Ir al cine a ver películas extranjeras subtituladas es una práctica muy frecuente hace varios años. En el marco de una globalización expansiva, todos, en menor o mayor medida, disfrutamos del cine de Hollywod o bien de Festivales Internacionales que nos traen films más novedosos de diversos países y culturas. ¿Por qué empezamos hablando de cine extranjero y subtitulado? Porque en el momento en que se miran estas películas entran en juego competencias muy variadas en el espectador; se produce una suerte de entrecruzamiento de tecnologías, que demuestra que el homo legens y el homo videns pueden convivir en uno solo, así como también conviven en este hábito la escritura, lectura, la oralidad y la memoria.
En esta transposición se modifican algunos de los rasgos con los cuales Simone explica la transformación que se está llevando a cabo (el paso de una cultura escrita a una meramente visual). Veamos cómo mutan estos rasgos:
Convivialidad: al tener que leer los subtítulos para entender la película, el espectador se ve obligado a aislarse y concentrarse más en la sala. Cuando la inteligencia secuencial y la simultánea se superponen, el grado de convivialidad se reduce casi hasta llegar al de la lectura. Decimos “casi” porque al mismo tiempo (y esto es extraño) la lectura puede ser colectiva: por ejemplo, cuando preguntamos a otro “¿qué dijo?” si no alcanzamos a leer alguna parte de los subtítulos.
Multisensorialidad: en el cine este rasgo mantiene activa la multisensorialidad de lo visual, pero el sentido específico de la vista se complejiza al tener que leer los subtítulos.
Grado de iconicidad: en el caso del cine este se ubica en un punto medio entre lo visual y lo verbal. Cuando miramos las imágenes el grado es alto, cuando leemos los subtítulos se reduce sensiblemente.
Citabilidad: este rasgo se asemeja al anterior. La posibilidad de citar las imágenes se dificulta ya que hay que cambiar de código, mientras que lo leído (en este caso los subtítulos) puede ser citado fácilmente.
Estos son los cuatro rasgos que se modifican, mientras que el ritmo, la corregibilidad y las referencias enciclopédicas se mantienen fieles al mundo de lo visual no verbal; es decir que el cine extranjero es hetero-arrastrado, por lo tanto dificulta la corregibilidad y la remisión a los conocimientos enciclopédicos precedentes. De acuerdo a lo expuesto, la escala de afabilidad también se modificaría hacia un punto intermedio.
Como ya lo señalamos, el hábito moderno de ir al cine a ver películas extranjeras subtituladas implica una serie de prácticas que se desarrollan tanto de acuerdo a las competencias del espectador como hacia el interior del film. En cualquier película hablada hay oralidad, y si la película es extranjera, hay escritura y lectura (por supuesto obviamos las películas dobladas al idioma del espectador). Pensemos en una película de idioma inglés (que muchos de nosotros conocemos): si no llegamos a leer parte de un subtítulo podemos entender lo que dicen los mismos actores. Ellos son los oradores mientras que los espectadores somos el auditorio.
En la sala de cine también habitan ideas de las cuales nos cuesta darnos cuenta. En una película subtitulada existe la impresión como forma de almacenamiento de conocimiento (la impresión de los subtítulos en la película propiamente dicha), pero del lado del receptor, la única forma de captación de conocimiento es la memoria, debido a la característica de hetero-arrastre del film.
El análisis de la película subtitulada nos ha develado un verdadero collage de propiedades, tecnologías y términos históricos, donde conviven formas arcaicas y modernas de comunicación y almacenamiento de información. Más allá del cambio progresivo que se desarrolla a través de la historia hacia formas más prácticas y simplificadas de comunicación y conocimiento, hemos encontrado un oasis donde ponemos en juego nuestras competencias. Quizás sería exagerado decir que en un par de horas de película recorremos la historia humana de la expresión y el conocimiento, pero lo que es seguro, es que al menos por un rato escapamos al peligro de alineación que la (¿pos?)modernidad nos impone.
Fuente de la foto: http://www.carlitoscircus.org
Federico Crowe y Esteban Lavezzari
El texto me parece muy interesante y la idea muy novedosa.El tema del cine y la articulación que hiciern con el texto de Simone es muy buena
Publicado por: Federico Ares a Septiembre 21, 2004 05:14 PM
