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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Cambio paleta de colores por software: GRUPO FELIPE EL HERMOSO
24.02.2004

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Las obras de arte tienen un carácter multitemporal anclado fuertemente a la técnica de la época. A través del uso de las computadoras y las cámaras de video, la tecnología abre las posibilidades de experimentación artística. En este sentido, la obra de arte digital se presentaría como una consecuencia de la era electrónica, la cual confía nuevas formas de experiencia y expresión.

La era mecánica, anterior a la actual era electrónica, destinaba un rol pasivo a los hombres frente a las tecnologías; el avance de la técnica no les permitía la interacción instantánea entre tecnología y cuerpo, estos constituían sistemas cerrados. La era en curso dista mucho de aquella; se nos presenta como una nueva forma de repensar la sociedad y la experiencia.
Los diferentes campos de aplicación de la tecnología actual nos conducen a nuevas formas de experiencia y expresión. “La mayoría de las tecnologías electrónicas no conducen al abandono del cuerpo, sino a una nueva planificación de nuestra vida sensorial” (1). Posibilitan nuestra participación a través de la interacción, la cual acude al reclamo de la gestación de un sistema abierto, que tiende a disipar la frontera entre lo interior y lo exterior, gracias a la integración de tecnologías. En este sentido, el arte digital es una de las puertas de ese cambio, el cual permite la interacción entre el observador y la obra misma para, de esta manera, introducir nuevas formas de percepción. Brinda la posibilidad al observador de no ser solo un mero consumidor sino también de ser agente y tal vez, productor. Las distintas esferas que engloban el arte digital harían conscientes, de algún modo, la potencialidad de interacción de nuestros sentidos. Reclaman la participación activa del observador al incorporar el tacto como vínculo interactivo.
Por ejemplo, dentro del campo de las artes visuales lo vemos reflejado en el videoarte (video escultura y video instalación). Allí, el objeto (video) es destinatario del hecho artístico, pero va más allá al integrar al observador a formar parte de él, tal como si el objeto se hubiese vuelto sensible a la interacción. Los grados de interactividad pueden variar de acuerdo a cada obra. El entorno electrónico en el cual trabaja el artista le permite explorar alternativas tales como manipular, repetir y seriar las imágenes, transformar la forma y los colores.
La sociedad desarrolla nuevas relaciones con los sonidos, las imágenes y las formas. Percibir ya no sería solo una operación sensorial de recibir estímulos, sino que se trataría también de una reelaboración de esos estímulos físicos en materia óptica, acústica, táctil y tal vez, ahora, olfativa. Al establecer una conexión entre tecnologías electrónicas y vida sensorial, las obras de arte digitales exigen al observador la reorganización de la imaginación y de los modos de conocimiento.
El encuentro del individuo con la obra de arte digital ocurre en un momento específico dentro del proceso social, por ende, sujeto al devenir histórico. En tanto entes sociales, tendemos a tomar conciencia tardíamente de la metamorfosis que ha causado la tecnología. Casi no percibimos la transformación. Nuestra estructura de percepción vigente nos limita la comprensión de la magnitud del constante cambio tecnológico, nuestra psicología colectiva necesita un período de adaptación para internalizarlo. El arte digital se encuentra inmerso en este proceso, es rechazado con frecuencia por ser catalogado como una mera habilidad técnica y no como una manifestación artística.
El autor de la obra digital es consciente del dispositivo tecnológico que emplea para su creación y nos invita a participar de la misma para que esta sea actualizada constantemente y así, no situarnos al margen como simples espectadores.

(1) De Kerckhove, D., "Inteligencia colectiva", cap. 17, en “La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica”, Barcelona, Gedisa, 1999, p. 215.


Bibliografía contextual
De Kerckhove, D., “La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica”, Barcelona, Gedisa, 1999.
Mac Luhan, M., “La galaxia Gutenberg”, Círculo de lectores, Barcelona, 1998.

Opinión del equipo “Felipe El Hermoso”: Es interesante ver cómo el arte digital emplea el desarrollo tecnológico para expandir los sentidos corporales y, de este modo, repensar la vinculación de estos con la técnica.

Grupo Felipe El Hermoso: Bruno, Nuria; Pavel, Alicia; Pérez, Bárbara.

Publicado por el Febrero 24, 2004 07:41 AM | TrackBack
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