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Dos casos para trabajar con Latour
04.09.2007

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Presentamos dos casos de hallazgos científcos para pensar en relación al texto de Latour.

CASO NRO 1: LA CIENCIA HECHA O EL PODER DE LA RAZON

Investigadores argentinos descubren que las bacterias atacan más cuando hay luz

Hallaron que la bacteria que produce la brucelosis puede detectar la luz y regular su virulencia.

Valeria Román
vroman@clarin.com


Las bacterias son organismos unicelulares pequeñísimos, pero extraordinarios. Tienen una maquinaria bioquímica que les permite sobrevivir y dividirse. Ahora, también se sabe que -sin tener ojos- cuentan con un mecanismo que les permite detectar la luz y atacar más.

El hallazgo fue realizado por investigadores de la Argentina y de los Estados Unidos que trabajaron en colaboración y lo publicaron en la revista Science. Encontraron un mecanismo a partir de la bacteria que causa la brucelosis en vacas, cerdos, ovejas y cabras, un problema que sólo en nuestro país y en Brasil provoca pérdidas por 100 millones de dólares por año.

Esa enfermedad también afecta a los humanos, generando como una fuerte gripe que puede volverse crónica. Se transmite por contacto con carne infectada, placenta de animales infectados o ingestión de leche o queso no pasteurizados. Aunque hay antibióticos disponibles, puede volverse crónica y persistir por años.

La investigación de la bacteria de la brucelosis es importante en tanto la vacuna que se aplica en el ganado vacuno todavía no tiene un 100% de eficacia y puede causar abortos. En los humanos, especialmente de países en desarrollo, tampoco está controlada ni hay vacuna.

Se sabía que la bacteria de la brucelosis tenía una proteína que también está presente en plantas. La cuestión era saber para qué le servía. Para comprobarlo hicieron varios experimentos, como generar bacterias mutantes y hasta ponerlas a crecer en un cuarto oscuro, un laboratorio cuyas paredes se pintaron de negro.

El estudio que se publica hoy en Science lo llevaron a cabo 13 investigadores. Cuatro son del Conicet. Dos de ellos pertenecen también al Instituto Leloir: Gastón París y Fernando Goldbaum, quien es becario del Instituto Médico Howard Hughes. Los otros trabajan en la Universidad Nacional de San Martín: Rodolfo Ugalde y Diego Comerci.

También participaron, desde los Estados Unidos, el argentino Roberto Bogomolni y Trevor Swartz, de la Universidad de California, en Santa Cruz, entre otros. Lo que descubrieron es que la bacteria cuenta con esa proteína como un mecanismo de adaptación para ingresar a otro organismo.

La proteína se activa con la luz y hace que la bacteria se reproduzca más rápido. En cambio, si la bacteria está en la oscuridad, su tasa de división baja en un 90 por ciento. "Como esta proteína no está presente en los seres humanos, podría llegar a ser un blanco de futuras terapias", dijo Goldbaum a Clarín.

El mismo mecanismo identificado ahora estaría presente en otras 94 especies de bacterias. Y no se descartan que tenga alguna aplicación industrial. Pero falta saber mucho más: qué funciones se prenden y se apagan después que la proteína se activa con la luz.

Fuente: Diario Clarín


CASO NRO 2: LA CIENCIA MIENTRAS SE HACE O EL PODER DE LA FUERZA

Una controversia sobre alimentos transgénicos.

En agosto de 1998, el Dr. Arpad Puzstai fue despedido de su trabajo como investigador en el área de alimentos en el Rowett Research Institute de Inglaterra. El científico indagaba acerca del efecto de las papas genéticamente modificadas, experimentando con dos grupos de ratas: uno alimentado con papas transgénicas y otro con papas libres de combinaciones genéticas.
Puzstai adelantó algunos resultados de su investigación, que incluía evidencia formada por un conjunto de ratas pertenecientes al primer grupo seriamente afectadas en su sistema inmunológico, en un programa televisivo, “World in Action”. En ese programa declaró que él no comería papas modificadas genéticamente, y se mostró preocupado, ya que su investigación parecía tender a demostrar que las papas modificadas transgénicamente podían ser seriamente perjudiciales para la salud. El estudio no había sido aún publicado, por lo que no había pasado por la evaluación de sus pares. Sin embargo, Puzstai había respondido un interrogatorio parlamentario unos meses antes donde también había adelantado sus resultados sin recibir objeciones.
De allí en más, se originó una larga controversia que incluyó entre sus principales protagonistas a la Royal Society y que el diario inglés The Guardian publicó con gran detalle. El de Puzstai es un caso particular de la gran controversia no resuelta más polémica de la actualidad, centrada en los efectos que los alimentos modificados genéticamente pueden tener para la salud humana.
Luego de que en febrero de 1999 se dieran a conocer adhesiones de la comunidad científica hacia el doctor Puzstai, La Royal Society de Londres, la más antigua y quizás más poderosa asociación de científicos del mundo, formó una comisión de seis científicos notables, anónimos e independientes para auditar a Puzstai. En junio de 1999 dio a conocer su informe, encontrando graves anomalías en la metodología de investigación. “No hemos encontrado evidencia convincente sobre los efectos adversos de las papas GM. Donde los datos parecen mostrar ligeras diferencias entre ratas alimentadas predominantemente con papas GM y con papas no GM, las diferencias no pueden ser interpretadas por limitaciones técnicas del experimento y por el incorrecto uso de estadísticas.El trabajo se basa sobre una sola especie de animal, alimentada con un producto en particular, modificado por la inserción de un gen particular mediante un método particular. Aunque el experimento fue realizado con habilidad, es injustificable derivar conclusiones generales sobre si los alimentos genéticamente modificados son dañinos para los seres humanos o no.”
Sobre este informe, el diario The Guardian dice: “Es posible interpretar este hallazgo en dos direcciones. Uno es que las conclusiones fueron hechas por seis científicos anónimos expertos en estadísticas, pruebas clínicas, fisiología, nutrición, genética, y crecimiento y desarrollo de inmunología podría ser descripta como una “corte marcial”. Una segunda sería que no se le dio al Dr. tiempo para proveer más información. Pero una tercera sería quela Royal Society, un exclusivo club formado por 1.200 científicos ingleses y del Commonwealth, incluye a muchos de los científicos que ayudaron a hacer posible la ingeniería genética.” Tres integrantes de la Royal Society defiendieron públicamente a los seis expertos de los ataques de la prensa, diciendo que el estudio había sido normal, que se le pidió a Puzstai más evidencia pero que él no la entregó, y que estaban preocupados por la validez del método científico, y no por la situación general de los cultivos GM.
Pero el 14 de octubre de 1999, una de las revistas médicas más prestigiosas de Inglaterra, The Lancet publica un estudio similar en metodología y resultados al realizado por Pusztai, aunque firmado por un grupo de científicos de Escocia. La publicación se acompaña de un apéndice que plantea la hipótesis de que el déficit de protéinas puede deberse a un déficit en la dieta de las ratas. Sin embargo, el apéndice no demuestra la hipótesis, sólo la plantea.
En noviembre de 1999, una vez publicado el paper, el editor de The Lancet denuncia presiones y amenazas previas a la publicación del artículo por parte de uno de los miembros de la Royal Society. La denuncia es la última noticia publicada por The Guardian sobre el caso Pusztai.
Extraído de varios artículos publicados en el diario inglés The Guardian entr mayo y noviembre de 1999.

Publicado por Gaby el Septiembre 4, 2007 10:36 AM | TrackBack
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