Cátedra Procesamiento de Datos.
  Inicio | Programa | Teóricos | Prácticos | Saber Más | ¿Quiénes Somos?

Subsecciones

Convenciones
¿Qué es un weblog
Cómo se usa el weblog. Manual del MT
Enlace externo Enlace externo
Abre el enlace en un popup Abre el enlace en un popup
Enviar un mail Enviar un mail
   

Buscador


Sitios Favoritos Enlace externo

Archivo

El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


powered.gif
Estás en: Inicio > Instrucciones > Tus propias "Instrucciones..."
Tus propias "Instrucciones..."
17.05.2004

Tomar un objeto de la vida cotidiana y realizar una producción escrita, tomando como modelo a Cortázar en "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj".

Publicado por Ivan el Mayo 17, 2004 03:05 PM | TrackBack
Comentarios

La paradoja de los zapatos

Podemos estar seguros que hubo un tiempo en que los hombres caminaban el mundo con sus pies desnudos; o a lo sumo con alguna sandalia sencilla que podía formar parte de su vestimenta. Podemos también tratar de figurarnos esa situación e imaginar como sería enfrentar hoy, en la ciudad, nuestra rutina diaria en esas condiciones.
Por ejemplo: ¿Podríamos salir temprano de nuestra casa, correr el colectivo sobre las veredas rotas, saltar charcos, cruzar las vías, tomar el tren, viajar parado y a los pisotones, para finalmente llegar al trabajo o a la facultad o a cualquier otro destino; todo esto, descalzos!?
¿En qué condiciones quedarían nuestros pies?
¿Qué pensaría la gente al mirarnos?
Sin duda, haciéndonos estas preguntas y algunas más, no tardaríamos en concluir que la vida sin calzado nos sería imposible. Y seguramente recordaríamos con angustia a esos chicos chiquititos que descalzos caminan la ciudad con sus caritas tristes. Pero no, ese no es nuestro caso. Por suerte nosotros tenemos la posibilidad de tener nuestros piecitos abrigados y listos para pisar cualquier superficie que la metrópoli decida interponernos.
La ciudad está hecha para los zapatos, no hay dudas, solo con ellos podemos habitarla. Sin embargo, lo extraño es que luego de una jornada intensa, pocas cosas disfrutamos más que llegar a casa, aflojarnos los cordones, quitarnos esa armadura indispensable y quedarnos descalzos.

Publicado por: Maximiliano Cerdá a Mayo 19, 2004 05:46 PM

Intercambio de pensamientos (sociales).

¡Què desubicado! ¡Miralo! Còmo no le da vergüenza. Tirado, como si fuera un bicho, uno de esos sucios y a los que nadie les presta atenciòn. A quièn se le hubiera ocurrido en mis èpocas sentarse en el piso porque todos los asientos del tren estàn ocupados.
Faltarìa que se traiga de su casa una de esas sillas plegables. En el bolso le caberìa. Serìa de cuarta. Aunque peor es el piso del tren. Encima me mira. ¿Habrà notado con mis miradas que me parece un desubicado?¿Estarà pensando en mì èl tambièn? Me imagino lo que le contarìa a su amigo si lo tuviera al lado en este mismo momento: "mirala a esa vieja, se hace la fina, se piensa que soy un pordiosero por sentarme en el piso. Seguro que ella no se pasò el dìa entero laburando parada. Ademàs, por la edad que aparenta, bien podrìa ser de la època cuando no existìan los asiento ni los trenes, y todos actuaban como yo. Que se hace la sorprendida". Y bueno, que vamos a hacer, incivilizados hay en todas partes. "Y en todas las èpocas señora; la incivilizada hubiera sido usted con esa actitud. Recuerde señora, todo depende".

Publicado por: Thelma Pussetto a Mayo 30, 2004 08:34 PM

Cierta vez, el padre le regaló a su hijo un extraño aparato. Constaba de una antena, botones alfanuméricos y una pequeña pantalla (alguna vez escuché que se la llamaba display). Me han contado los que lo experimentaron que es un teléfono móvil que no precisa de cable para que funcione (un teléfono sin cable, ¿cómo va a funcionar?). De esta manera (siempre siguiendo la línea de los que me contaron), uno se puede trasladar por la gran ciudad y recibir y realizar llamadas desde cualquier lugar en el que se encuentre.
Este padre, entonces, se lo había dado como obsequio por su esmero en el colegio; una suerte de recompensa y actitud pedagógica. De hecho, la persona que más lo llamaba era él mismo. El muchaho, entre consternado y agradecido por este raro objeto que jamás había visto, lo transportaba adonde fuera, y lo llegó a colocar en un lugar privilegiado en su habitación, junto a su pila de libros más preciados.

El teléfono celular responde a las necesidades del cambio. Gracias a él, se pueden mantener las actividades de los cuentapropistas, los dealers, los financistas (¿o existen por él?). También es evidente que puede salvarnos la vida en momentos críticos.
Pero, a modo de ejemplo, la implicancia de esta tecnología puede tomar dos rumbos: un padre puede ser buen padre por darle a su hijo el celular para saber su paradero; pero a la vez crea ese efecto de distancia, de no presencia. El celular entonces puede controlar, pero también descontrolar. Nos mantiene cerca y lejos a la vez. Es capaz de reemplazar aquellos momentos interpersonales, corporales, únicos e irrepetibles por el mensaje incorpóreo, vacío, que nos brindan un par de pulsos telefónicos.

Publicado por: Javier Winiar a Junio 1, 2004 09:47 PM

Cuando te compras una lapicera (también llamada birome), te estás haciendo dueño de un pequeño elemento, que a primera vista parece insignificante, pero en realidad te viene a facilitar la existencia. No te compras solamente una lapicera, te compras la necesidad de no olvidártela nunca vayas dónde vayas ya que si te la olvidas experimentarás lo que es sentirse un inútil y un incapaz. A veces, mejor dicho muy a menudo se nos presentan en nuestras vida esas situaciones en las que si te falta ella te falta todo. Y...cuidado!!!! con tomar una que definitivamente no funciona más ....
Junto con la nueva lapicera también viene una serie de obligaciones que debemos cumplir si queremos conservarla un tiempo considerable. Por ejemplo: la obligación de cuidarla, guardarla, recordar dónde la dejamos y a quién se la prestamos, etc.
Si lo analizamos a lo largo de la historia la lapicera vino a solucionar problemas que causaba el uso de la antigua pluma. Ya no hay que estar pendiente de no quedarse sin tinta, de que no manche y de ser prolijo al escribir.
Lo cierto es que todos tenemos al menos una. Algunas personas, ya fanáticas, no se conforman con tener solo una y adoptan como hobby coleccionarlas y así tener cada vez mas y mas.
A veces nos sacan de apuros, otras nos ayudan a recordar aquello que la memoria no puede retener, también, en algunas ocasiones actúa como compañía y otras como un simple entretenimiento y distracción.
Las hay de variadas formas, tamaños, material, colores, marcas, precios, las hay a pilas, con luces , con brillos, pero hay algo que todas tienen en común que es la capacidad de satisfacer necesidades determinadas en cada persona.
No importa cual sea nuestra área de desempeño ó profesión.
Para un maestro es necesaria.
Para un estudiante es imprescindible.
Para una secretaria es fundamental.
Siempre necesitamos de ellas, ellas vinieron a ayudarnos.

Publicado por: a Junio 4, 2004 12:05 PM

Cuando te compras una lapicera (también llamada birome), te estás haciendo dueño de un pequeño elemento, que a primera vista parece insignificante, pero en realidad te viene a facilitar la existencia. No te compras solamente una lapicera, te compras la necesidad de no olvidártela nunca vayas dónde vayas ya que si te la olvidas experimentarás lo que es sentirse un inútil y un incapaz. A veces, mejor dicho muy a menudo se nos presentan en nuestras vida esas situaciones en las que si te falta ella te falta todo. Y...cuidado!!!! con tomar una que definitivamente no funciona más ....
Junto con la nueva lapicera también viene una serie de obligaciones que debemos cumplir si queremos conservarla un tiempo considerable. Por ejemplo: la obligación de cuidarla, guardarla, recordar dónde la dejamos y a quién se la prestamos, etc.
Si lo analizamos a lo largo de la historia la lapicera vino a solucionar problemas que causaba el uso de la antigua pluma. Ya no hay que estar pendiente de no quedarse sin tinta, de que no manche y de ser prolijo al escribir.
Lo cierto es que todos tenemos al menos una. Algunas personas, ya fanáticas, no se conforman con tener solo una y adoptan como hobby coleccionarlas y así tener cada vez mas y mas.
A veces nos sacan de apuros, otras nos ayudan a recordar aquello que la memoria no puede retener, también, en algunas ocasiones actúa como compañía y otras como un simple entretenimiento y distracción.
Las hay de variadas formas, tamaños, material, colores, marcas, precios, las hay a pilas, con luces , con brillos, pero hay algo que todas tienen en común que es la capacidad de satisfacer necesidades determinadas en cada persona.
No importa cual sea nuestra área de desempeño ó profesión.
Para un maestro es necesaria.
Para un estudiante es imprescindible.
Para una secretaria es fundamental.
Siempre necesitamos de ellas, ellas vinieron a ayudarnos.

Publicado por: Aldana Alvarez a Junio 4, 2004 12:07 PM

Porque una laptop es un artefacto caro uno lo trata con cuidado. De seguro el día que te la entregaron cuando entraste a trabajar, en ese lugar que te parecía maravilloso (una empresa de primer nivel con beneficios para sus empleados) no pensaste que pronto ese cuadrado pesado se convertiría en parte de tu cerebro.
Durante la entrevista te dijeron “acá se trabaja por objetivos, si no querés no venís” y vos pensaste “qué moderno, los lunes de seguro no vendré a trabajar porque yo quiero tener fin de semana largo todas las semanas”. Pero a medida que pasa el tiempo te encuentras con la cruda realidad: que la laptop se apodera de tí. Muchas veces durante las noches te levantas y prendes tu anexo cerebral porque has dejado un trabajo sin terminar. Los viernes te llevas la laptop del trabajo a casa y te encuentras trabajando un domingo a las cuatro de la tarde cuando toda tu familia duerme la siesta. Por el contrario, cuando estás en el trabajo chateas sin cesar y te das cuenta que a las siete de la tarde aún no ha comenzado el día ¡no has hecho nada de lo que tenías pensado! Por lo que te llevas la computadora a tu casa y vuelve a pasar lo mismo que la noche anterior; te levantas en la mitad de la noche, prendes ese anexo a tu cerebro y te obsesionas por ver si alguna maldita vez puedes ver ese trabajo terminado. Se acerca la fecha de entrega y la máquina se ha apoderado de tí: yo no debes dormir, comer, salir, reunirte...sino que...¡debés terminar el trabajo!

Publicado por: Carolina Basualdo a Junio 15, 2004 12:55 PM

La familia se agranda con la tecnología.

Cuando llega un nuevo miembro a la familia, todos corren en forma desesperada para ser el primero en atenderlo. Él, con distintos sonidos, comenzará a llamar la atención para conquistar alguna oreja mimosa que desee oírlo y divertirse. Inmediatamente después de la emisión sonora, se oyen tumultuosos gritos como, “voy yo”, otro que le contesta: “no, deja que voy yo”, o alguno que insiste “me llama a mí”.
Aunque se note poco, este individuo te acompaña en la vida diaria por todo el hogar. En el living, en las habitaciones, en la cocina o en el baño. Y si el clima se lo permite, en el patio, terraza o balcón. Pero, por una cuestión técnica, se resiste a higienizarse en la ducha con uno, con lo cual, generalmente, provoca una acción muy desesperada y veloz con su chillido.
Lo más importante, es que se puede contar con él en cualquier circunstancia o urgencia. Siempre está dispuesto a ayudar sin esperar nada a cambio. Salvo, claro está, que se lo alimente con nuevos pulsos mensualmente. Y aunque no se vea, hasta en los cortes de luz se nota su presencia. Además, es generador de sensaciones diversas y contradictorias. Como dolor y alivio, angustia y tranquilidad, furia y alegría, reclamos y felicitaciones, y todo tipo de insultos cuando uno esta durmiendo.
Los únicos que no le llevan el apunte son los sordos. En cambio, para un ciego o no, es muy útil. Porque con pensar en la persona indicada, cerrar los ojos, apoyar la mano y los dedos sobre su superficie, y dejarse llevar por los estímulos internos y el tacto, basta para oír su interior, a través de un cable que se estira como los rulos de un bebe.
Sí sufre una afección o se descompone por algún motivo se lo extraña mucho. En ese caso, los especialistas se esforzarán por curarlo. Pero, dolorosamente, sí “suena”, se lo puede cambiar por otro más lindo y guapo. En cambio a un ser querido no. Igualmente, el futuro nos traerá un nuevo y cálido compañero.

Publicado por: Carlos Bruno a Junio 16, 2004 12:37 AM


La utilización del televisor

Al encender la televisión, uno busca una forma de entretenerse, informase, descansar, quizás de desconectarse de todo lo vivido en el día. Sin embargo, en innumerables situaciones lo que se muestra antes nuestros ojos aburre, irrita, exaspera. Pero hay una escapatoria para esta situación, un pequeño aparato que viene con la compra de aquel aparato de tamaño mucho mayor. De forma rectangular en general, con muchos botones, algunos con números, otros con letras, este complemento nos ayuda a cambiar el canal rápidamente, de estar en el lugar de un atentado, a disfrutar de una historia de amor en la novela de la noche, pasar de una clase de diseño de modas, a estar alentando desenfrenadamente a un equipo de fútbol que se juega la clasificación a otra ronda, en fin, ver para no ver.
Apuntando sobre la pantalla, una realiza los cambios, aunque ya no es indispensable dirigirlo correctamente. También los hay inteligentes, capaz de realizar otras funciones.
El incesante cambio de canal, provoca una repetición ante nuestros ojos que produce una falta de atención hacia el aparato que inicialmente nos iba a entretener. Este mecanismo puede durar desde minutos a incluso horas (grave problema).
Tenes el manejo de todo, pero desde lejos, en forma “remota”, claro todo sin moverte de tu sillón o de donde estés, sin el menor esfuerzo. En realidad, todo gracias a un dedo.
En un comienzo este objeto no era de tanta utilización debido a la poca cantidad de emisoras que incluía la transmisión, pero la incorporación de la telavisión por cable, impuso este nuevo hábito tan común para muchos, que solamente se goza si uno es el que realiza, porque si estas de acompañante, pensarás que él no está haciendo nada y que pierde el tiempo.

Publicado por: Tomás Doynel a Junio 16, 2004 02:20 PM

Instrucciones para tomar un colectivo.

El primer paso que se debe llevar a cabo para aprender a tomar colectivos, es saber qué es un colectivo. Se trata de un vehículo lo suficientemente grande como para llevar alrededor de 20/30 personas en su interior. Los colectivos, suelen llamarse de diferentes formas, la más utilizada por el grueso de la sociedad es “bondi”, salvo la gente de edad avanzada que insiste en llamarlo ómnibus.
Los colectivos tienen un recorrido establecido y su función es acercar a las personas que lo usan al lugar a dónde se dirigen. Las paradas son los sitios en dónde paran los colectivos paran para cargar pasajeros (nombre destinado al usuario de dicho servicio). Las mismas están fijas y señalizadas. El pasajero que va a ser uso del servicio debe calcular el horario en el que pasará por dicha parada para evitar llegar demorado a su destino (esto puede oscilar ya que hay que tener en cuenta otras variables). No es fácil tomar un colectivo. Cada uno de ellos se diferencia por un número en la parte superior del parabrisas. Hay que tener muy buena vista para no perderlo. El pasajero debe pararse en la parada del bondi que va a tomar y cuando lo ve venir, más o menos, cuando está a 5 metros, debe extender su brazo para frenarlo. Esto también es una tarea bastante complicada ya que depende del humor del chofer si decide frenar o no. También puede hacerlo a 5mtrs. del lugar indicado y uno tiene que ir corriendo y colgarse prácticamente, pero no dejan de ser detalles. Una vez que se logra subir a uno de ellos, tenemos que contar con el importe exacto, éste varía de $0.75 en adelante, generalmente no pasa de los $3, depende el trayecto recorrido por el pasajero. Es decir que sí o sí debemos tener monedas porque al subir debemos sacar el boleto.Ni que habalr si no contamos con las mismas. Hay una máquina, detrás de la silla del chofer, en la cual se insertan las monedas. La máquina nos expende el boleto y ese es nuestro comprobante que demuestra que hemos abonado por el servicio. Esto también es bastante conflictivo ya que a veces, los bondis vienen bastante cargaditos y no hay lugar para sacar el boleto y es ahí cuando el chofer se pone nervioso y se escuchan quejas y todo tipo de insultos.
Cuando es la hora de bajar, hay que abrirse paso hasta el fondo donde está la puerta para bajar. Olvidé mencionar que el vehículo es rectangular y tiene dos accesos, uno adelante, al costado por el que el pasajero sube, saca el boleto y si puede toma asiento. La otra puerta, está ubicada en la parte trasera, es para bajar del vehículo, cabe agregar que si el orden no es respetado, otra vez se pudre todo, empiezan los gritos y los insultos. Se le recomienda a las sras mayores pedirle permiso al chofer para bajar por adelante, pero esto se vuelve a complicar cuando son muchas las ancianas, generalmente llevan bolsos, carteras o todo tipo de lastre) para bajar y mucha la gente para subir (ya se habló previamente de lo que puede ocurrir con los pasajeros y el chofer).
Supongo que también juega mucho la suerte que uno tiene cuando se levanta con el pie indicado, porque no es muy sencillo dar con todas las condiciones para que el viaje resulte placentero. Además hay incontables vendedores que nos ofrecen todo tipo de objetos, generalmente a un peso. Puede ser muy entretenido o un infierno, pero no hay duda que el bondi fue, es y será un invento argentino.

Publicado por: Gabriela Belitzky a Junio 30, 2004 07:10 PM

Instrucciones para tomar un colectivo.

El primer paso que se debe llevar a cabo para aprender a tomar colectivos, es saber qué es un colectivo. Se trata de un vehículo lo suficientemente grande como para llevar alrededor de 20/30 personas en su interior. Los colectivos, suelen llamarse de diferentes formas, la más utilizada por el grueso de la sociedad es “bondi”, salvo la gente de edad avanzada que insiste en llamarlo ómnibus.
Los colectivos tienen un recorrido establecido y su función es acercar a las personas que lo usan al lugar a dónde se dirigen. Las paradas son los sitios en dónde paran los colectivos paran para cargar pasajeros (nombre destinado al usuario de dicho servicio). Las mismas están fijas y señalizadas. El pasajero que va a ser uso del servicio debe calcular el horario en el que pasará por dicha parada para evitar llegar demorado a su destino (esto puede oscilar ya que hay que tener en cuenta otras variables). No es fácil tomar un colectivo. Cada uno de ellos se diferencia por un número en la parte superior del parabrisas. Hay que tener muy buena vista para no perderlo. El pasajero debe pararse en la parada del bondi que va a tomar y cuando lo ve venir, más o menos, cuando está a 5 metros, debe extender su brazo para frenarlo. Esto también es una tarea bastante complicada ya que depende del humor del chofer si decide frenar o no. También puede hacerlo a 5mtrs. del lugar indicado y uno tiene que ir corriendo y colgarse prácticamente, pero no dejan de ser detalles. Una vez que se logra subir a uno de ellos, tenemos que contar con el importe exacto, éste varía de $0.75 en adelante, generalmente no pasa de los $3, depende el trayecto recorrido por el pasajero. Es decir que sí o sí debemos tener monedas porque al subir debemos sacar el boleto.Ni que habalr si no contamos con las mismas. Hay una máquina, detrás de la silla del chofer, en la cual se insertan las monedas. La máquina nos expende el boleto y ese es nuestro comprobante que demuestra que hemos abonado por el servicio. Esto también es bastante conflictivo ya que a veces, los bondis vienen bastante cargaditos y no hay lugar para sacar el boleto y es ahí cuando el chofer se pone nervioso y se escuchan quejas y todo tipo de insultos.
Cuando es la hora de bajar, hay que abrirse paso hasta el fondo donde está la puerta para bajar. Olvidé mencionar que el vehículo es rectangular y tiene dos accesos, uno adelante, al costado por el que el pasajero sube, saca el boleto y si puede toma asiento. La otra puerta, está ubicada en la parte trasera, es para bajar del vehículo, cabe agregar que si el orden no es respetado, otra vez se pudre todo, empiezan los gritos y los insultos. Se le recomienda a las sras mayores pedirle permiso al chofer para bajar por adelante, pero esto se vuelve a complicar cuando son muchas las ancianas, generalmente llevan bolsos, carteras o todo tipo de lastre) para bajar y mucha la gente para subir (ya se habló previamente de lo que puede ocurrir con los pasajeros y el chofer).
Supongo que también juega mucho la suerte que uno tiene cuando se levanta con el pie indicado, porque no es muy sencillo dar con todas las condiciones para que el viaje resulte placentero. Además hay incontables vendedores que nos ofrecen todo tipo de objetos, generalmente a un peso. Puede ser muy entretenido o un infierno, pero no hay duda que el bondi fue, es y será un invento argentino.

Publicado por: Gabriela Belitzky a Junio 30, 2004 07:10 PM

Instrucciones para usar el ascensor.

Las personas que habitan en una vivienda de dos pisos observaran, que cuando pasan mucho tiempo dentro de ella, su rutina transcurre entre, otras cosas, en subir y bajar las escaleras segun sus necesidades mantiniendo en algunos cosas un buen estado fisico y en otros no.Pero inevitablemente deben utilizar la escalera.
Si nos detenemos, en cambio, en un edificio de depatamento podemos encontrar a la escalera como un instrumento de acceso al mismo. Pero como si esto fuera poco se nos presenta ente nuestros ojos, un aparato que se encuentra empotrado en la pared, sostenido en el aire por cables de acero y forma de caja, dodnde los pasajeros suben y bajan. Este cajon movil tiene la cualidad de detenerse en todos los pisos , con una unica operacion que realiza el pasajero, presionando con la prolongacion de sus extremidades superiores una botonera indicando su destino. Al llegar a destino los usuarios con las extremidades superiores antes citados, realizan un ejercicio de flexion accediendo al interior de la caja mediante dos puetas. Al mismo tiempo que abre la puerta, introduce la parte del cuerpo que se encuentra al final de las extremidades inferiores, casi siempre envuelta con algun material que lo cubre del frio o del calor. Este es el pie. El usuario realiza la operacion segun sea zurdo o diestro.
Finalizaremos diciendo que el ascensor acorta distancias y tiempos. Se llega mas rapido al lugar de destino. Al mismo tiempo nos volvemos tan adictos a él, que cuando no sube o no baja castigamos a la botonera como si ella tuviese la culpa, o golpeamos la puerta gritando: "ascensor, ascensor", etc.
En definitiva, el ser humano a en encontrado en el ascensor, un aparato tan imprescindible para su vida cotideana, que no imafina su vida sin él

Publicado por: Girondin Vanesa a Septiembre 15, 2004 10:38 AM
Haga un comentario