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Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Grupo 1 : El rol del Periodista en la era digital
29.11.2004

EL ROL DEL PERIODISTA DIGITAL

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Para comenzar a abordar la temática sobre el nuevo rol del periodista en este bisoño e inmediato medio de procesamiento de la información (Internet), es pertinente comenzar a delimitar y definir ciertos conceptos básicos claves que nos ayudarán a comprender de manera parcial los cambios que se suscitaton en el quehacer periodístico con el advenimiento de las nuevas tecnologías digitales.
La transposición del material informativo tangible a un soporte virtual exige una readaptación de la práctica profesional que conlleva no sólo a una nueva forma de organización (personal y empresarial) sino que también exige, principalmente, al profesional la adquisición de nuevas competencias, dominios y habilidades para la producción y creación de textos multimediales e hipertextuales no exigibles en los medios convencionales.
Cambios y adaptaciones complejas que abarcan un compendio de problemáticas, paradojas, críticas, reflexiones existencialistas y afirmaciones varias.


El Periodista tradicional y su soporte

En pleno el siglo XXI, y a más de 200 años del surgimiento de la profesión, la definición de este concepto aun continúa en boga: ¿profesión u oficio? ¿periodista con estudios o periodista sin estudios? ¿práctica o teoría? Sin hacer referencia a estas dualidades opuestas y contradictorias (o no), Javier Díaz Noci, en su libro titulado “La escritura digital, hipertexto y construcción del discurso informativo en el periodismo electrónico” se arma de argumentos y define: “periodista es quien busca datos, hace entrevistas, recopila, elabora y ofrece informaciones”.
La práctica periodística no es tal si quien tiene acceso al manejo de bloques de información no tiene un medio (soporte) que sea el vehículo para que la información (recolectada y elaborada) llegue a un número razonable de personas.
Tal es así, que quien ejerce el periodismo mediante el soporte papel (diarios, revistas, etc) está obligado a adaptar y a organizar la información a la especificidad propia del medio: a jerarquizar la información lineal y secuencialmente en forma racional y coherente, estableciendo un orden de lectura fijo, con una estructura rígida y compacta. Burbules N. y Callister T. en Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información, dicen que “los autores –en la producción de textos “tradicionales” de periodismo, crónica, literatura, etc- tienden a ser más excluyentes que inclusivos y dedican muchas horas a decidir qué dejar de lado. Dada sus limitaciones de espacio, y a menudo de tiempo, necesitan aplicar una autodisciplina bastante estricta al elaborar un texto, pues este puede ocuparse sólo de determinados temas y no de muchos otros que tal vez fueran interesantes, pertinentes e importantes, pero para los cuales no hay cabida”.
¿Cuáles son las nuevas prácticas sociales de producción de información en la era digital? ¿Qué es lo que sucede con la rutina y las prácticas del periodismo tradicional cuando las técnicas (y el soporte mismo) para buscar, recopilar, elaborar y ofrecer información, cambian y están al alcance de todos? ¿Qué sucede con el periodista?
Cambia, se ajusta al soporte y nace una nueva concepción de periodista (y de autor).

El Periodista Digital

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Las transformaciones tecnológicas que tan dramáticamente están reestructurando las ediciones tradicionales y la infraestructura de la comunicación de masas electrónica afectan al contenido, a aquellos que producen y propagan el contenido, a la audiencia y a los usuarios de dicho contenido.[1]
El concepto de periodista digital acarrea toda una serie de ventajas en cuanto a la práctica como también una serie de incógnitas y problemáticas. Las nuevas tecnologías de información no sólo realzan el canónico debate de teoría versus práctica, de periodistas buenos sin estudios contra periodistas malos con estudios; sino que le suma la problemática de que ahora el soporte para trasportar la información a miles de personas está al acceso de todos.
¿Un “webloguerista” que tiene la capacidad de buscar datos, recopilar y elaborar información para, millones de personas es un periodista digital?
Tomando como eje al periodista tradicional -aquel familiarizado con las rutinas de las redacciones tradicionales- para luego retomar esta problemática, nos preguntamos ¿Cuándo un periodista tradicional se convierte o podría considerarse digital?

Tal como dice Voulliamoz [2] , el autor (en nuestro caso, el periodista que se embarca en la autopista de la información) deberá asumir funciones ajenas al contexto impreso, más propias de un técnico que de un escritor: diseño funcional de la estructura discursiva (hipertexto), integración de elementos no textuales, etc. Es la gran cantidad de posibilidades comunicativas que brinda el soporte digital (hipertextualidad, Interactividad, multisensorialidad) la que obliga al profesional adquirir nuevas competencias retóricas, de equipos para transmisión, software para la producción y edición del material informativo, como también el acostumbrarse a estar embarcado en una nueva inmediatez y simultaneidad informativa nunca antes experimentada: siempre en flujo, móvil, llamada a no permanecer físicamente y con una estructura cambiante. “El hipertexto introduce nuevas facetas en el trabajo de creación, no sólo hay que preocuparse de redactar el contenido, sino que hay que organizarlo de un modo que, al contrario de lo que sucede cuando se entrega a una editorial, el texto de un manuscrito, no puede dejarse en manos de otros”^.[3]

El periodista que trabaja “en red” está sujeto a un feedback constante, está interconectado a fuentes, periodistas, receptores e interactores. Rompe con las rutinas periodísticas convencionales en las que el periodista volvía a la redacción a escribir el artículo, para luego entregarlo a su editor para que lo corrija y decidiera si es pertinente o no publicarlo en el diario del día siguiente. Rompe con el diálogo lineal y unidireccional del periodismo soporte papel tradicional. La comunicación con su receptor no se produce cuando el diario llega a manos del lector horas después de la impresión sino que tiene la misma simultaneidad del “vivo y en directo” que el periodismo de televisión, con la diferencia que, como dice De Kerkove, “se termina la relación pasiva del espectador (usuario-lector) con la pantalla”.
El periodista digital simplemente escribe desde el mismo lugar del suceso, tecleando sobre potentes ordenadores portátiles, equipados con una serie de programas de diseño, procesador de textos y gráficos, con lo que ganarán en rapidez y efectividad, ya que cada mañana al conectarse con su medio y tras participar, mediante la videoconferencia, en el diario consejo de redacción, recibirán vía módem el diseño de los espacios asignados (columnas, páginas o simples recuadros) a sus artículos, reportajes, comentarios o informes, con indicaciones sobre el número de líneas por escribir, espacio para titulación, etc. [4]
Sin embargo, las nuevas herramientas digitales y las posibilidades que de ellas se desprenden plantean nuevos desafíos para los profesionales de la información. Desafíos no sólo en el sentido acerca de las múltiples maneras en las que hoy se puede presentar la información sino también un reto para aquellos que no quieran quedar fuera de esta nueva modalidad que ha crecido intensamente.
Dentro de esta “nueva modalidad periodística” se puede plantear la existencia de dos tipos de profesionales.
Por un lado están aquellos que se podrían considerar “técnicos”; tienen la capacidad de responder a las nuevas exigencias instrumentales que propone el medio digital (elaboración de páginas web, manipulación digital de imágenes) pero sin la destreza de poner en relación estas habilidades con los demás ámbitos del ejercicio periodístico. Es decir, su trabajo se enfoca a la edición y redacción, muy poco a realizar notas en los lugares donde ocurre la noticia. Una investigación realizada por la encuestadora Galup, publicada en el diario La Noción señala que el 53% no tiene formación académica, tienen entre 20 y 30 años y sienten que son percibidos como de menor nivel por sus colegas de la edición impresa. Además señalan que su primera necesidad, en términos de capacitación, es en la creación de productos multimedia y en segundo lugar, cómo escribir para Internet.
En el segundo caso se encuentran aquellos periodistas que integran a la práctica periodística los recursos digitales. A estos ciberperiodistas Díaz Noci los denomina profesionales híbridos, es decir, si bien continúan trabajando en un medio tradicional, son requeridos para trabajar en la versión web de esa misma publicación.
En este sentido se puede pensar que se trata de profesionales más versátiles y con criterios centrados en la mejora de la calidad de la información periodística gracias a las mayores posibilidades de documentación, análisis, amplitud y rapidez que propician los recursos digitales. Pero para lograrlo deben enfrentarse al reto de incorporar tres ingredientes nuevos para el periodismo: multimedialidad, hipertextualidad e interactividad.

¿Qué necesitan para enfrentarse a la multimedialidad? En principio un elevado conocimiento del código escrito y del código audiovisual. Durante mucho tiempo se hizo una distinción entre los periodistas de la palabra y los de la imagen. Esta división carece de sentido en los cibermedios. Ahora, se debe saber contar una historia indistintamente con palabras, con imágenes o con sonidos; este es el reto de la multimedialidad. Debe saber cuándo una noticia reclama un protagonismo del texto y cuándo, por el contrario, una imagen o un sonido hacen que sobren mil palabras. Más aún: llegado el caso, debe saber contar la historia con textos, imágenes y sonidos a la vez.

Segundo reto: la hipertextualidad: la capacidad propiciada por la red de organizar estructuras discursivas, lineales y no lineales, mediante unidades de contenidos multimediáticos (textos, imágenes y/o sonidos). Los periodistas deben aprender a aprovechar las posibilidades hipertextuales de la red para imprimir mayor profundidad y riqueza narrativa a sus informaciones. Esto no significa que sólo se acostumbren a incluir enlaces en sus textos. El verdadero aprovechamiento del hipertexto implica aprender a disponer de manera estratégica las unidades de contenido o nodos para articular un discurso coherente, completo y hasta múltiple. Gracias al hipertexto, el periodista puede proponer a sus lectores diversos itinerarios de lectura. Con el hipertexto, el periodista propone pero el lector dispone. El primero sugiere caminos posibles, pero corresponde al segundo decidir su itinerario particular de lectura. Aprender a convivir con esta creciente capacidad decisoria del lector será otro de los retos para los periodistas.
En este sentido el periodismo digital es más inclusivo. “Casi todo lo que se considere interesante, pertinente e importante – cualquiera sea el punto de vista – puede incluirse y ponerse al alcance del lector” [5]

En primer lugar deben contar con la capacidad de incluir en el texto los enlaces justos, para no caer en una sobreinformación, representada por múltiples y variados caminos propuestos al lector, lo que convierte esta ventaja en una desventaja. Una noticia sobrecargada de links puede confundir, abrumar e incluso hacer que el receptor abandone la lectura. Como muy bien lo plantea Burbules: “En algunos casos, el mero caudal de información y la variedad y flexibilidad de las sendas resultan abrumadores. Un considerable volumen de estudios sugieren que esta experiencia, descrita a menudo, da origen a la confusión y frustración, y termina por disuadir a los novatos de seguir experimentando”.
Muy ligado a esto, emerge el tercer gran reto: la interactividad. Los medios clásicos son esencialmente unidireccionales: entienden su labor como simple transmisión de informaciones y opiniones a públicos relativamente inertes. En la red, este monopolio de la palabra se ha roto. Como demuestran los fenómenos de los weblogs y los foros, hoy, cualquier persona tiene posibilidad de difundir sus mensajes a públicos diversos. Saber escuchar y prestar la voz a estos nuevos lectores activos y exigentes es quizá la última gran lección que deberán aprender los nuevos periodistas. El lector de una noticia tiene la posibilidad inmediata de publicar su opinión o crítica sobre la misma e incluso agregar mayor información sobre la ya planteada, convirtiéndose en coautor de esa noticia. Se experimenta aquello que Numberg señalaba como “nuevas voces”, es decir, todo ese pensamiento no profesionalizado, relegado de los medios de comunicación, hoy recupera su lugar en el ciberespacio.


Manipulación del contenido

Atrás queda, como dijeron Burbules y Callister, la autodisciplina estricta al elaborar un texto y la dictadura del espacio en el periodismo digital. La estructura rizomática característica del soporte en el cual se desarrolla la práctica (proceso de semiosis ilimitada, como lo denomina Eco), permite al periodista no escatimar en las fuentes e informaciones que desea agregar al cuerpo principal del artículo: “se destaca la posibilidad de incorporar más y más fuentes, multiplicar la cantidad de datos, diversificar los rumbos de las asociaciones significativas hasta un grado potencialmente infinito”[6] . Esta abundancia informativa que brinda al autor la posibilidad de demostrar sin restricciones la veracidad y credibilidad de la información, al mismo tiempo trae a colación la dupla cualidad-cantidad de la información que circula por la web. En la mayoría de los casos, el ritmo en la cual se sumerje el periodismo digital lejos está de elaborar noticias que demanden investigación y ardua elaboración. “Las exigencias del nuevo guión corporativo significan decir adiós a las noticias en profundidad, por falta de tiempo”[7]
¿Es la abundancia de información calidad de información? Como dijimos en un principio, el soporte-vehiculo de la información está al alcance de todos. Esto no sólo lleva a replantearse nuevos métodos para la verificar y certificar la veracidad y cualidad de la información sino que también, tal como dice Numberg en Adiós a la era de la información, la misma noción de autor: no todos los que publican en la web son autores sino que se conformando una nueva concepción de autor que escapa a la noción tradicional donde había unidad entre el sujeto individual y el autor. Esta versión no apocalíptica y sí reformista-adaptativa de la noción de autor brinda la mecha para preguntar si en el periodismo digital, la figura del profesional se vuelve protagonista por ser el creador de las informaciones simultáneas y clarificadoras o si se esconde detrás de la revolución significante que deja de lado la cualidad representacional del signo comunicativo para realzar la figuración estética (descentración del autor) de la nueva cultura visual digital de la que Darley habla.
Si de veracidad y confiabilidad se habla, la autoridad y reputación del periodismo practicado por los diarios digitales que tienen su versión en papel no es igual a la reputación y autoridad que posee cualquier usuario de la web que, en su weblog, escribe columnas de opinión y/o transmite mediante un equipo portátil cualquier evento en el momento que esta sucediendo. En el primer caso sucedería lo que comentan Burbules y Callister: la credibilidad se relaciona con el medio al que pertenecen y, la autoridad y reputación se reproduce automáticamente por “transferencia” de la primera (soporte papel) a la segunda (versión digital). Un ejemplo es el portal del diario Clarín (www.clarin.com.ar), uno de los portales informativos más importantes de Sudamérica y que posee aproximadamente más de 1 millón de visitas diarias. A pesar de este fenómeno, Ofa Bezunartea, de la Universidad de Sevilla, opinó en Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital -organizado por el diario Clarín en 2003, en Buenos Aires-; que por el momento “es muy difícil que por ahora los medios digitales marquen la agenda de los políticos. Lo justificó al explicar que “las noticias que marcan la agenda necesitan ser instaladas con persistencia, algo que en los medios online es imposible por su necesidad de inmediatez”.
El caso de los weblogs personales, la posibilidad de influir en la opinión pública también se trasforma en contingente. Según Numberg (él habla de las publicaciones digitales en general), están lejos de adquirir la reputación y autonomía característica de otras publicaciones tradicionales.
En el Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital, también se habló de este tema. El español Ignacio Escolar, periodista freelance –autónomo- definió este nuevo género: “Se trata de publicaciones que incluyen pequeños artículos ordenados cronológicamente, de más nuevos a más viejos, complementados con enlaces (links), lo que convierte a su hacedor (blogger) en un constructor de noticias.” “Por lo general se escribe de manera libre pero esto no siempre significa que se cuenten mejor las cosas. Estamos hablando de un nuevo lenguaje, de una posibilidad de organización social diferente”, opina Guareschi[8] que identifica aquí uno de los potenciales espacios de la mentada democratización de la información. “Los jóvenes, fervientes lectores en tiempos de Internet, difícilmente se identifiquen con un periódico determinado, ya que en la web tienen al alcance una multiplicidad de fuentes. Informarse a través de los blogs es fantástico, pero se corre el riesgo de perder cierta información fundamental. No sustituyen ni sustituirán a los medios, son complementarios”, dice Cantalapiedra[9]. Escolar está de acuerdo pero cree que, como mínimo los weblogs exigen y muestran un nuevo modo de hacer periodismo”.


Autor y lector: en el mismo escalón

Para ir cerrando con el nuevo rol que deben asumir los periodistas “en red”, marcaremos otra problemática y desafío que tienen que afrontar la distintas gamas de profesionales en general. Díaz Noci lo describe en forma clara: “Las funciones tradicionales del periodista están en crisis. La función de filtro tambalea. La concepción que pretende que el público conoce aquello que los periodistas –o, mejor dicho, los medios en que estos trabajan- quieren que conozcan. A medida que los usuarios tienen a su alcance mayores y más diversas fuentes de información, a medida que estas son igualmente accesibles y lo son además tan rápidamente como los medios de comunicación, la función del periodista como filtro se resiente”.
Respecto este tema, Pablo Schanton (Periodista de rock del diario Clarín y Dj), en una nota publicada en la Revista La Mano del mes de Septiembre de 2004, habló del Yahornalism: juego de palabras que utiliza para definir al nuevo “trabajo periodístico” basado en el buscador Yahoo o Google. Según Schanton, la era digital no sólo está modificando el quehacer del periodismo tradicional, sino que también esta trastocando la práctica misma del Periodismo de rock: “llamo Yahoornalism al periodismo que se practica sólo con la data obtenida, u obtenible, vía Yahoo o Google (o de donde sea mientras sea Internet). Lo que caracteriza al Yahoornalism es su inutilidad: todo lo que se nos informa podría conocerse con sólo tipear el asunto en la casilla “search”. La desacralización y la democratización del dato (también el lector usa la Web) que llegaron con la enciclopedia virtual a mano, le exige al periodismo (de rock) un plus (crítico), sin el cual sólo alimentará una metástasis de redundancias (…) En esta década post-Napster, la banda ancha y el mp3 han vuelto accesible música que antes se catalogaba de inconseguible. Estas condiciones piden un nuevo periodismo que todavía tarda en llegar. Quizás nos demos cuenta de la necesidad de un cambio recién cuando escribamos una nota sólo citando sites y refiriéndonos a mp3.”

Florencia Barone
Bárbara Ferreyra
Nadia Petracona


Enlaces:
[1] J. Díaz Noci, “La escritura digital”, cita a Aumente.
[2] En La literatura e hipermedia Cap. I
[3]Susana Pajares Tosca “Hipertexto, definición y características”
[4]http://www.galeon.com/periodismo-digital/quindise.htm
[5] Burbules N. y Callister T. en Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información, pag. 89
[6] Burbules y Callister en Educación: riesgos y promesas de la tecnología.
[7] J. DIaz Noci, La escritura Digital, pág 189.
[8] Ex Periodista del diario Clarín y actual docente
[9] María José Cantalapiedra, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.


BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:


Burbules, N y Callister, T “Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información” (Cap. 3 y 4)
Darley, A “Cultura Visual digital” (Cap 6 y 7 )
De Kerckhove, Derrick, “La piel de la cultura”
Diaz Noci, Javier “La escritura Digital”
Numberg, Geoffrey “El futuro del Libro” (Cap 4)
Pajares Tosca, S “Hipertexto, definición y caracteristicas” e “Historia teoria e ideología del hipertexto” Cap 2 y 3 de Literatura digital. El paradigama Hipertextual
Revista La Mano, Septiembre 2004
Vouillamoz, Nuria “Literatura e hipermedia”
http://semiotica.bitacoras.com/archivos/000020.html
http://www.comunic.org/chasqui/86/salaverria88.htm
http://www.congresobsas.clarin.com/
http://www.galeon.com/periodismo-digital/quindise.htm

Publicado por Alumnos15 el Noviembre 29, 2004 10:11 AM | TrackBack
Comentarios

Las fuentes de las fotos son:

http://interactive.usc.edu/members/kurt/archives/_DSC4392w500.jpg

http://www.congresoperiodismo.com/ponencias/detalle_ponencia.asp?idPonencia=42

Publicado por: Flor Barone a Noviembre 29, 2004 11:03 AM

SOY ESTUDIANTE DE COMUNICACION Y ME GUSTARIA SABER MAS ACERCA DE LOS NUEVOS ROL DE UN PERIODISTA. SI PUEDEN FACILITARME MATERIAL SE LOS AGRADECERIA

Publicado por: IVETT a Diciembre 2, 2006 05:14 PM
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