Qué bazar ni qué bazar!! El Mundo Vercelli!!!! Claro, el Mundo Vercelli es el ámbito ideal para dar cuenta, al menos parcialmente, del funcionamiento de la cultura hacker, relacionada ésta íntimamente con el movimiento de software libre. Pero antes de empezar con esta tarea, definamos qué se entiende por Mundo Vercelli.
El Mundo Vercelli es simplemente una circunscripción espacio (Facultad de Ciencias Sociales UBA, Aula 103)-temporal (martes y jueves de 9 a 13 hs.) de sentido, en la que se desarrolla la cursada de Taller de Datos, de Ciencias de la Comunicación, bajo la dirección del Profesor Ariel Vercelli. Veamos, entonces, cómo en esta “comunidad” determinadas aspectos del mundo hacker se hacen presentes.
Si bien la tendencia actual de enseñanza escolar refleja aquel famoso slogan de que al maestro le corresponde hablar y enseñar, mientras que al discípulo estar callado y escuchar, diferenciándose claramente los roles entre uno y otro, con Vercelli se produce un verdadero quiebre. En sus clases se aprecia, entre los estudiantes, el modelo de aprendizaje reflexivo y activo típicamente hackeriano. Es decir, el docente invita al alumno a una lectura crítica de los materiales. No le interesa al Torvalds de Taller de Datos inculcarle a “sus chicos” un conocimiento preestablecido, considerándolos como cajas vacías, sino que, por el contrario, tal como ocurre en la órbita hacker con respecto a un tipo de software, plantea un problema temático significativo e invita a la formulación de alguna respuesta sobre el mismo, iniciándose el debate del cual surgirá una versión mejorada acerca de la interpretación de los textos trabajados.
En estrecha relación con lo anterior, el reparto del “poder” en la Comisión de Vercelli es idéntico al que se aprecia en el desarrollo de un software libre. No se trata de un tipo de enseñanza centralizado, vertical y jerárquico, al estilo Torcuato Di Tella, sino que con Vercelli debe hablarse de un desarrollo compartido (cuya metáfora más fiel es la clásica disposición en ronda de los concurrentes), recíproco, caracterizado por la competencia dialéctica y la multiplicidad de perspectivas e iniciativas de los participantes, produciendo un circuito retroalimentado.
Son los propios estudiantes los que se convierten en configuradores del trámite de la clase. De ahí, el carácter autoevolutivo que presenta el Mundo Vercelli.
O sea, existe libertad y autonomía para crear. Hay, por ende, lugar para la improvisación. El desarrollo de la clase, en cierta manera, no se planea por adelantado, no existe un sumario preconfigurado acerca de los temas a trabajar. El Mundo Vercelli también tiene su costado menottista.
Decíamos que en el Mundo Vercelli la estructura jerárquica no tenía cabida. Pese a esta aparente anarquía, el Mundo Vercelli, al igual que la comunidad hacker, tiene su figura guía: el propio Ariel Vercelli, cuya tarea consiste en determinar la dirección de los debates, actuando, a la vez, como órgano evaluador de lo que se discute en clase y de los trabajos prácticos solicitados. Por otra parte, gobiernan nuestra conducta una serie de normas sociales que regulan el modo en que maestro y aprendiz deben comportarse en el aula.
La población hacker es virtual, produciéndose entre sus componentes una interacción de carácter electrónico. Si bien las relaciones entre los integrantes del Mundo Vercelli tienen lugar en un sitio real, la Cátedra proporciona una herramienta ciberespacial (su weblog) destinada a fomentar la cooperación entre sus miembros. La virtualidad asoma su cabecita en el Mundo Vercelli.
Una característica fundamental del mundo hacker es el disfrute personal de la creatividad. En el Mundo Vercelli se pregona que ninguno de los alumnos debe asimilar nada como un esclavo, sino que debe sacarse el mayor goce a cada cosa que se aprende y descubre.
En fin... he presentado observaciones más que suficientes para demostrar que la cultura hacker está entre nosotros. Lo habrán advertido los alumnos de Taller de Datos? Y el propio Vercelli? Si así no fuera, espero que este trabajo traspase las limitaciones espaciales que se interpongan y llegue a ellos. De esa manera, podrán reflexionar sobre una parte desconocida de su mundo.
Más allá de que no se hayan tratado conceptos claves como “código de fuente abierto” (producto de lo imposible que me resultó hacer su traslación al mundo de la clase) o “copyleft”, considero que el trabajo, haciendo pie simplemente en lo que pasa dentro de un aula universitaria, representa de un modo bastante fiel el funcionamiento del planeta hacker.
Más allá del resultado, me queda la tranquilidad de haberle dedicado un tiempo más que importante al TP.
Me permití algunos lujos, como lo del “costado menottista” o “el Torvalds de Taller de Datos”. Pienso que no manchan el trabajo, sino que, por el contrario, le agregan un toque hasta humorístico.
Y un último comentario: la Unidad 3 fue, hasta aquí, la que más me interesó, pese a que algunos tramos de algunos textos trabajan temas muy técnicos, no siendo yo un entendido del asunto.
ROMÁN REBICHINI (Grupo Rayuela)
El mundo Vercelli es fascinante para aquellos que lo hemos conocido. La Libertad en la heterodoxia con método triunfará, en una estrategia menottista, como si estuvieramos leyendo rayuela. Gracias Román por tu brillante comentario.
Publicado por: Miguel a Marzo 14, 2004 02:02 PM
