Por Grisel Schang
En las siguientes líneas se responderán las preguntas pertenecientes a la guía de lectura de los capítulos iv y v de la bibliografía de Walter Ong.
Tanto para el capítulo iv como para el v, será desarrollada la pregunta número dos manteniendo el mismo orden al que se hace mención.
En términos de Walter Ong, la escritura como transformación tecnológica es la más radical ya que posibilitó la reducción del sonido dinámico al espacio inmóvil, como así también, la separación de la palabra del presente vivo.
Siguiendo a Ong, el giro del lenguaje oral al escrito, es decir, el cambio del sonido al espacio visual, es de gran relevancia ya que desencadenó la creación y el posterior desarrollo de distintas tecnologías como la imprenta, la computadora, etc.
La palabra hablada- que surge en el inconsciente como reglas gramaticales, las cuales no se pueden explicar qué son, pero sí es posible saber cómo aplicarlas y cómo generar nuevas- se diferencia de la escritura ya que ésta se define como un proceso regido por reglas ideadas concientemente, por lo que adquiere así, un carácter completamente artificial contrastando de esta manera con el carácter natural, oral, de la palabra hablada. Considerar que la escritura es artificial, es para el autor, un hecho de total relevancia ya que no sólo permite pensarla como un recurso externo, sino que, aún más importante, es la que fomenta la plena realización de aptitudes humanas interiores; la escritura como otras tecnologías son transformaciones interiores de la conciencia y por ende son modeladoras de ésta.
Según Walter Ong, es el sentido del oído el que había dominado de manera más significativa el mundo intelectual de la Antiguedad, incluso mucho después de que la escritura fuera interiorizada. Tal es así, que las culturas de manuscritos permanecieron en gran medida oral auditivas, incluso para rescatar material conservado en textos. Una de las causas por las que este dominio de lo oral auditivo por sobre lo visual persistía fue, porque los manuscritos no eran fáciles de leer, con lo cual, lo lectores tendían a memorizar lo que hallaban en ellos; leyendo en voz alta, pausadamente, contribuían así, a la memorización de datos específicos que eran de díficil rastreo en los manuscritos.
Si bien fue lo impreso lo que hizo que la vista terminara superando el dominio del oído, todavía aún la primera etapa de la impresión se la consideraba como un proceso auditivo al cual la vista sólo ponía en marcha. Tuvo que pasar un largo tiempo para que la lectura se experimente y considerara como una actividad visual que suscita sonido en los lectores.
Este predominio de la vista sobre el oído tuvo sus inicios en la escritura, pero fue con la imprenta cuando definitivamente se estableció. Siguiendo al autor, esto significa que es la imprenta quién sitúa las palabras en el espacio de manera más inexorable de lo que jamás lo hizo la escritura, ya que si bien ésta traslada las palabras de un espacio auditivo a un espacio visual, es la impresión quien las fija en éste.

