Del 8 al 10 de octubre se llevó a cabo el XX Encuentro Nacional de Mujeres. Esta vez la ciudad de Mar del Plata fue la que convocó a miles de mujeres con mucha fuerza y consignas claras: No a la violencia contra las mujeres, trabajo para todos, derecho a decidir, justicia y necesidad de repartir la riqueza, fueron los principales estandartes de encuentro.

Amanece en Mar del Plata cuando miles y miles de mujeres comienzan a llegar desde todas las provincias del país. Vienen con sus bolsos y sus sueños y sus ganas de gritar presente en el XX Encuentro Nacional de Mujeres.
Llegaron y la ciudad no tuvo más remedio que despertar, la arena todavía húmeda por el rocío ofició de anfitrión de aquellos cuerpos cansados por viajes largos, de aquellos pies deseosos de tocar el mar, en muchos casos por primera vez.
Describir el Encuentro no es fácil, 30.000 mujeres cargando historias y experiencias tan profundamente subjetivas construyen un escenario difícilmente clasificable.
Durante tres días en 46 talleres que conforman el programa del Encuentro, las participantes debaten, cuestionan y comparten experiencias. Son tantas que se hace necesario abrir talleres paralelos sobre los mismos temas para garantizar que todas puedan poner su voz. Las 11 escuelas y la Facultad de Derecho palpitan con el trajinar constante y en los alrededores se arma una feria en la que conviven libros y fotos con artesanías y banderas de las distintas organizaciones y partidos políticos que conforman el Encuentro.
Las palabras no alcanzan para expresar la intensidad que generan tantas voces. El Encuentro se vuelve escenario de reflexiones compartidas, de historias cotidianas y así se va tejiendo un discurso que refleja la realidad de mujeres diversas, sin importar que una experiencia sea pequeña o gigante todas son escuchadas.
Por eso Marta se anima en el taller de “Mujer y violencia” y cuenta que durante muchos años fue una mujer golpeada por su marido, que por sus hijos. Hizo silencio y encontró una mano que sabe bien de que se trata. El relato de una se enriquece con el de otras.
Encuentro de alegrías y tristezas, de miedos y de luchas. Espacio para intercambiar recursos y profundizar en las ideas, momento para acercar grupos y organizaciones afines y planear futuros, así describe el Encuentro Julia de 40 años profesora de la Facultad de Arquitectura.
La condena a Romina Tejerina, la Campaña por la legalización del aborto y la lucha sindical fueron los temas del Encuentro, y como es tanto lo que hay por decir los talleres no alcanzan y por las noches en los restaurantes y bares sigue el debate y más tarde aún se escuchan susurros de mujeres envueltas en bolsas y mantas en las escuelas que ofician de dormitorio porque todas quieren saber cómo va el taller de unas y de otras.
Al día siguiente en la escuela de Artes Visuales un grupo de 20 mujeres se abre paso en la discusión que tiene por eje la legalización del aborto, ellas no están dispuestas a aceptar el argumento de tres mujeres jóvenes que vienen representando a la iglesia y que insisten con estereotipos de mujer y de varón que desconocen derechos que fueron ganados con tanto esfuerzo durante el último medio siglo.
Mientras que cuida a Lucas de 2 años, Lucía pasa de la sorpresa a la bronca y con cara incrédula increpa, casi gritando e impone la realidad, "¡son más de 400 mujeres pobres las que mueren al año por abortos clandestinos!". Ella es parte de un Movimiento de Trabajadores Desocupados en el que la discusión de género se ganó un lugar, del otro lado una catequista implora a Dios y propone la abstinencia sexual para evitar todo problema, pero mientras que intenta que esa idea se escriba en las conclusiones, los cantos se colan por las ventanas.

Es domingo, y el sol empieza a esconderse cuando todo estalla en una fiesta pública en la que las mujeres encolumnadas ya marchan por el derecho a decidir sobre sus cuerpos, por la alegría de estar allí juntas para que todos sepan que las mujeres luchan trabajan, resisten. Recorren las principales calles de la ciudad, 40 cuadras, pero ninguna aparenta estar cansada.
Una vez más los pañuelos verdes, que forman parte de la Campaña por el derecho al aborto legal y gratuito, pintan la marea humana que canta y baila. La columna se derrama por las calles y desde las ventanas muchas mujeres saludan y muchos otros miran atónitos el espectáculo.
La marcha es tal vez el momento más contundente, unas se reconocen con otras y son tantas. En el país de la apatía general, de representaciones fragmentadas, el encuentro estalla, se masifica y tiene vida propia que palpita en cada consigna: No a la violencia contra las mujeres, trabajo para todos, derecho a decidir, justicia, necesidad de repartir la riqueza, todas transformadas en canto díscolo que desafía el silencio de los medios.
Al llegar a la iglesia un grupo numeroso decide realizar el escrache que año tras año se repite. En las escalinatas 200 hombres y algunas mujeres arman hileras y rezan el Ave María Purísima. No entienden que el ritual liberador ya se puso en marcha. Más de dos horas permanecen las mujeres clamando por sus derechos, feministas y católicas por el derecho a decidir, como se hacen llamar un grupo de mujeres que desde dentro de la institución, cuestionan los mandatos y las jerarquías inquisidoras moviendo locamente sus caderas, pintando grafittis sobre la vereda y cantando.
Última noche, la despedida. El lunes por la mañana Mar del Plata las vio irse al termino del acto de cierre en el que se leyeron las conclusiones y se eligió Jujuy como próxima sede.
Los ecos aún pueden escucharse y las voces se van perdiendo para reencontrarse con otras y con otros en sus lugares de origen para contar una y otra vez todo lo vivido durante el 8, 9 y 10 de octubre, uno de los fines de semanas más soleados y calurosos del año.
Pasan los días y la arena insiste en dormir en los bolsillos a modo de evidencia de las escapadas a la playa en el horario del almuerzo.
Por: Nadia, Diego, Javier, Clarisa y Flavia.
El artículo comienza con consignas muy claras: no a la violencia contra las mujeres, trabajo para todos, derecho a decidir, justicia y necesidad de repartir la riqueza.
Es interesante reflexionar sobre la manera en la que opera esta violencia en las mujeres, y como esto es parte de las otras consignas lanzadas. Dicha violencia es engendrada por el sistema en el cual habitamos , pero es también fruto de una larga historia que caracteriza a nuestro país. Esta penosa realidad recorrió diferentes escalones: durante la primera mitad del siglo XX la mujer estuvo prácticamente excluida de campo laboral, para estar recluida a la vida doméstica, muchas veces de manera servil, y sin poder acceder a los pocos derechos que implicaba el estar incluido en el campo laboral. Luego se inserta en dicho campo, constituyéndose como una nueva fuerza de trabajo, y sumándose así, al ejército de reserva. Se podría decir que ello implica cierta independencia, ya que las mujeres pueden obtener un ingreso para el mantenimiento del hogar, y no depender tanto del hombre. Sin embargo, su derecho a decidir y participar en las tomas de decisiones en el trabajo se van a encontrar casi tan vetadas como antes, y en la repartición de la riqueza sus bolsillos van a ser los menos alimentados. Afortunadamente la situación encontro un leve mejoramiento, y ello no sin el constante reclamo a través de diferentes medios de expresión e información.
Ahora bien, junto a esta dinámica de lucha se han ido sumando nuevos reclamos y nuevos debates, entre ellos el del derecho al aborto. Dicho discurso a encontrado un espacio para nada despreciable dentro de Internet. Los foros, los debates, los correos electrónicos, etc, se constituyen como espacios en los cuales el intercambio adquiere un mayor dinamismo, ya que el ámbito de la discusión se traslada mas allá de las distancias y diferencias geográficas. Permiten llevar a cabo una mejor organización del movimiento y un contacto entre sus integrantes de manera casi constante. Sin embargo, ello no implica el reemplazo de un espacio de reflexión (encuentro en Mar del Plata) por otro (Internet), ni tampoco si uno es mejor o peor que el otro; de los que se trata es de tener en cuenta el valor instrumental que pueda tener Internet para la comunicación. El Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata solo tiene posibilidad de ser, mientras sea de ésta manera, es decir, mientras la gente se pueda reunir y compartir la misma experiencia en un mismo espacio y tiempo. Internet, entonces, es fundamental como medio de expresión y de organización, no obstante la misma cantidad de discursos acerca del aborto, en Internet, todavía no puede captar la atención y tener la magnitud que puede tener cuando la gente lleva acabo un encuentro como el de Mar del Plata.
4 para Nadia, Diego, Javier, Clarisa y Flavia. Faltó ampliar con información extra que esté dando vueltas en la red.
Publicado por: Santiago a Noviembre 7, 2005 07:32 PMfabuloso estes encuentros non violentos de las mujeres, ellas demuestras su fueza, su cojage, su creatividad y su amor cada dias de su vida. ojala los pais serias cgovernados por mujeres, sin violencia , guerra y odio.
clarisa quisiero yo ver mas de tus fotos por favor.
dom

