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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Vicente Verdú
21.06.2006

Capitalismo de ficción
Vicente Verdú nació en Elche en 1942, por lo que tiene 64 años. Es periodista y economista, ha estudiado Ciencias Sociales en la Universidad de la Soborna (Francia) y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Forma parte del equipo de redacción de “EL PAIS” en la sección de cultura y opinión.


Vicente Verdú nació en Elche en 1942, por lo que tiene 64 años. Es periodista y economista, ha estudiado Ciencias Sociales en la Universidad de la Soborna (Francia) y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Forma parte del equipo de redacción de “EL PAIS” en la sección de cultura y opinión.

Las obras más destacables de Vicente Verdú son: Héroes y vecinos y días sin fumar (finalista del Premio Anagrama de Ensayo 1988), Señoras y señores. Impresiones desde los 50 (XV Premio Espasa de Ensayo) y El planeta americano (Premio Anagrama 1997).

Su labor periodística ha sido reconocida con el Premio González-Ruano de periodismo en 1997.

Vicente Verdú ha escrito otros libros menos señalados. Algunos de éstos son: Si usted no hace regalos le asesinarán (1971), Noviazgo y matrimonio en la burguesía española (1974), Las solteronas (1978), El fútbol: mitos, ritos y símbolos (1981), Sentimientos de la vida cotidiana (1985), Domicilios (1987), Emociones (1997) y Noviazgo y matrimonio en la sociedad española.


Capitalismo de ficción

Este libro de Vicente Verdú se llama “El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción” y su primera edición data del año 2003. En el primero de los apartados (“capitalismo de ficción”) el autor señala que desde el comienzo de la escritura entendió que ese era el titulo indicado para el libro, ya que la palabra estilo hace referencia a la sinuosa apariencia que reina en estos tiempos. El estilo tiene que ver con el encantamiento.

La noción de capitalismo de ficción surge como heredera de las anteriores etapas del capitalismo. La primera, definida como capitalismo de producción comprende el periodo desde finales del siglo XVIII hasta la segunda guerra mundial y en su transcurso lo principal eran las mercancías. Una segunda etapa, es denominada capitalismo de consumo y comprende desde la segunda guerra mundial hasta la caída del muro de Berlín, esta etapa es definida como de trascendencia de los signos y la publicidad. Por ultimo, el actual capitalismo conceptualizado como de ficción, surge a comienzos de los años noventa del siglo XX y pondría todo su énfasis en la importancia teatral de las personas. Mientras los dos primeros capitalismos se han ocupado de la producción y provisión de bienes a la población, es decir del bienestar material, el tercero s encargaría de compensar en el nivel de las sensaciones, de lo psíquico. En tanto las dos primeras etapas ofrecían artículos y servicios, la última ofrece una nueva realidad. Una segunda realidad o realidad de ficción con la apariencia de una autentica naturaleza mejorada. El autor caracteriza a esta segunda realidad como la última y definitiva prestación del sistema, produciendo la ilusión de la desaparición del sistema como organización social y económica concreta para transformarse simplemente en la civilización borrando su carácter de explotación para convertirse en el mundo a secas. Así el capitalismo pasaría no solo a ser e mejor de los mundos sino el único posible, ya que todo se encuentra incluido por su potencial globalizador y absorbente. La revolución o el terrorismo son asumidos como estímulos de su espectáculo.

La guerra santa, el fútbol, los reality show, la video vigilancia universal, la cultura del shoping, la ciudad la ciudad como parque temático... todos son fenómenos del capitalismo de ficción, en donde la representación le gano la batalla a la realidad. Para este cambio ha sido necesario, primero, llevar al ciudadano a la pasiva categoría de espectador y segundo venderle las entradas del espectáculo a un planeta homogeneizado en el carácter de la cultura occidental norteamericana.


Ambientación planetaria

El autor sostiene que la característica del mundo actual, lejos de estar representada por el multiculturalismo, los movimientos nacionalistas y folklóricos es esta tendencia a la homogenización producida mediante la multiplicación de las redes de comunicaciones que propagan las modas de todo tipo, desde prendas de vestir hasta sistemas políticos. El sistema comercial de franquicias se propaga mundialmente hasta las regiones consideradas mas exóticas como la india y su componente esencial es la cultura occidental y especialmente la norteamericana. Sin embargo, en la difusión de lo mismo los distribuidores no olvidan incorporar ciertas particularidades locales con el propósito de introducirse mejor en cada país. MC Donals sirve siempre Big Mac pero combinándolo con diferentes costumbres alimenticias, ensaladas típicas en Francia, Grecia, etc. Lo mismo sucede con el café de Starbucks, empresa norteamericana considerada símbolo del “capitalismo de buen gusto” que ya tiene cerca de 6.000 establecimientos en 28 países del mundo. Estos locales prefabricados (pseudo intelectuales, chics, ambientados con música clásica) barrieron con el prestigio y la identidad de los antiguos cafés europeos.

Otro ejemplo de que homogenización disfrazada de multiculturalismo lo proporcionan las muñecas Barbie. Estas en principio eran blancas y rubias, luego comenzaron a producirse con rasgos afro americanos y asiáticos, siempre con el fin de complacer a los clientes más diversos, pero sin dejar nunca de ser Barbie, de alma blanca y norteamericana.

En los últimos tiempos el resurgir del islamismo ha creado la impresión de que el mundo frenaba su occidentalización, la opinión del autor es que nada ha cambiado profundamente. Ni el hinduismo, ni el islamismo representan alternativas a la cultura occidental. Todo lo que aspira a cobrar valor internacional respeta el modelo de occidente y siempre y sobretodo Estados Unidos. Ejemplo de esto fue el lanzamiento en 2002 del refresco “islámico” llamado Zam Zam Cola, contra el invasor americano, basado en un producto típicamente americano como la Coca Cola. En otro orden, las grandes exposiciones de arte internacional en las cuales son convocados artistas periféricos a los que los centros occidentales adjudican valor y lo autóctono de cada región remota siempre pasa por la autoridad occidental de, por caso, la Bienal de Venecia o el festival de Cannes. La llamada World Music no hace referencia a la música étnica de cualquier parte sino a productos de éxito dentro de la industria global de la música bajo control de seis compañías occidentales.

El capitalismo de ficción borra las distancias doblemente: a través del efecto del tiempo instantáneo y por abolición de los espacios distintos. Todo esta enseguida y aquí para favorecer la circulación y la velocidad del intercambio, y cada vez menos hay un mas allá que nos amenace.

La globalización, según Bourdie, no es un efecto mecánico de las leyes de la técnica o de la economía, sino una creación política. Una creación del capitalismo universal y desarrollado con el propósito de establecer las mejores condiciones para su dominio. Una dominación tan eficientemente cautivadora que no tiene problemas en disfrazarse de chino o mexicano si es necesario. Esta desnaturalización de las diferencias ofrece una misma cultura orientada al desarrollo del negocio y el perfeccionamiento del control.


American Flavour

Vicente Verdú considera a EEUU como un ambientador mundial ya que desde finales del S. XX su industria cultural pasó a ser la cultura popular del mundo. Sin embargo, considera que su imagen hoy día ha comenzado a deteriorarse por lo que se necesita un nuevo rostro norteamericano para que EEUU pueda seguir dominando con el poder del look. Para ello, será necesario que se confunda lo norteamericano con lo natural, con lo actual. Si lo norteamericano comienza a producir rechazo entonces habrá que ofrecer productos europeizados, afrancesados. Esto fue lo que pasó con la creación de los cafés Starbuks (descafeinado, no parece tan norteamericano, pura apariencia, de estilo europeo) en relación con Mc. Donlads (obeso Bic Mac, es lo más norteamericano, pura sustancia). El capitalismo de ficción que lideran los norteamericanos es la conversión del artículo en gran artificio. Frente a los viejos cafés Starbuks es excitantemente caro y un verdadero artículo de moda. Así frente a la Modernidad, a lo europeo, lo norteamericano y posmoderno se presenta como una mezcla de estilos, un valor del momento (actualidad) en donde todo es gaseoso e inestable, con una cultura inmediata y vulgar (entretenimiento, cine, tv).


Aprendiendo de las Vegas

Las Vegas es un buen ejemplo para explicar el capitalismo de ficción a través de la evolución de la ciudad. Las Vegas al estar montado en el desierto es como que no se encuentra en ningún lugar, hay en él una mezcla de todo, está libre de cualquier esclavitud geográfica, histórica o cultural. Las ciudades se clonan en las Vegas para acceder a la categoría de irreal y por lo tanto de lo inmortal. Incluso las Vegas se calca a sí misma. Esto se ve en otras grandes ciudades en donde se intenta emanciparse de lo real. Por ejemplo en Nueva York encontramos “espacios dobles”. Son lugares en las afueras de la ciudad que copian sitios existentes en la ciudad como puede ser el Canal Street. La ventaja de estas réplicas es que se enaltece el original y al tiempo se evita circular con el penoso obstáculo de lo temporal. Así, de la realidad doblada, de su recreación, se obtiene un espacio recreativo. Y la copia termina valiendo más que el propio mundo. En el capitalismo de ficción la ciudad ingresa como objeto al proceso de producción, se auto-exalta. La condensación urbana se muestra como un artilugio recreativo, dispuesto al entretenimiento., así, no importa que la ciudad no sea funcional sino que alcance la categoría de espectáculo, que los turistas vean a los ciudadanos como estrellas –esta es la ciudad estrella-. Verdú habla de la “Posciudad” que son ciudades que se conectan como nodos y que no podemos delimitar. También sostiene que en el modelo posturbano hay un entramado de calles, complejos comerciales y oficinas que genera un lugar indeterminable que carece de localizaciones de referencia y sin identidad. También habla de las CID (similar a un country) en donde hay un máximo grado de privatización donde no existe nada público, sus habitantes tienen fuerte identidad y están librados de los males de la ciudad (olores, pobres, ruidos). Dice que el pionero de este modelo de ciudad fue Celebration, construida a dos kilómetros de Disney Wold.


Divertirse hasta morir:

“El desideratum del capitalismo de ficción es entretenernos”, ya que lo verdaderamente rentable es aquello que pasa por la mejor distracción. La revolución del entretenimiento representa la más poderosa fuerza social y económica de nuestro tiempo (cada vez en mayor crecimiento). Por lo tanto, la supremacía estadounidense no bastaría tanto en su industria armamentística como en la potencia de su producción de entretenimiento e información.

Las fronteras del entretenimiento se extienden (e-factor), se traslada hacia los locales comerciales, conformándose en lo que el autor califica como el fenómeno mas significativo del siglo. El ejemplo mas claro dentro de los muchos que el autor expone es el caso de Mac Donald´s y Disney, empresas que confluyen en la “cajita feliz” fusionando la venta de alimentos y el entretenimiento. Los locales se autoclasifican como lugares de pasatiempo y no como centros comerciales. Entonces en el capitalismo de ficción “ninguna actividad deberá quedar excluida del show business porque las marcas mercantiles se transforman en motivo de experiencia y los ciudadanos aspiran a no aburrirse nunca y no morir en consecuencia jamás, porque mientras nos divertimos logramos mediante la atracción del espectáculo escapar a la atracción del tiempo, a su peso y extrema gravedad”.


Cultura para niños:

Infantilización: los nuevos adultos progresivamente aniñados, es decir la cultura avanza hacia una extraordinaria complacencia de la figura del niño o la adoración de la mentalidad del niño. “Todo cada vez es mas simple, tan sencillo que un niño podrá entenderlo y disfrutarlo como un adulto, o al revés”. “No solo el paso de los años ha querido ser borrado de la apariencia, se ha tratado de borrarse también la conciencia”.

Ficciones Realisticas: Traducen el mundo de lo real en otra realidad, aunque de orden mas leve. “Lo recreativo no suplanta por completo a la realidad pero viene hacerse un hueco en la experiencia”.

Ejemplo: Fútbol.

El fútbol espectáculo es una extraordinaria oportunidad para vivir “de mentira”, fantasiosamente, en el tiempo del mercado para sobrevivir.

“El deporte tiene a su favor a diferencia del telefilm o el cine, que su drama se desarrolla sin guión previo, los procesos y desenlaces sin programación segura, como la vida misma. Este factor de ´realidad´ que lo acerca tanto al genero de los reality show no supo explotarse antes, pero hoy es su patrimonio supremo.”

“La atracción del espectáculo radica no ya en el puro espectáculo de lo real, sino en la realidad misma dando el espectáculo” (la realidad se espectaculariza).

Entonces, en el capitalismo de ficción el circulo se cierra, “antes, las fugas de la realidad parecían deserciones innobles, ahora, sin embargo, la ocasión de huir (del trabajo, los deberes, los problemas), los ensayos de cambio de identidad, la experiencia tanto de lo hermoso como de lo feo, de la alta calidad como de las basuras, se encuentran en el centro de la oferta vivencial”.

Publicado por datosgaby2006 el Junio 21, 2006 01:32 AM | TrackBack
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