La naturaleza de la red está determinada por su arquitectura, es decir su topología, método de acceso y protocolos de comunicación. Los posibles cambios en ella estarían movilizados por las demandas del comercio. Esos mismos cambios posibilitaran la regulabilidad, es decir la capacidad de la red de controlar la conducta en el ciberespacio.
Capitulo 4:
El código y otras leyes del ciberespacio
Las posibilidades de regulación de las conductas estan relacionadas con la identidad y la autentificación, proceso mediante el cual se prueba la veracidad del conjunto de aspectos no autoautentificadores de mi identidad. En el espacio real uno autentifica hechos de la realidad con credenciales, respaldadas por una institución. En el ciberespacio la identidad y la autentificación funcionan de manera distinta al espacio real.
Internet está construida sobre una serie de protocolos, el conjunto básico TCP/IP . Estos son necesarios para el intercambio de paquetes de datos entre dos computadoras a través de la red. Para que se produzca este intercambio el sistema necesita dos fragmentos de datos: la dirección de la maquina de la que proceden y la dirección de maquina a la que se dirigen. Estos protocolos no develan información de la persona que se conecta a la red ni de los datos que esta persona intercambia. La direcciones IP son suficientes para el transporte de datos, no estan relacionadas con una unidad física del mundo real.
La ausencia de datos autoautentificadores en el ciberespacio reduce su regulabilidad, basada en la identificación de la persona a regular.
En cuanto a las arquitecturas de la identificación en la red hay tres técnicas comunes en la actualidad, destinadas a identificar a un usuario concreto en la red.
1. Clave de seguridad,
2. Cookies,
Firmas digitales, que posibilitan la existencia de los certificados digitales, una especie de pasaportes para moverse en Internet, estos autentificaran información acerca de una maquina. Estos objetos digitales basados en un sistema de encriptación residirían dentro de la computadora y el servidor los verificaría automáticamente en el momento de acceder a alguna pagina web.
Criptografía
La criptografía es una espada de doble filo, puede utilizarse en su función de confidenciabilidad (para mantener “el secreto”) o por el contrario, puede servir para proporcionar datos sobre la identidad. Todo depende del uso que se le quiera dar.
En la década del 70 la forma de encriptación era sencilla, se utilizaba la misma clave para encriptar que para desencriptar, por lo cual, si se perdía la clave, todos los mensajes se harían vulnerables.
Dos científicos Whitfield y Hellman realizaron un gran avance para la tecnología de encriptación, que significaba la utilización de dos tipos de claves, una publica y otra privada.
Esta uso significo tambien la presencia de una tercera entidad que seria la responsable de verificar que quien posea tal clave publica, sea realmente de él, todo esto se haría a través de un certificado que corrobore ello.
Por lo tanto se envia un mensaje encriptado con la clave publica del lector, luego con la privada de quien lo manda, sera desencriptado primero por la clave publica de quien lo envio seguido de la clave privada de quien lo recibio, acompañado del certificado de esa entidad quien respalda a quien envio el mensaje.
Los certificados servirían para autentificar distintas cualidades, edad, nacionalidad, a que se dedica, etc.
Pero verificar la identidad del usuario es tan solo el primer caso de la arquitectura que Lessig describe.
Capítulo 5:
Regular el código
Como dijo Lessig anteriormente, la red esta cambiando con el objetivo de posibilitar el desarrollo del comercio electrónico. Pero más allá que éste sea el fin de la red, el mismo cambio va generando un subproducto que en este caso sería una mayor regulación del espacio.
Para que la regulación sea posible, el comercio no puede actuar solo y por lo tanto no se opone a una asociación con el Estado.
Lessig dice que aún el Estado no comprende el valor de que una buena arquitectura le servirá con fines regulatorios, pero cuando de cuenta de ello comenzará a contribuir para que se de tal arquitectura.
Lo que ocurre es que hasta el momento al Estado le resulta imposible regular la Red, hay algo en ella que la hace irregulable. Es aquí cuando el autor plantea ¿de que manera se la puede hacer más regulable?¿y que se podría hacer?
Frente a éste planteo asegura que la dada la arquitectura de la Red tal como es, al Estado le resulta difícil regular la conducta en su seno, por lo tanto no le resultaría difícil tomar medidas adecuadas en un futuro para hacerla mas regulable.
Su conclusión dice que la Red no puede ser regulada hoy en día pero sí en un futuro inmediato.
Lessig dice que la estrategia de la regulación no es nueva, por el contrario, los Estados modernos no han dejado de regular. Es así como en su texto va a dar varios productos que fueron intervenidos y cual es la lógica en su estrategia.
Comienza citando el caso del los teléfonos, y como el paso de un sistema analógico a uno digital genero inconvenientes.
Luego sigue con los teléfonos celulares y la necesidad de que el FBI tenga acceso al lugar geográfico en que se encuentra la persona que los usa.
Cita el caso de las cintas de audio y como la aparición de la grabadora de CD genero obstáculos para el área discográfica.
Junto a ellas habla de la regulación de la violencia en la televisión, del uso de la encriptación en los distintos ámbitos y concluye los ejemplo con los derechos de la propiedad intelectual en el ciberespacio.
Todos estos ejemplos los utilizo para demostrar que en la mayoría de ellos el Estado no pudo intervenir de manera directa, sino, por el contrario, para regularlos debió actuar indirectamente.
Frente a esto Lessig plantea algunas soluciones para el problema en el ciberespacio. Comienza diciendo que debe incrementar la capacidad de las sedes de Internet para identificar a la persona con la que se esta tratando para saber quien es el usuario y cuales son sus credenciales.
Habla de que el Estado no puede obligar a los usuarios a que posean estas credenciales pero si existen maneras de hacerlo indirectamente. A saber, reducir impuestos a quienes las posean, imponer impuestos a quienes no las poseas, cobrar por consultar información, etc.
También el Estado puede obligar a las empresas proveedoras de internet a emplear software que facilite la tarea de rastreabilidad condicionando el acceso al usuario.
Esto nos demuestra como una acción mas activa del estado haría a la Red mas regulable.
El código de la costa Este y el código de la costa Oeste
El código “de la costa Este” es el que se refiere a pautas de conducta de las personas, por ejemplo, el código Penal, el código Civil, etc.
El código “de la costa Oeste” es el que los autores de código informático “redactan”, es decir, el conjunto de instrucciones que, incluidas en le software y hardware, hacen que el ciberespacio funcione.
El capítulo se trata de “el encuentro entre Este y Oeste”.
El poder de la costa Este sobre la costa Oeste ha ido en aumento en los últimos tiempos, a medida en que el código ha ido convirtiéndose en un producto generado por empresas con fines comerciales. El asunto es que si el comercio escribe un código, ese seguramente será controlado, ya que las empresas comerciales tienden a ser fácilmente controlables. Pero aún queda un paso final que el Estado debe dar antes de obtener todo el poder que necesita para hacer regulable el ciberespacio.
Regular un mundo abundante en certificados digitales
Lessig asegura que un mundo rico en certificados digitales facilitaría la regulación. Lo explica a través de un ejemplo: el juego.
A los ciudadanos de Minessota les está prohibido participar en juegos de azar y apuestas, tanto dentro como fuera del estado. ¿Cómo hacer cumplir esta prohibición en lo que compete al ciberespacio? Bajo la forma que éste adquiere actualmente, es imposible. Pero lo que Lessig va a plantear es que ésta no es la única forma que el ciberespacio puede tener. Lo que hay que hacer es cambiar la arquitectura para poder regular las conductas.
Supongamos que todos los ciudadanos posean un certificado digital de identidad (no necesariamente expedido por las autoridades de su país). Esto implicaría que las diferentes páginas permitan el acceso sólo a las personas que cuenten con uno y cumplan con los requisitos necesarios para acceder (mayores de 18 años para sitios para adultos, ser residente de un estado en el que el juego esté permitido, etc.) Como no sólo están en juego los intereses de un estado, sino los de todos, se generaría un interés recíproco en regular las conductas en la red: “la misma arquitectura que permite a las autoridades de Minessota alcanzar sus fines regulatorios puede ayudar a otros estados o países a alcanzar los suyos propios”. Esta arquitectura ya está en funcionamiento para regular el juego entre los diferentes estados de los Estados Unidos, y puede utilizarse también para respaldar la regulación local de la conducta en Internet, partiendo de tres elementos:
· Una manera simple de verificar la residencia de un ciudadano,
· Una sencilla forma de hacer que los servidores de Internet discriminen a los usuarios basándose en ella,
· Un compromiso federal para respaldar tal discriminación de tipo geográfico.
Con todo esto, es imaginable una arquitectura que permita una fácil regulación local de la conducta en Internet.
Otro aspecto que resalta es el de los costos: la lógica capitalista de mayor ganancia al más bajo costo impera también aquí. Es decir, que cuanto mayores sean los costes para regular la arquitectura, mayor libertad habrá para nosotros.
Las consecuencias que se derivarían del surgimiento de tales arquitecturas para la identificación serían las siguientes:
· Aumentaría el poder de los Estados para imponer requerimientos sobre sus ciudadanos, aumentando enormemente la regulabilidad de la red.
· La zonificación del ciberespacio basándose en las calificaciones de cada individuo.
· Todo esto no implica que no existiría en absoluto posibilidad de resistencia: para Lessig, los individuos siempre podrán encontrar la forma de evitar tales tecnologías de la identidad. No obstante, incluso un control parcial podría tener efectos muy poderosos.
El mercado será quien se encargue de cambiar la arquitectura para favorecer el comercio online, desarrollando así las arquitecturas de la identidad. El Estado sólo tendrá que acompañar este proceso.
Por último, y en relación con este último aspecto de la libertad amenazada, el autor considera que el Estado tendrá que intervenir para garantizar que esta nueva arquitectura sea coherente con los principios y valores públicos fundamentales, que son distintos de los que redundan únicamente en el interés del comercio.


