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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Prueba
24.04.2004

Esto es una prueba para saber si se usar el weblog , si lee esto es porque funciono. Soy Mauricio Arrascoyta y me gustaria saber si tengo que cambiar la informacion del usuario para que salga quien es el que publica o solo es para hacer una práctica???

Publicado por datosivan1 el Abril 24, 2004 04:14 PM | TrackBack
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LA ULTIMA TARDE


Era una tarde con mucho sol. Estábamos en mi casa de Villa del Parque con 5 compañeros de la escuela. Siempre venían a hacer la tarea en casa, pero creo que lo hacían porque les encantaba las medialunas con jamón y queso que preparaba mi mamá.
Por lo general nos reuníamos para resolver todos juntos los ejercicios de matemática, que a decir verdad, nos costaba mucho a todos. Era una cuestión de equipo, aunque nadie en la escuela le decía a la maestra Celia Miguez que los hacíamos en conjunto. Sólo nosotros y Susana-mi madre-compartíamos ese secreto. Eran reuniones muy lindas: Contábamos chistes, comíamos, charlábamos y de vez en cuando, hacíamos cuentas y resolvíamos problemas.
Esa mañana había llegado mi tío Osvaldo de un largo viaje de paseo por Estados Unidos y México. Siempre solía traerme algo de regalo a mi y a mi hermana Vanina.
Cuando llegamos del cole con los chicos, me encontré con un paquete verde-con un hermoso moño plateado-que decía mi nombre. Era el presente de mi querido tío: una CALCULADORA CIENTÍFICA..... jamás había visto alguna. Era como un rectángulo con una pantalla en la parte superior y un montón de signos y números alrededor. Tenía además 2 botones rojos en la parte inferior y uno verde a la derecha del número 9. Era linda, pero no sabía usarla. Para que serviría una calculadora?
Con los chicos del colegio estábamos a punto de empezar a hacer la tarea que la señorita nos había ordenado el viernes. Eran 4 divisiones, 3 multiplicaciones de 3 cifras y un par de ejercicios combinados. Mauricio tomó la calculadora y empezó a explorarla. Parecía más grande que él. Probó todas las teclas y dijo que habían funciones. Yo me preguntaba para adentro que serían esas funciones.
Margarita , Adela y Julio estaban tratando de resolver el siguiente ejercicio: 136 dividido 4. La hoja ya estaba toda desprolija de tantos garabatos y tachones.
-Tiene que sobrarte un 2, gritó uno de los chicos.
-Pero si no da justo...., le respondió Margarita que era la más linda del grado.
Yo estaba entretenido con Mauricio y mi calculadora. Me olvidé de contar que tenía 2 botoncitos pequeños cuadrados con las letras M y G. Mauricio empezó a hacer pruebas y colocó las cifras del ejercicio: 136 dividido 4. El dividido era un signo menos con un puntito arriba y otro debajo de él.
-Como el que nos enseñó Celia!!!, exclamé con alegría
-34 exclamó Mauricio mientras sonreía.....
Los chicos no comprendían nada. Seguían haciendo cuentas-esta vez con lápiz para no arruinar tanto la hoja- y después de unos minutos alguien dijo:
-Si, da 34. Vamos a seguir con este: 185 dividido 5.
-37 gritó Mauricio, mientras se reía sólo
Para ese entonces mi compinche-que también era bostero como yo- había descubierto que la calculadora tenía todos los símbolos que necesitaba para realizar los ejercicios combinados.
Entonces el resto de los chicos se dio cuenta que no tenía sentido seguir rompiéndose la cabeza para obtener los resultados de los ejercicios.
Al día siguiente llegamos nuevamente al colegio. Adela y Margarita le estaban mostrando a otros compañeros sus calculadoras. Mauricio llegó media hora más tarde porque había ido con su papá al shoping para comprarse la más completa y moderna de todas. Yo tenía la mía bien guardadita en la mochila con el escudo de Boca. Me parecía que ya no era sólo un secreto nuestro lo de la calculadora.
Cuando entramos al aula Celia lo hizo acompañada por Miguel Lecube, el Director del turno mañana. Nos dijo que a partir de hoy -por los excelentes resultados arrojados en los trabajos de matemática- podíamos usar cualquier calculadora para resolver esas cuentas.
Esa tarde cada uno de mis compañeros se fue a su casa. Mi mamá se extrañó cuando no me vio acompañado de mis amigos. Yo estaba distinto. Imaginaba a cada unos de los chicos y las chicas con su calculadoras tratando de aprender cosas nuevas y sin necesidad de mancharse las manos con borratintas cuando las cosas no les saliesen.
Esa misma tarde comí las medialunas de mi mamá, pero noté que no tenían el gusto de todos los días. Resolví los 10 ejercicios con mi calculadora. Estaban muy bien. Pero extrañaba el ruido, los ojos verdes de Margarita y el quilombo que hacíamos en la pieza de Vanina cuando ella no estaba. Sólo los vería en el colegio y podríamos jugar sólo en los recreos. Estaba ansioso porque llegue el día siguiente para volver a verlos.
Al día siguiente tenía muchas ganas de ir al colegio-cosa rara en mi-para ver a mis amigos. Estaba levantado desde temprano y aunque ya tenía el guardapolvos puesto, fue mi padre quien-entre risas- me advirtió que hoy no era el día indicado.
-Qué te pasa Julián, tenés tantas ganas de resolver problemas de matemática que te ibas al colegio hoy que es sábado?
Con cierta tristeza me saqué el guardapolvos, me metí nuevamente en mi cama y soñé con esa última tarde: los chicos, la sonrisa de Margarita y las medialunas de mamá.


ALEJANDRO GORENSTEIN

Publicado por: ALEJANDRO a Abril 30, 2004 11:37 PM

Quisiera que todos entendieran el esfuerzo que para muchos es ir hasta la facultad a cursar las materias. Materias que nos gustan, pero que no justifican una pérdida de dinero, tiempo y esfuerzo si no vamos a tener clases. Digo esto porque entiendo el reclamo de los docentes de la universidad, así como también entiendo su indecisión sobre adherirse o no al paro hasta último momento. También pido entonces que se entienda nuestra indecisión sobre si arriesgarnos en ir hasta la facultad, o aprovechar esas TRES horas de viaje, más las de clase que no tendríamos, para esudiar para el parcial de la semana que viene. Creo entonces que sería bueno que nosotros estemos comunicados lo máximo posible, y que la decisión de paro de los docentes se tome a tiempo para poder avisarle a los alumnos que, como yo, estamos pendientes del tema para poder cumplir con la cursada.

Publicado por: Thelma Pussetto a Mayo 11, 2004 03:48 PM
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