
Pierre Lévy, lejos de contraponer lo virtual a lo real, nos demuestra de qué manera estamos inmersos en el imaginario social en el que tantos autores tratan de colocarnos al referirnos a "la virtualización", interpretandola, por el contrario, como el "...movimiento por el cual se ha constituído y continúa creándose nuestra especie", o como una categoría mas dentro de lo real.
Este autor nos ha enseñado de qué manera lo virtual se mezcla dentro de las cuatro categorías de los modos del ser (lo posible, lo real, lo actual y lo virtual), en cuya teoría del quadrivium ontológico se unen hasta obtener un cuadro simple de cuatro posiciones donde las dos columnas de lo latente y lo manifiesto cruzan las dos líneas de la sustancia y del acontecimiento y en el cual cada uno concluye desplegando una manera diferente del ser.
"La virtualidad no es un mundo falso o imaginario", dicha frase expresa hasta que punto el autor trata de salvar este concepto tan polémico frente a los diversos imaginarios culturales que se han ido formando durante los últimos tiempos.

