En la actualidad se discute si los textos electrónicos reemplazarán a los textos escritos. Hace dos milenios, los rollos en los que se escribían los manuscritos fueron reemplazados por el formato del libro y eso representó una innovación por la comodidad de lectura y por la posibilidad de trasladar el texto de un lugar a otro sin inconvenientes. Hoy en día cuando el intercambio de información a nivel mundial crece de gran manera, los hipertextos (fragmentos de textos electrónicos) son cada vez más utilizados tanto en el ámbito laboral como educacional y se erigen como el futuro de lo escrito.
Es por eso que las guías de estudio de este post se basan en demostrar de que el porvenir del libro está actualmente en discusión.
¿El texto electrónico substituirá al libro tal como lo conocemos hoy?
Es cierto que la computadora no es sólo un nuevo soporte para el texto escrito, ya que el texto cambia cuando deja de estar impreso en un papel y se convierte en letras dentro de ella. La computadora llegó para quedarse, no sólo existe técnicamente sino que hay un mercado y una industria que la sustenta. Hoy en día se deben aceptar los nuevos medios (hipertextos, CD-ROM, los diferentes softwares, etc.) como una realidad de los grandes avances tecnológicos que vemos en materia de informática en la actualidad.
El texto electrónico está conformado por un cierto número de bloques textuales unidos mediante conexiones más un medio (computadora) para moverse en ellos.
En el libro tradicional, en general, la lectura comienza por la primera página y no se detiene hasta el final. Además tiene marcadores como partes, capítulos, texto principal, citas, anotaciones, etc.
La libertad que tiene el lector para moverse a su gusto por los diferentes fragmentos textuales es una de las prinicipales características y ventajas que posee un hipertexto frente al libro, ya que cada lector tiene el poder de leer las unidades textuales que quiera y que le interesen.
Por una parte hay que reconocer que los hipertextos obligan a la lectura y no son más sencillos que los libros tal como los conocemos hasta ahora. Sin embargo esto puede afectar mayormente a la gente adulta que no esté familiarizado con una computadora. En general los más jóvenes se mueven con gran facilidad por los medios electrónicos.
Por otra parte el acceso a las redes informáticas está restringido y no es de libre entrada para todo el público. Por más extendidas que estén no son universales. Esto ocurre mayormente en países donde el acceso a Internet y donde los insumos informáticos son más caros (como pasa en nuestro país. No es lo mismo EEUU, Europa, Japón, etc). Igualmente esta situación está cambiando paulatinamente.
Otro punto a favor del hipertexto es que éste permite guardar gran cantidad de información en sólo un CD-ROM. En vez de llevar grandes y pesados tomos de de libros, es mucho más cómodo llevar todo en un sólo disco.
A favor del libro se puede decir que uno no se cansa la vista de la misma manera que leyendo en una computadora, ya que los monitores emiten radiaciones a las que los ojos no deben exponerse mucho tiempo. Otra ventaja que tiene es su disponibilidad y su independencia de fuentes energéticas para funcionar.
Por último el hipertexto permite la posibilidad de juntar imágenes y sonido, a diferencia del libro. Además favorece la difusión de fragmentos relacionados, la diversidad de vías para recorrerlo y la posibilidad de hacer cambios o adiciones; colocando al lector en un mismo nivel de participación que el autor.
Como conclusión se puede decir que por todos los motivos anteriormente expuestos se puede decir que el libro no va a desaparecer. Lo más probable es que en el futuro coexistirán tanto el texto escrito en su formato del libro, como el electrónico en su soporte que es la pantalla, cada uno con sus virtudes y defectos.
Federico Raggio
Comisión Nº 15
Jueves de 9 a 11 hs (aula 201)
BIBLIOGRAFÍA
- ROGER CHARTIER, “¿Muerte o transfiguración del lector?”, en Las Revoluciones de la Cultura Escrita, Barcelona, Gedisa, 2001, pp. 101-116.
- GEOFFREY NUNBERG, “Epílogo”, en El futuro del libro, Buenos Aires, Planeta, 1999, pp. 303-314.
- JOSÉ ANTONIO MILLÁN, “Palabras en la red”, en La Nación, Buenos Aires, 20 de junio de 1993.
- BEATRIZ SARLO, “Máquinas del tiempo”, en Clarín, Buenos Aires, 18 de julio de 1996, Sup. Clarín Cultura, pp. 12.
Publicado por Ignacio el Junio 30, 2004 12:24 AM | TrackBack
