
Acá estoy, sola. Ya no oigo más historias que me permitan alimentarme del mundo exterior al igual que solía hacer hace un tiempo atrás. Aunque vuele por los sitios más altos y concurridos, lo que escucho no me sirve de alimento. Los jóvenes, en cambio, saben donde encontrarlo, no sólo saben llegar a él de forma fácil y rápida, sino que también lo asimilan y digieren de una manera tan natural que me sorprenden.
Creo que si comiese tantos papeles como mis hijos o mis nietos, me indigestaría. Todo fue cambiando, antes mis relatos solían ser respetados; generaciones pasadas me veían como un ser sabio. Solía nutrirme de historias sabrosas que podían escucharse en el ambiente. A pesar de que uno debiese buscar con cautela el momento y el lugar apropiado donde encontrar los alimentos más ricos; yo tenía cierto acomodo, lo que me permitió disfrutar de inigualables banquetes.
Llegó un momento en que ya no se convocaba a reuniones para alimentarse de igual manera. Aquellas comidas sabrosas y abundantes, que contenían vitaminas de todo tipo, dejaron de tener las proteínas suficientes para vivir dignamente. Pensé en rehusarme a un método nuevo que surgía; sostuve que la escritura no sería capaz de otorgarme aquellos nutrientes como para seguir adelante. Sin embargo, debí aprender estas nuevas modalidades que surgían; comprendí que el papel era sabroso, me alimenté escribiendo y leyendo. Me sentí muy contenta de poder cocinar yo sola, y no sólo pude crear mi alimento, sino que podía volver sobre mis recetas. Todo esto resultó un cambio en mi día a día externo, y también hacia mi interior. Pero, cuando empezaba a acostumbrarme, otra vez me vi avasallada.
Todo a mi alrededor se volvió a transformar de golpe. Tuve miedo, hasta temblé. Cociné alimentos de todo tipo, pero ninguna de mis antiguas recetas me otorgaban aquellas vitaminas necesarias para estar tan fuerte y lleno como antes. Ningún papel me explicaba por qué todo se veía distinto. Use mis patas y hasta mis alas para regresar a aquellos sitios donde seres se unían y tan solo conversando me llenaban, permitían que me viera fuerte y sana. Sin embargo, sus palabras ya no me provocaban el mismo efecto.
Me detuve un instante y vi que otros seres se enriquecían comiendo objetos que yo desconocía. Objetos que se multiplicaban cada vez más. Me acerqué a éstos. En un primer momento los vi como incomibles. Pero estaba débil, por lo que comencé a saborearlos, la textura de sus hojas me pareció familiar, aunque el gusto era extraño. Quise reclamarle a alguien por aquella sensación desagradable al paladar, pero fue inútil, no había nadie. Volé por los recobecos más inauditos, intentando volver a alimentarme de aquello que alguna vez me había nutrido. Sin embargo, fue en vano.
Debí acostumbrarme a mi nueva comida. Empecé a guiarme por mi sentido visual ya que mis oídos no bastaban para encontrar mi alimento. Abriendo bien mis ojos descubrí nuevos sabores, imágenes provenientes de una extraña caja comenzaron a alimentarme también. Esto resultó ser un trabajo menos arduo que en tiempos anteriores. Vi que muchos otros seres se enriquecían al igual que yo, ya no éramos tan pocas las cucarachas que asistíamos a los banquetes. Sin embargo, esta dicha a mí me duró poco.
Hace unos años que me siento relegada en la sociedad, mis patas no están sanas, mi cuerpo está otra vez débil, los alimentos que tengo a mi alcance no me permiten sentirme fuerte. Paseo por cables, y vuelo en cierto espacio que no comprendo. Las instrucciones que me dan ciertos jóvenes escasean de sentido, las imágenes no me llenan, estoy perdida...
Florencia y Lucila Hussek
Fuente de la foto: www.coatzacoalcos.net/maquinter/zaz.html
Flor, necesitamos poner tu apellido asi que fijate y agregalo.
Hernán y Ariel, perdón por no poner el apellido de Florencia en la firma del cuento. El mismo es "Tunici".
Datos completos: Florencia Tunici.
Nos metimos tanto en la historia y ocurrencias de la cucaracha, que nos olvidamos de nosotras.
Perdón, primera y última vez!
Un saludos y feliz día del estudiante para todos!!!
Ö_ö
¿Cucarachas?
=S
Ehm... no stoy muy seguro, pero me parece que las cucas, ahora, laburan en CQC, el programa de Pergolini.
Publicado por: JEL a Septiembre 21, 2004 01:56 PMesta cucaracha no trabaja en ningun lado
Publicado por: florencia a Septiembre 21, 2004 02:12 PM Je je, Si. Es cierto que las cucas estan de moda!!!
Chicas: Me pareció muy original y simpático el trabajo. Es el único cuento y creo que responde a la consigna, ya que a traves de la ficción pudieron plasmar el proceso de transformación de la palabra.
Pero igualmente las cucarachas son unos bichos repugnantes!!!

