos sobre ciencia, tecnología y sociedad, Barcelona, Gedisa, 1998.
3. Steiner, George, Presencias reales, Madrid, Destino, 1994.
4. Fundación del Software Libre (2006, 29 de junio), Texto, en Elementos básicos del teatro [en línea], Wikipedia – La enciclopedia libre. Recuperado el 24 de junio del 2006, de http://es.wikipedia.org/wiki/Teatro
5. Kuhn, Thomas, Las estructuras de las revoluciones científicas, México D.F., Fondo de cultura económica, 1978.
6. Op. Cit., Casacuberta, p. 99.


Ver entrevista completa a Gabily Anadón


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Publicado por alumnosRoberto el Julio 4, 2006 11:31 AM | TrackBack
Comentarios

Hola chicos, bueno, nada, quería decirles que yo justo fui a ver esa obra hace un tiempito y me parece que está muy buena la interpretación que hacen, y como la tomaron. Está bueno porque cuando hablamos de arte digital a mi también se me vino a la cabeza esa obra, y me gustó cómo encararon el tema...nada quedó bueno el trabajo

Publicado por: gabriela a Julio 5, 2006 04:06 PM
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