Virginia Vizcarra
1- En primer lugar, resulta pertinente describir brevemente el funcionamiento de páginas como Slashdot o Barrapunto (esta última versión de la primera y desarrollada por Candeira). Estas páginas son weblogs colaborativos y automoderados, que ofrecen una serie de noticias, la posibilidad a los visitantes de proponer cuáles son las que les interesan, y la chance de comentarlas.
Las noticias que aparecen en la portada son publicadas por el editor, encargado de la selección de artículos entre los propuestos por los lectores, o escritos por ellos mismos. Una vez publicada la noticia, cualquier lector puede introducir su comentario. Lo que se genera es un conjunto de voces múltiples y variadas, ofreciendo sus opiniones y contra- opiniones acerca de los diferentes temas, aportando datos de valor a los mismos, incluso registrando frases que no tienen relación con el tópico tratado, insultos o provocaciones. A este respecto es necesario aclarar que tanto Slashdot como Barrapunto reciben y publican todo tipo de comentario, ninguno queda “fuera” del sitio, pero sí es probable que muchos queden fuera de una buena calificación.
Aquí es donde entra en juego el mecanismo de moderación. Los moderadores son usuarios registrados del sitio, quienes, luego de leer los comentarios registrados, asignarán a cada uno un puntaje de –1 a 5 y una calificación adjetiva. Candeira señala, en su texto “La web como memoria organizada: el hipocampo colectivo de la red” que “el acto de moderar está asociado a la lectura de los comentarios del sitio, así que para un lector de Slashdot, el coste de moderar es, en términos de economía de la atención, prácticamente cero” (Candeira,J.; 2001, 8).
En este contexto el autor entiende que la suma de estas moderaciones individuales producen un efecto macroscópico imposible de lograr vía la moderación de una sola persona. Candeira explicita que la integración de esas acciones, realizadas en paralelo, genera un resultado que será el que los visitantes encuentren al acceder al sitio y chequeen la calificación propuesta. Ese resultado es único, y, como tal, es, de alguna manera, la “voz” de ese sitio.
Macroscópico significa (aquello) “que se ve a simple” vista, con lo cual, lo que el autor explica, es que en Slashdot o Barrapunto, nos encontraremos con comentarios que han sido calificados y categorizados en consecuencia, no a partir de la opinión arbitraria de una sola persona (lo cual generaría un efecto microscópico), sino por la reunión e integración de las voces de todos los moderadores. Slashdot, de acuerdo a lo sostenido por Candeira, opera coordinando todas las participaciones individuales con el objetivo de generar opiniones colectivas, la “voz de la comunidad de lectores de Slashdot” (Candeira,J; 2001,9).
Resulta de suma importancia considerar y relacionar en este punto la visión que el autor posee sobre Internet: “es el sistema nervioso artificial que nos permite pensar como una comunidad, con facultades que superan a la de cada una de sus partes, sea cualitativa o cuantitativamente. Esas partes que integran la noosfera somos nosotros, y la Web es nuestro hipocampo colectivo, la sede de nuestra común memoria y capacidad de navegación, asociación y filtrado”(Candeira,J; 2001,2). Es probable que Candeira “aplique” su concepto de Internet a la manera en que describe el funcionamiento de sitios como Barrapunto, en los que “cada una de las partes” serían los usuarios registrados con derecho a moderar. Ellos generan este efecto de comunidad, calificando comentarios de manera que todo aquel que acceda pueda ubicar, confiado (ya que los sitios se proveen de mecanismos para que la moderación sea adecuada eligiendo moderadores y mediante la meta moderación), los comentarios que más le interesen de acuerdo a su clasificación.
2- Entré al sitio us.imdb.com, una base de datos referida a películas de cine.
Desplazarnos por un hipertexto, y por este en particular, implica ir recorriendo la estructura rizomática que se nos ofrece, ya que no se trata de un texto que pueda leerse en forma lineal, con un principio determinado y un recorrido establecido. Que un hipertexto tenga estructura rizomática significa no sólo que no propone un único recorrido de lectura, y que no tiene un centro del que se desprenda el resto de la información, sino que está compuesto por múltiples partes enlazadas unas con otras sin una jerarquía impuesta.
De esta manera, puede afirmarse que al desplazarnos vamos recorriendo las distintas lexias o elementos constitutivos del documento realizando nuestras propias elecciones (en este caso particular según los links propuestos por el sitio).
En principio puede afirmarse que el punto de entrada es la página de inicio del sitio, en este caso, lo que visualizamos al ingresar a us.imdb.com. Pero una vez que comenzamos el recorrido, generando nuestro propio mapa del hipertexto, vemos que en realidad el punto de entrada se pierde, dada la cantidad de enlaces que podemos realizar entre una parte y otra del sitio. No tiene un punto de salida, este es determinado por el visitante en el momento en el que se sienta satisfecho con la información que haya recolectado, o decida por otros motivos abandonar el sitio. El hipertexto no tiene, como decíamos, principio ni fin determinados.
Respecto de la vía de acceso, podemos afirmar que, en el caso particular de este sitio, el lector podrá comprender que se encuentra ante una base de datos con abundante material para consultar ya que desde la página de inicio del sitio se propone una cantidad enorme de links posibles.
Los hipertextos, a mi juicio, deberían estar lo suficientemente estructurados como para proveer en todo momento una guía al visitante del hipertexto completo y del lugar en el que se encuentra. Sucede que ante la sobrecarga de información que muchos de ellos generan, pueden provocar que un visitante se encuentre “perdido” en medio del hipertexto y sin poder reconstituir el recorrido que lo llevó hasta ese lugar. Tampoco contribuiría una estructura demasiado rígida y preceptiva, dado que se desperdiciaría el potencial creativo del recorrido hipertextual múltiple, la posibilidad de recorrer, consultar e incluso aportar al hipertexto en forma libre.
Existe y es evidente el riesgo de que el usuario sufra una “sobrecarga cognitiva” a causa de la riqueza potencial de los híper entornos, en caso de que el sitio carezca de todo tipo de organización. Nicholas Burbules plantea en su obra Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información que los autores pueden generar herramientas interpretativas como los métodos heurísticos: “modos coordinados y ventajosos para asociar cosas ante un cúmulo abrumador de información” (Burbules,N.; 94). Esas herramientas podrían ser la “secuencia cronológica”, las “relaciones causales” o la “similitud analógica”. El autor agrega que el diseño de la interfaz de un hipertexto también influye en su grado de utilidad y posibilidades de acceso, por ejemplo, incluyendo referencias que expliciten las estructuras encubiertas del sistema como índices, mapas, glosarios, conexiones, motores de búsqueda, etc.
Es difícil que un hipertexto logre satisfacer al mismo tiempo las necesidades de navegadores, usuarios e hiperlectores, dado que los navegadores, al ser lectores inexpertos, no podrán acceder a toda la información que proponga un sistema hipertextual complejo, de la misma manera que los hiperlectores, ante una estructura rígida, se sentirían insatisfechos y aburridos. Los navegadores podrían adaptarse entre uno y otro tipo de hipertexto, al encontrarse en un nivel medio de entrenamiento en la navegación hipertextual. Lograr un hipertexto que satisfaga las necesidades de los tres plantea un gran desafío.
En cuanto a la “credibilidad”, debemos considerar, por un lado, que la red funciona como un sistema de credibilidad distribuida en tanto nuestra confianza en la página que visitemos o la información a la que accedamos obtiene su sentido y confiabilidad a partir de los enlaces con otras páginas que nos llevaron hasta allí. Los links, dirá Burbules, “tienden a respaldar la credibilidad de las fuentes hacia y desde las cuales remite”(Burbules, N.; 125). Asimismo habrá que tener en cuenta la fuente que proporciona la información: las partículas .com o .edu son referentes, el proveedor también es tenido en cuenta, etc.
3- Al leer el texto Cultura visual digital de A. Darley podemos identificar varias características propias de la tecnología que se manifiestan en la cultura visual digital.
En primer lugar podemos nombrar a la reproductibilidad tecnológica (en este caso electrónica), la cual posibilita la repetición, idea central al momento de entender a al cultura visual del siglo XX.
A diferencia del arte anterior al desarrollado durante lo que se podría llamar la “era visual digital”, en el que la obra individual era lo más valioso (y por cierto lo más corriente), en este tipo de producción nueva las obras pierden algo de su valor único. Esto se da como consecuencia de la producción en serie, únicamente gracias a la tecnología de la máquina, para generar más ejemplares de la obra reproducida que nunca antes.
La serialidad es otra de las características propias de la tecnología, o, mejor dicho, de las características que asume la cultura visual digital gracias a las aplicaciones tecnológicas. Las series no estarán compuestas por elementos íntegramente iguales, sino que lo importante serán las diferencias, apenas perceptibles, entre ellos.
Resulta central la importancia de la tecnología utilizada mediante las computadoras, para la copia, para la simulación, y para la combinación de imágenes. Y en relación a las ideas de simulación y combinación de imágenes podemos referirnos al trabajo del montaje.
Tanto el montaje como el collage, propios de la cultura visual digital, se emparentan con las técnicas de producción industrial (se siguen sumando las características de la tecnología manifestadas en la cultura visual digital).
Lo que Darley se encarga de dejar claro en su exposición es que la producción digital de imágenes no provocó la aparición de esta cultura, pero que no hay duda de que sus técnicas contribuyeron a su desarrollo.
La computadora ha generado avances en las posibilidades conocidas de digitalización de imágenes y ha generado posibilidades completamente nuevas. La técnica del montaje se vuelve más sencilla, barata y rápida, y el montaje o collage de imágenes en movimiento se logra fácilmente. Estas tecnologías aplicadas a la llamada cultura visual digital se pueden aplicar tanto en publicidades como en videos musicales.
Otro de los logros del uso de las computadoras en este campo será el de la manipulación de imágenes, la técnica que lo permite es la de la digitalización. Vale agregar la capacidad de la computadora para generar y sintetizar imágenes fijas y en movimiento.
Esta serie de características propias de la tecnología son las que se manifiestan en la nueva cultura visual digital, de acuerdo a lo expresado por Darley. Como se desprende de lo antes expuesto, la reproductibilidad técnica, que da lugar a la producción en serie, y el uso de las computadoras en técnicas de animación y montaje, ocupan los lugares centrales.
4- Respecto de la “cultura de lo efímero y de la descarga permanente” vale aclarar que Darley se refiere a las nuevas formas digitales de hacer televisión, cine de espectáculos, publicidad, video clips y juegos de computación. El concepto de autoría dentro de esta cultura se ve ampliamente modificado si lo comparamos con el papel que cumplía en etapas anteriores, señala Darley.
Se trata de una figura que ha quedado debilitada, hoy no se necesita tanto del autor como del modificador. Darley plantea diferencias entre la consideración del autor del cine de espectáculos, de la animación por computadoras y las salas especiales, por un lado, y del autor de la publicidad televisiva, el video musical y los juegos de computación, por otro. Para el primer grupo el autor sostiene que si bien aún se conserva el reconocimiento del nombre de la persona que genera las obras, éste aparece acompañado del nombre de la empresa de efectos especiales que haya intervenido en la realización de la producción. En lo que al segundo grupo se refiere, Darley manifiesta que la idea de autoría en cuanto a publicidad, videos musicales y juegos de computación, funciona con un relativo anonimato.
Lo que sucede según Darley es que lo que ha ganado importancia central es la imagen, perdiendo valor la presencia de un artista creativo. Esto se relaciona directamente con la problemática de pérdida de la originalidad en la cultura visual de masas, una cultura embebida en la imitación y la repetición, en la que los productos cada vez tienen menos de “creaciones”, y se diferencian unos de otros por sutilezas relacionadas con la técnica. Las obras diferenciadas, dotadas de rasgos estilísticos propios, van siendo desplazadas por los productos nuevos, productos que basan su novedad en estar un paso más adelante en cuanto a la técnica utilizada, por más que sean prácticamente iguales a sus precedentes.
La situación en la que se encuentra la noción de autor, tal como Darley la plantea, se relaciona directamente con el tipo de producciones generadas dentro de la cultura de lo visual digital. Es innegable que dentro del auge de las creaciones digitales, como las animaciones, programas de televisión o filmes que utilizan las técnicas del montaje y lo digital, la idea de autor como persona individual con nombre y apellido va quedando diluída. En mi parecer tiene que ver directamente con las nuevas formas de producción en varios niveles: por empezar, las nuevas creaciones digitales son en general producto del trabajo en conjunto de un grupo de personas nucleadas en empresas que se especializan en ese rubro, con lo cual, la posibilidad de otorgar el reconocimiento a una única figura resulta imposible. Por otra parte, si bien cada nueva producción es individual, y aquí entra en juego la noción antes tratada de la pérdida de la originalidad, son en general pequeños adelantos respecto de un producto anterior, no son tan novedosos ni llamativos como para plantear que se trate de un nuevo producto realmente. Va tomando protagonismo la figura del programador, del “gestor- manipulador” de imágenes, que es quien se dedica a este tipo de tareas.
Asimismo, en este tipo de obras, resulta dificultoso definir cuál es el original, ya que la posibilidad de generar copias idénticas se encuentra al alcance de la mano.
Si años atrás lo artístico visual predominante eran las pinturas, obras de arte reconocidas en tanto eran realizadas por pintores de renombre, y su mayor atractivo consistía en su carácter de producciones únicas e irrepetibles, resulta casi lógico que estos estándares estén variando con el devenir del tiempo. La noción de originalidad, como se entendía tradicionalmente, ha perdido fuerza con las formas de reproducción, imitación y montaje que se emplean en la actualidad, pero no creo que esto deba ser visto como un rasgo negativo necesariamente. Creo que es inevitable que las concepciones cambien con el tiempo, y me parece que lo fundamental es ir adaptándolas, y, sin perderlas, saber adecuarlas a las condiciones que evidentemente son distintas.
Pienso que es fundamental seguir reconociendo un origen a toda producción, quizá no de idéntica manera a la que hasta ahora estábamos acostumbrados con la noción de autor, pero sí de la que podamos ir construyendo en este frenético transcurrir, que, no por ser distinta, va a ser peor ni mejor.
5- Para comenzar nos referiremos al origen histórico de esta telaraña electrónica que es la web.
Paul Baran, a quien en 1959 le habían ofrecido diseñar un sistema de comunicaciones que fuera capaz de detener un presunto ataque soviético, había imaginado un sistema de comunicaciones cuya red estuviera distribuida en forma de retícula, donde no importara si muchos nodos eran borrados del mapa, porque otros caminos alternativos mantendrían la conexión entre el resto de los nodos sobrevivientes. Además él proponía descomponer los mensajes en pequeños paquetes de información independientes. A fin de lograr estos objetivos, Baran intentó crear un sistema de comunicación digital.
En 1965 Bob Taylor, director de los programas de computación DARPA, descubre que no tenían manera de que dos computadoras se comunicaran entre ellas, y comienza un proyecto para crear un protocolo capaz de interconectar máquinas entre sí. De esta manera se llegará a lo que Internet es hoy.
Hoy vemos que la red, aunque fue creada por el hombre en su totalidad, no fue diseñada en forma centralizada, y se parece mucho más a un sistema de la naturaleza que a un producto ideado por el hombre. Asimismo, para comprenderla, habrá que tener en cuenta las fuerzas políticas, económicas, sociales, y culturales que la cruzan y le dan las características que hoy por hoy percibimos.
La forma de red que tiene Internet no posee un mapa que la describa. Sí hay numerosos mapas que buscan delinearla, similares a las resonancias nucleares magnéticas del cerebro. Sí cabe la comparación, también vale señalar la distancia: el cerebro se encuentra estable mientras que la red se multiplica diariamente.
La red tiene un carácter anárquico, autoorganizado, local, distribuido y descentralizado. Estas características la protegen de cualquier ataque que pretenda destruirla y al mismo tiempo hacen difícil retratarla.
Su similitud con un sistema biológico se encuentra fundamentalmente en su “vida propia”, al usarla vemos propiedades específicas de un sistema evolutivo complejo, parecida a una célula, como si preexistiera al hombre (nada más lejano, es creación suya), y fuera independiente del mismo. Su carácter autoorganizado como estructura puede compararse aquí con el carácter de un organismo vivo que posee esa misma propiedad.
En este sentido, uno de los caracteres principales de la red es que no consiste en una red aleatoria, sino que se trata de una escale- free, es decir, no crece “de cualquier manera” ni hacia “cualquier lado”.
Albert- László Barabási, mediante sus estudios de la red de redes, prestó especial atención a los agrupamientos de nodos y a la existencia de pequeños números de nodos con múltiples enlaces a otros. En este punto la telaraña electrónica que es la web puede ser comparada a una sociedad, en tanto los humanos poseemos una tendencia natural al agrupamiento, en búsqueda de seguridad. La idea de los enlaces entre nodos es que mantienen la cohesión de la red, la unión, la “seguridad” que buscan los humanos al agruparse.
Otro rasgo que, de acuerdo a los estudios de Barábasi, puede llevar a la comparación entre Internet y una sociedad, es la ausencia de democracia y valores igualitarios. Sucede que si bien al navegar por Internet y buscar datos sobre un tema en particular las opciones que se despliegan ante nuestros ojos son múltiples, en realidad la topología de la red nos prohíbe ver muchísimos sitios, hay infinidad de “rincones” a los que nunca accederemos. En este sentido encontramos restricciones que remiten a las que como ciudadanos vivimos en una sociedad: desinformación, engaños, distribución de las riquezas desigual, al igual que en la web, la ausencia de la democracia.
Por otra parte Cass Sustein, un profesor de Derecho de la Universidad de Chicago efectuó un análisis del discurso político en Internet, y observó que la gran mayoría los sitios proponen links a páginas con opiniones afines, sólo una minoría remite a sitios con opiniones contrarias. Concluyó Sunstein que al focalizarse en reforzar únicamente las opiniones propias, este mecanismo facilita la segregación y fragmentación sociales. Al igual que en el mundo real, con ciertos grupos que se escinden del resto para autorreforzar sus opiniones, sucede en Internet. La diferencia con el mundo real radicará en la posibilidad altísima que esta última posee con respecto a la sociedad, de generar microcomunidades, y de autojustificar indefinidamente sus principios.
Pero retomando la similitud con sistemas biológicos, se puede establecer un paralelo entre las reglas que rigen la estructura de la información en Internet con las que rigen el funcionamiento de las células y los ecosistemas, en tanto se trata de sistemas auto- organizados complejos. Como si precediera la voluntad humana, la red se planta ante los científicos generando en ellos la impresión de que deben estudiarla como si estudiaran a la naturaleza.
Es importante, a mi juicio, tener en cuenta que, si bien la red no crece de manera aleatoria y se autoorganiza en función de ciertos principios, cada una de sus funciones ha sido efectivamente producto de la invención humana, y a la hora de un análisis resulta central.
Bibliografía:
Burbules, N y Callister, T.: Educación : riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información
Candeira, J.: “La web como memoria organizada: el hipocampo colectivo de la red”. En dossier “Para poder pensar”.
Darley, A.: Cultura visual digital
Piscitelli, A.: Clases teóricas Nº 9 y Nº 10 del Taller de Introducción a la Informática, Telemática y al Procesamiento de datos, Segundo Cuatrimestre de 2004.
us.imdb.com
Publicado por el Diciembre 15, 2004 01:23 AM | TrackBack
