Por Grupo 2 – A
Mercedes Saccone y Nicolás Hidalgo.

El nuevo soporte de lectura llamado libro electrónico permite una nueva concepción de escritor ficcional. Este escritor de ficción tiene como principal característica la de multimedial, puede crear obras a varios niveles, no sólo textual (literaria) sino también crear o elegir otros soportes tales como el sonido, la música, la imagen y la imagen audiovisual o cinética.
A partir de estos nuevos soportes podemos, no sólo hablar de una nueva noción de escritor de ficción, sino que va de la mano con la construcción de una nueva obra literaria. De acuerdo a estos nuevos dispositivos tecnológicos, sería erróneo dejar de lado la existencia de una nueva práctica de lectura.
Debemos hacer un recorrido en el tiempo y ubicar nuestra memoria en 1945, en los ojos de un señor llamado Vannever Bush. Fue él quien dio el primer paso hacia lo que hoy podemos denominar el hipertexto, aquella biblioteca mecánica capaz de contener toda la información que sea de interés para la persona y de permitirle el acceso a ella de forma asociativa uniendo documentos entre sí, esto es lo que Bush denomino a su máquina como, Memex. Así también Engelbart siguiendo los pasos de Bush implementa nuevas herramientas para la comunicación entre los hombres, como la creación del mouse, y ayuda al desarrollo de estos soportes tecnológicos que invaden la sociedad que hoy denominamos de la “información”. Sin mas rodeos la figura de Ted Nelson es quien lleva a la práctica esta forma hipertextual e hipermedial, en la cual tiene como primer principio el libre movimiento del usuario. Esta nueva forma de almacenamiento de información, en forma de bloque compuesto por palabras, imágenes, a la que la bautizamos hipertexto nos abre las puertas para sumergirnos en un gran laberinto y así, ser nosotros, los usuarios, lectores activos, quienes tomemos el camino que deseemos para llegar a la información que buscamos. El privilegio que nos brinda, de buscar información más fácil y rápido, de hacer la práctica de lectura más interesante y la creación de un nuevo escritor y lector, esta nueva forma de guardar información que Pajares Tosca define como “ una estructura de base informática para organizar la información que hace posible la conexión electrónica de unidades textuales a través de enlaces dentro de un mismo documento o
con documentos externos”.
Esta sociedad de la tercera fase, a la que alude Simone, impregnada de conocimientos y de innovaciones, lleva a darnos cuenta de que las nuevas tecnologías (hipertexto) terminarán siendo naturalizadas como sucedió con los procesos de escritura.
Retrocediendo un poco más en el tiempo, es importante ver este proceso del pasaje de la oralidad a la escritura que se concretó a largo plazo. Los efectos, tanto sociales como culturales, que acarreó la llegada de la escritura son varios, pero el punto aquí es dar cuenta de cómo la llegada de otra nueva tecnología, como fue la imprenta, revolucionó las formas de vida de los hombres, así como pasa hoy con el hipertexto.
Si utilizamos nuestra memoria podemos recordar, que gracias a la imprenta, nació lo que hoy por hoy sigue en pie, el libro. Fue Gutemberg quien nos dio la pauta para no encerrarnos en ciertos cortos horizontes civilizadores, sino que nos ofreció el libro para abrirnos a otras formas de divulgación de la ciencia y la cultura. Lo que podemos llamar libro ,en sentido tradicional, es aquél que permite una lectura lineal, organizada, individual, delimitada en tiempo y espacio con un alto grado de subjetividad y una escasa participación del lector. Es aquí donde la figura de autor - escritor esta comprometido con la obra que está haciendo. Es él quien organiza la información de la forma que mas le guste y le parezca que va a gustar, al lector, sujeto poco activo, sólo lee e interpreta a su manera lo que aquél escritor intento expresar por medio de un papel. Si bien no debemos olvidar que la llegada del libro contribuyó a una mejora de la circulación social de la información, favoreciendo el crecimiento de la cultura, el libro es el elemento material que transmite conocimientos acerca de nuestra cultura, esa cultura que hoy tenemos en papel encuadernada puede haber pasado, como la Odisea, por un estado de oralidad, papiros, manuscritos e impreso. Hoy está en soporte digital y sigue tan fresca como hace tiempo.
Todo esta breve explicación sirve para demostrar que la sociedad en la que hoy vivimos, una sociedad de la información, da cuenta de la necesidad de nuevos soportes para almacenar los documentos de índole digital, ya que propicia para el usuario mejoras en su condición de lectura y de escritor.
El libro moderno dejó de ser objeto palpable de papel y tinta, con señalador, que se lee en la plaza o en el subte. Es el libro electrónico, un nuevo soporte de comunicación y creación literaria que establece nuevos vínculos entre lector y libro, entre escritor y obra, que desdibuja las fronteras entre un libro y otro y tiene la posibilidad de difusión masiva a lo largo del planeta. Es este libro quien sufrió el traspaso del papel a la computadora. También como aquella obra que directamente ha sido escrita para su lectura en un monitor electrónico. El libro electrónico es un medio de expresión para la literatura que ofrece un espectro de posibilidades que exceden las ofrecidas por el aparato Gutemberg. Agregar imágenes móviles, nuevos diseños, enlaces, música, carácter energético de la información en oposición al carácter material de los soportes tradicionales, el libro electrónico, que tiene como padre a Vannerve Bush, dispone de una información en soporte digital que es susceptible de ser liberada para emigrar a través de redes o a otros soportes y difundirse a múltiples puntos. En tanto esta nueva forma de almacenar información y esta nueva forma de crear narraciones ficcionales, con un determinado soporte tecnológico, implica que la construcción del escritor y del lector difiere de la del libro tradicional. Ahora bien es al lector a quien se le facilita la lectura de una obra gracias a las posibilidades que le brinda el hipertexto, la organización de la información y la facilidad de poder acceder a otros sitios y conectarse con otros temas que sean pertinentes respecto de lo que se esté leyendo. El grado de interactividad es uno de los logros del sistema digital ya que supone un diálogo entre el lector y el texto. La revolución digital está más allá de una rivalidad con el libro tradicional. Quizás habría que pensar en qué tipo de potencias creativas es capaz de desarrollar, esto es, si da lugar a nuevos elementos que logren satisfacer nuestras necesidades culturales y resolver cuestiones que tecnologías anteriores no pudieron.
Desde la literatura, parafraseando a Roger Chartier, los autores no escriben textos que se transforman en manuscritos, grabados... podemos plantear un nuevo nombre para esta categoría, de narración ficcional digital, si bien trae consigo varias transformaciones que facilitan la lectura y crean una nueva noción de escritor, es claro que si varía el soporte tecnológico el producto también cambiará.
La literatura es el arte de la palabra, no del papel, la literatura es palabra. Cada medio posee sus propias características, pero no son la palabra. Sólo favorecen su difusión. Los nuevos soportes digitales, por muy técnicos que nos puedan parecer, siempre tienen detrás, en esas palabras, un ser humano que quiere comunicar algo o expresar sus ideas.
La sociedad de la información nos brinda la posibilidad de elección, la capacidad de elegir que camino tomar. Ahora teniendo en cuenta lo expuesto, es el lector quien decide por cual narración ficcional volcarse, la tradicional o la digital, si bien ambas son diferentes no significa que una sea mejor que la otra
En la narración tradicional el carácter pasivo del lector se contrapone con el activo del usuario de la narración digital, la linealidad que responde a la tradicional se opone a la
digital. Como estas diferencias hay muchas mas, pero lo que hay que tener presente es que ambas buscan la difusión de una información sea de la forma que sea, pero se interesan por expresar a través de palabras, elemento en común entre ambas, un sentimiento, una información, etc. Ahora si bien no debemos olvidarnos de que son dos prácticas de lectura diferentes, es el lector quién decide que camino tomar, de acuerdo a sus posibilidades, a la hora de leer un texto de ficción.

