Neal Stephenson no sólo escribe novelas de ciencia ficción, aunque ha escrito muchas y, a juzgar por las críticas, muy buenas. Ha publicado también libros de otros géneros, como el ensayo In the beginning was the command line, del que nosotros vamos a leer dos capítulos; y numerosos artículos sobre tecnología en distintas publicaciones reconocidas como la revista Wired. Desde hace algunos años, trabaja como asesor part-time de la compañía Blue Origin, que desarrolla un sistema de lanzamiento de cohetes espaciales – uno de los temas que más ha interesado a Neal desde muy pequeño.
En su ensayo In the beginning was the command line – que podría traducirse como En el principio era la línea de comando- Stephenson cuenta la historia de cómo a los fundadores de Apple se les ocurrió la idea de vender máquinas que procesaran información para el uso doméstico; y de cómo Microsoft, por su parte, decidió entonces hacer algo más insólito: sacar a la venta un sistema operativo (SO). Porque una computadora, por lo menos, tiene existencia física, pero un SO no es más que una larga cadena de ceros y unos, dice Stephenson. Su argumentación se encamina enseguida a tratar de justificar porqué resulta un despropósito – además de un negocio sólo rentable en el corto plazo- vender como un producto un SO, que por su naturaleza es gratuito – y que en un futuro cercano deberá enfrentar la competencia del software libre.
Esta introducción es simplemente para ubicar los capítulos que ustedes leyeron en el marco del libro y su propósito; no obstante, dejamos a disposición de quien quiera indagar en esta historia el capítulo siguiente.
//Primeras impresiones sobre el autor
A Neal Stephenson le tocó nacer en una familia que ya estaba orientada a la ciencia: su padre era profesor de ingeniería como su abuelo, que había sido profesor de física, y su madre era bioquímica, al igual que su abuela. Neal, por su parte, parece haber seguido sus intereses, que eran y siguen siendo muchos, desde matemáticos e ingenieriles hasta epistemológicos. Como buen autodidacta, aprendió sobre muchos temas y no recibió una educación formal avanzada sobre ninguno de ellos. Sin embargo, no sería justo omitir que, tras terminar el colegio secundario en la Ames High School – tal como lo cuenta en el ensayo, lleno de notas autobiográficas- se graduó en 1981 en la Boston University con un BA en Geografía y Física como segunda materia.
Si un tema siempre le fascinó al hombre detrás del escritor ese tema fue el espacio. Neal cuenta que cuando era niño miraba por televisión las primeras misiones al espacio de la NASA y que le hubiera gustado seguir algo vinculado a esto como carrera. Pero lo cierto es que no se mantuvo alejado del tema; por el contrario, vale rescatar dos anécdotas. Una de ellas es que, ya de adulto, se dio el gusto de construir él mismo un cohete de tecnología avanzada y de lanzarlo luego al espacio, sin ninguna finalidad económica, sólo por el gusto de hacerlo. Y la otra experiencia es más reciente y comenzó cuando la compañía Blue Origin, que está desarrollando un sistema de lanzamiento de cohetes, le ofreció un trabajo como asesor. Stephenson aceptó la propuesta y así es que hoy, como en su temprano ambiente familiar, lo encontramos rodeado de ingenieros y de físicos.
Neal Stephenson nació en Maryland, USA, en 1959.
//Un cyberpunk con estilo barroco
Nuestro ensayista fue (y es), antes que todo, un novelista de ciencia ficción; más precisamente, del subgénero que se conoce como cyberpunk, que definió William Gibson con su Neuromancer de 1984, pero encuentra entre sus antecesores al mismo George Orwell. Como todo género que atraviesa los distintos soportes o medios, además de libros, también pueden encontrarse filmes, música, cómics y hasta videojuegos cyberpunk. Todos comparten un conjunto de características recurrentes, propias del género: en el plano de la historia, los personajes en conflicto suelen ser hackers, inteligencias artificiales y grandes corporaciones, en un mundo en el que estas últimas han reemplazado a los Estados nacionales, aunque el escenario en el que se desarrolla la acción es frecuentemente el ciberespacio; otros de estos rasgos que caracterizan al género es el tono nihilista o distópico, opuesto al optimismo de las visiones utópicas de mediados del siglo XX - el mundo cyberpunk es un mundo oscuro y siniestro.
Si bien una de sus primeras novelas es un eco-thriller llamado Zodiac, Stephenson adquirió reconocimiento con su novela Snow Crash (1992), en la que fusiona memes, virus de computadoras y otros temas de tecnología actual, con la mitología sumeria – la historia cuenta la invasión de las mentes de los hackers por parte de los virus de computadora. Entre las novelas que siguieron, no puede dejar de mencionarse Cryptonomicon (1999), de alrededor de 1000 páginas de extensión, y su trilogía histórica The Baroque Cycle – compuesta por Quicksilver (2003), The confusion (2004) y El sistema del mundo (2004).
Sus novelas están plagadas de ideas tecnológicas y sociales, condensadas en imágenes y metáforas muy elaboradas. Esta tendencia a la complejidad y al detalle lo caracterizaron como un escritor barroco – lo que se reafirmó en el hecho de que sus libros se hicieron cada vez más extensos, a medida que su autor fue ganando reconocimiento. Entre los aspectos más formales de su estilo, pero no por ello menos significativos, se han detallado los siguientes: un desarrollo del conflicto acelerado, durante tres cuartos de la novela, acentuado por un aumento de la violencia y de la confusión general de los personajes (y a veces de los lectores), para arribar a finales abruptos, repentinos, y sin conclusiones fuertes (por no decir que quedan inconclusos) y que frecuentemente dejan a los lectores colgados.
Al respecto de este último punto, el de “no poder escribir finales”, dice el mismo Stephenson: “Algunos lectores llegan a la hipótesis razonable pero totalmente falsa de que estoy tratando (y fallando) de escribir el tipo de finales que ellos querrían ver. Este no es el caso. Siempre escribo los finales que yo quiero. Y estoy satisfecho con ellos, como con cualquier otro aspecto de mi escritura”.
Por otra parte, el autor de libros “demasiado largos”, devela que aquellos que ven en esto un signo de incontinencia o de ego-manía son devotos de un culto a la brevedad, según el cual la capacidad de escribir textos breves constituye una marca de todo escritor competente y bien entrenado – Stephenson, evidentemente, no es devoto de este culto.
Todo parece tener su justificación premeditada y su razón de ser en el universo literario de Stephenson. Habrá que recordarles a sus lectores que no le escriban e-mails porque no tiene tiempo de responderlos, más que a costa de empeorar la calidad de su trabajo.
//Hable con él
En una entrevista al autor, Mike Godwin cuenta que si uno hubiera visto a Neal Stephenson una década atrás se habría encontrado a un estudiante graduado, apocado y modesto, de hablar suave, cuya manera de comportarse no habría dado ninguna indicación de que había escrito la apoteosis de la ciencia ficción cyberpunk: Snow Crash, la que si bien no fue su primera novela fue la que puso su nombre en el mapa de la ciencia ficción. “Encuéntrelo hoy”, sigue diciendo Godwin, y lo encontrará muy musculoso, con la cabeza rapada y con barba, habiendo publicado recién una trilogía de 900 páginas que fue un record en las ventas. “Hable con él, sin embargo, y todavía escuchará al tipo humilde de hace 10 años atrás”.
Estas primeras impresiones terminan acá, intentando dejar la sensación de que estamos frente a un autor y, detrás de éste, una persona que concilia en su obra y en sí misma polos opuestos: la ciencia ficción más futurista con temas y personajes históricos, el cyberpunk con un estilo barroco, el tono irreverente con la actitud humilde. Como tratando de encarnar la paradoja y la ambigüedad:
“Que camino piensa tomar, Nell?” – dijo el Agente de Policía,
pareciendo interesado. “La sumisión o la rebelión?”
“Ninguno de los dos. Ambos caminos son para los ingenuos. Son sólo para las personas que no pueden sobrellevar la contradicción y la ambigüedad.”
Neal Stephenson, The Diamond Age.
//Algunas preguntas a explorar en el texto y por fuera de él
1. ¿Cómo caracteriza el autor, en tanto usuario, su interacción con la computadora mediada por una interface de comandos?
2. Explique la siguiente afirmación del autor: “la división de las responsabilidades implicada por todo esto es admirablemente clara: las computadoras calculan con los bits de información; los seres humanos interpretan los bits como símbolos significativos”. ¿Qué representaciones de las computadoras y de los hombres están implícitas en esta afirmación?
3. Tomando en cuenta la hipótesis de la pregunta 2, explique cómo la relación entre las computadoras y los usuarios se redefine (o se complica, según el autor) con el uso de metáforas por parte de los sistemas operativos más modernos.
4. ¿Qué argumentos funcionales o técnicos sostiene el autor para justificar la innovación producida por las interfaces gráficas frente a las interfaces de los comandos? ¿Qué relación plantea entre estos argumentos y los argumentos que ponen en relieve la innovación formal o estética de las nuevas interfaces? ¿Cree que puede sostenerse esta diferencia estructural? Analice esta relación desde la perspectiva del diseño.
5. ¿Qué connotaciones implica la representación de la Mac como un electrodoméstico, propuesta por Apple, como una declaración de principios según el autor?
6. ¿Qué opiniones cruzaron los partidarios de Windows y los de las Macs, en el debate sobre la relación entre una interface y el “texto” que subyace a ésta?
//Otros recursos
Se recomienda especialmente visitar el nuevo sitio web de Neal Stephenson
Otras fuentes en inglés para seguir investigando (a falta de otras en español):
El sitio web anterior de Neal Stephenson donde explica, entre otras cosas, porque no contesta los e-mails de sus lectores.
Neal Stephenson ve la luz, por David Chute Nota publicada en LA Weekly, octubre de 1999.
Una conversación con Neal Stephenson, por Catherine Asaro Entrevista en SF Site, septiembre de 1999, principalmente sobre la novela Cryptonomicon.
Neal Stephenson’s past, present and future, por Mike Godwin Entrevista en Reasononline, febrero de 2005, principalmente sobre la trilogía The Baroque Cycle.
Spew Nota de Neal Stephenson publicada en la revista Wired, octubre de 1994.
Neal Stephenson rewrites history, por Robert Levine Entrevista publicada en la revista Wired, septiembre de 2003.
Carolina Gruffat

