Por Alejandra Palomeque.
Relaciones entre las obras de Paula Sibilia y Scott Lash.
Los autores basan sus teorías en el marco de una sociedad capitalista avanzada, o capitalismo globalizado. No expresan sus pensamientos desde un mismo punto de vista, o bajo los mismos conceptos, pero básicamente están hablando de la idea de un mundo contemporáneo configurado a partir de desarrollos científicos y técnicos, donde ya no se encuentran “(…) estructuras sociales del orden industrial, sino que hay una configuración de flujos: signos, medios, migrantes, tecnología y dinero.”1 En palabras de Sibilia, “nuevos modos de ser”.2
Si bien Scott Lash y Paula Sibilia no escribieron sus libros en el mismo año (Sibilia lo hizo en el año 2002, –la edición original en portugués-, y Lash en el año 2005), podemos analizar sus postulados como en una línea continua, como una misma situación contada en dos partes, pero a la inversa de la temporalidad de sus publicaciones.
La primera parte de la historia sería la que cuenta Sibilia. La antropóloga nos habla de una modificación en la concepción del cuerpo humano y la naturaleza a partir de la aplicación de nuevas tecnologías y el alumbramiento de la sociedad de la información. Habla de un salto cualitativo que se da desde la época de la industrialización y lo que ella llama un nuevo tipo de capitalismo, globalizado y postindustrial.
La nueva sociedad que vive dentro de esta contemporaneidad se configura sobre el desarrollo y los conocimientos que brinda la Tecnociencia.
La Tecnociencia permite el dominio y el desarrollo de la naturaleza y de la sociedad, pero en términos “fáusticos”3 es decir, que alude a que el quehacer científico va más allá del conocimiento de la naturaleza de las cosas, ya que los descubrimientos serán utilizados en clave de previsión y control, que son propósitos estrictamente técnicos.4
Cuando Sibilia habla del “hombre postorgánico” se está refiriendo al tratamiento que recibe el hombre a partir de la aparición de la Tecnociencia. Ésta rechaza el carácter orgánico y material del cuerpo humano y pretende superarlo, buscando un ideal aséptico, artificial, virtual e inmortal. 5 Lo que está sucediendo es que está desapareciendo el “hombre máquina” u “hombre hardware” que caracterizaba la era industrial del capitalismo para darle paso al “hombre información” u “hombre software” que trae consigo la premisa de derribar la materialidad del cuerpo.
Los postulados de Lash sobre esta situación están orientados en la misma línea de pensamiento que la antropóloga. El autor también habla del surgimiento de otro período histórico, o de una “segunda modernidad”, dónde todo el ámbito social, ya no sólo el trabajo, pasa a estar dominado por la técnica. Paralelamente, se inscribe también, al igual que Sibilia, en la idea de una razón económica que guía el desarrollo tecnológico, a partir de la lógica de acumulación del capitalismo, y donde la ciencia y la técnica se han convertido en recursos estratégicos políticos y económicos para los Estados y las industrias.
A partir de este pensamiento, es que el autor postula la idea de los riesgos e incertidumbres. Lash habla de los riesgos como consecuencias del sistema capitalista, -y que se mantienen en esta etapa de “modernidad reflexiva”-, que rompen con los presupuestos y las certezas de la sociedad industrial. La nueva modernización genera riesgos que no puede controlar: riesgos sociales, ecológicos, técnicos, etc. En esta etapa de “acumulación global”, las cosas tienden a escaparse del control y las estructuras tradicionales industriales no pueden controlar los riesgos, por eso es se llega a la noción de incertidumbre.
La descripción de la situación que se ha planteado va desde una idea particular (Sibilia) a una premisa general (que es la de Lash). El paralelismo o la relación entre ambos autores se puede plasmar de la siguiente forma: a partir del contexto anteriormente descripto, Scott Lash habla de una modernidad reflexiva, donde las certezas de la modernidad desaparecen y el hombre se enfrenta a nuevos desafíos. Por el lado de Sibila, el planteamiento se particulariza con la incorporación del término Tecnociencia y sus implicancias. Lo que se pone en juego en los postulados de ambos autores es la tensión sujeto/objeto. Las herramientas creadas por los hombres ya no sólo son capaces de modificar la naturaleza, sino que producen cambios en el hombre mismo. Se está ante una eliminación del paradigma de las máquinas de la revolución industrial, para dar paso a nuevas tecnologías que imitan cada vez más la naturaleza del hombre, como la robótica, la medicina nuclear, la microelectrónica, etc. Esta situación, que en principio puede traer gran aceptación y fascinación plantea de todas maneras la posibilidad de realizar una crítica acerca de su desarrollo y su posterior efecto final.
Notas:
1 Lash, Scott (2005) “Objetos indóciles: las consecuencias de la reflexividad” en “critica de la información”. pag. 95. Buenos Aires. Amorrortu.
2 Sibila, Paula (2005): “Tecnociencia. El hombre postorganico: un proyecto fáustico” en “El hombre postorganico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales” Fondo de Cultura Económica.
3 La denominación “Tecnociencia fáustica” alude a una metáfora relacionada con el personaje mítico, Fausto
4 Sibilia, Paula. Op. Cit.
5 Sibilia, Paula. Op. Cit.

