Muchas veces hemos escuchado decir que los chicos (y otros no tan chicos) viven en una burbuja debido a que no toman conciencia (o no quieren hacerlo) de la realidad que los rodea.
Los chicos (e, insisto, otros no tan chicos) viven en su "mundo" en donde, por ley propia, las responsabilidades, los horarios y las obligaciones no existen y su espacio es llenado por ilusiones, juegos y diversión. De hecho, los pocos compromisos que a regañadientes asumen (léase la escuela o el trabajo, en el caso de los "adultoscentes") tratan de reducirlo al mínimo para que no les gane demasiado tiempo al ocio que enseguida transforman en entretenimiento.
Si bien esto siempre fue así, la manera en que los chicos se entretienen varía de acuerdo a la coyuntura histórica en la que se vive.
Por ejemplo, nuestros padres trepaban árboles, jugaban a la bolita o a la pelota; nuestras madres jugaban con las muñecas (generalmente, hechas de trapo), a la payana o al elástico. Los más afortunados andaban en bicicleta o miraban la tv. En cambio, nuestra generación (los que tenemos veintipico) nos entretuvimos con otras cosas: mientras los varones jugaban con los autitos a control remoto, coleccionaban figuritas o remontaban barriletes, las nenas fantaseábamos con el mundo de las Barbies, los Pin y Pon y Mi pequeño pony. Más allá de esos juegos, eramos consumíamos mucho los programas infantiles de televisión, las películas en formato VHS y nos iniciábamos en los novedosos juegos interactivos de la mano de los ya legendarios family games: uno de los primeros gritos de esa nueva era que staba naciendo y que pronto iba a cambiar todo el contexto histórico-cultural.
La nueva creatura fue creciendo junto a una generación de chicos que parecían no saber cómo tnían que transformar su ocio en diversión porque los juegos que tenían al alcance de su mano no los satisfacían completamente. Esto dio la impresión de que esos chicos perdieron su infancia y, consecuentemente, tuviesen más conciencia sobre la realidad en la que vivían.
La burbuja que contenía el mundo donde vivían los nenes había explotado y los chicos se precipitaban en caída libre para estrellarse contra la realidad. Cuando, de pronto, una nueva pompa de jabón los alcanzó conteniéndolos y aislándolos del contexto real, aunque en la caída los chicos llegaron a percibir ciertos acontecimientos e ideas de ese contexto.
Esa nueva burbuja está conformada por Internet, pero, sobre todo, por los juegos en red. Los chicos de esta generación (especialmente, los varones) se entretienen con éstos durante horas y horas, atrapados por imágenes pefectas, sonidos envolventes y un posicionamiento tal en el juego que permite protagonizar las más arriesgadas acciones mediante super poderes, sintiéndose verdaderos héroes.
Los chicos parecieran estar más cautivados que antes por estos juegos nuevos y todo parece indicar que lo estarán más aún cuando la realidad virtual se masifique.
La nueva burbuja lúdica parece aún más resistente que la anterior.
MARÍA LAURA SUÁREZ
Me gustarìa recibir informaciòn sobre los adultos que no quieren independizarse de sus padres por como didad,por falta de progreso,porque no quieren asumir responsabilidades.
Desde ya espero su informacion lo antes posible, muchas gracias, Silvina.

