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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Arte digital.
22.11.2005

Algunas consideraciones sobre una práctica transformadora.

La cultura digital, a través de la programación, ha creado
un nuevo tipo de artista. Un artista que actúa como productor,
un artesano que simplemente libera una herramienta
para que los artistas, los creativos, seamos todos.

David Casacuberta en “Creación colectiva”

Introducción.

Las formas tecnológicas de vida, basadas en la utilización creciente de aparatos que inundan nuestra cotidianidad han transformado la mayoría de las prácticas culturales. Incluso el arte, una de las manifestaciones más íntimas y creativas del ser humano, ha sido influenciada por la aparición de modernos ordenadores que se incorporan, y en algunos casos reemplazan, a la paleta del pintor o al cincel del escultor.
Gabriela Cerioli define arte digital como toda aquella expresión artística que utiliza equipamientos digitales y electrónicos. Al mismo tiempo señala que esta síntesis de la práctica creativa en nuevos medios tecnológicos, conlleva necesariamente al replanteo de los valores estéticos.
El presente Informe tematiza la cuestión del arte digital a partir de la experiencia de Horacio Suárez, un profesional y docente en la materia. Buscaremos dar cuenta de los cambios que conlleva la digitalización de la obra de arte; las diferencias entre el arte y el diseño multimedia y, dentro de esta distinción, el papel del sujeto autor-productor. También presentaremos, siempre en clave de síntesis, algunas reflexiones sobre la virtualización del original y la democratización que implica su reproducción y circulación ilimitada, en un ámbito tradicionalmente elitista y excluyente como es el arte.

Acerca del trabajo de campo.

Horacio Suárez es Profesor de la carrera de Audiovisión en la Universidad de Lanús. Cuenta con estudios en composición de imagen, fotografía y Diseño gráfico. Actualmente se desempeña como Director creativo de Canal 7 y como encargado de soportes operativos y nuevas tecnologías en una empresa de venta de equipamientos (e-tech). Además trabaja en diseño gráfico y de contenidos web.

El Arte digital, una práctica transformadora.

Sin demasiados preámbulos, y conociendo el tema que nos convocaba en la entrevista, Horacio Suárez se apresuró por dejar en claro que él no se considera un artista digital propiamente dicho, sino que su trabajo se encuadra “dentro del diseño gráfico y multimedia”. Esta distinción obedece a los fines del trabajo creativo: Del lado del arte encontramos la expresión pura de la subjetividad, de las emociones mediante la utilización de herramientas informáticas. En cambio, dentro de la esfera del diseño, el software se usa aplicado a funciones específicas de medios de comunicación como el cine, la televisión o la Internet. Se trata de comunicar una idea prefijada por un cliente que contrata los servicios del diseñador.
Frente a esta perspectiva, los sujetos y objetos también resultan claramente diferenciados. Mientras por un lado hablamos de autores que realizan obras de arte, en el diseño, al igual que cualquier otra mercancía, nos encontramos con productores y productos. Esta división es retomada por Horacio Suárez con los nombres de artistas y técnicos, respectivamente.
Pero más allá de estas definiciones, un tanto taxonómicas, lo que resulta interesante en esta nueva era del arte digital son las transformaciones que la digitalización de la obra trae aparejadas. En primer lugar, la utilización de herramientas informáticas en reemplazo de los instrumentos tradicionales del artista, plantea la cuestión del original. Lo que ha cambiado, en relación con el original, es su naturaleza misma; de la obra física pasamos a la obra virtual, almacenada en la memoria de algún ordenador e imposible de diferenciar de la copia, igualmente virtual. Se produce es una explosión y modificación del modelo del artista del siglo XIX. Aquella figura del “genio creativo” cuyo valor tenía que ver con su obra, es decir, con la posesión de la creatividad y además con un cierto status de su trayectoria es lo que se modifica. La obra de arte ha cambiado y fundamentalmente lo que se ha diluido son sus límites. De lo físico a lo virtual hay una pérdida de lo que podríamos llamar en el arte plástico “marcos”. La obra al ser virtualizada excede los límites que antes le imponía, en lo material la delimitación de su propia extensión y el carácter de “obra finalizada” e “intocable” dada por el artista. Como caso paradigmático tenemos el DJ. La capacidad de reutilización de secuencias pregrabadas tiene que ver con otro modo de creación, es decir, con una síntesis a partir de la cual se genera otra obra. Si entendemos la cultura como se fondo donde se ubica el “horizonte de significaciones posibles para una sociedad dada” vemos que y, como el propio Horacio Suárez plantea que “el DJ ocupa casi el lugar de un compositor. Toma materiales que estaban en el seno de nuestra cultura, las hacen propias, las desarman, las vuelven a armar y crean un nuevo material”. Es justamente esta tarea de síntesis y reformulación la que lleva a cabo la tecnología así como aquella “máquina creativa” que era “superfilósofo” .
Esta virtualización del original genera importantes consecuencias en cuanto a la comercialización del arte, ya que el mercado se basa en la existencia de una obra original. La circulación vía Internet, no parece ser en la actualidad, un negocio muy rentable debido a la falta de control.

¿Democratización?

La virtualización de la expresión artística está posibilitando un mayor acceso por parte de los sectores tradicionalmente apartados del círculo elitista que rodea al arte. Esta discusión se ve enriquecía si además de “acceso” agregamos a la discusión la cuestión de “participación”. Con el advenimiento de nuevas tecnologías y, sobre todo con el abaratamiento de costos en los equipos, facilidad de transporte y almacenamiento se abrió todo un campo a una gran cantidad de personas que encontraron un medio de expresión pero también una fuente de trabajo. Desde el punto de vista del acceso está claro que mediante programas con interfases cada vez más “amigables” fue posible acceder a la producción de piezas. Pero esta nueva participación no tiene demasiada novedad. El cambio de herramienta en el pasado también posibilitó acercar a quienes estaban lejos del arte tanto a la producción como a la apreciación. Podemos recordar lo acontecido con el “diseño pop” que fue un diseño inspirado por la cultura de masas que se popularizó tomando fundamentalmente lo producido por Andy Warhol.
Es importante retomar el “carácter circunstancial” de la tecnología. En esta coyuntura los avances se dieron por medio de la PC pero no hay nada que nos diga qué es lo que vendrá después. Desde el punto de vista de la recepción o el “acceso” a observar e interactuar con obras digitales esta democratización resulta muy positiva en tanto el goce estético deja de ser el privilegio de unos pocos para acercarse a diversos sectores sociales.

Diseño: humanos vs. máquinas.

El entrevistado frente a la pregunta acerca de la relevancia que tienen los ordenadores a la hora de pautar el diseño esboza una ligera sonrisa y rápidamente ataca: “hay que dejar de lado ese fantasma de la tecnología que viene a ocupar el lugar de la creación y el artesano. Estamos industrializados pero hay un trasfondo de una persona capacitada para hacer ese trabajo”. Tanto en su desempeño como diseñador y como profesor para Horacio Suárez la salida a esta dicotomía está del lado del ser humano y sobre todo a la preparación tanto al nivel de conocimientos estéticos como del conocimiento de la herramienta. En su tarea como docente ve en los alumnos una “ansiedad por ir a la tecnología”. Es por esto que él no realiza tareas de aproximación a los materiales y herramientas hasta tanto no estar seguro de que los alumnos han comprendido nociones básicas que no necesariamente tiene que ver con una computadora sino que se basa en contenidos matemáticos, teoría del color así como también conocimiento teórico acerca de “motion graphics”, trucas y efectos especiales. Haciendo pié en la tecnología como herramienta Suárez expone lo que podemos tomar como su postura frente a la dicotomía hombre vs. máquina: “lo importante es la idea original a través de la cual llegamos a necesitar la herramienta y no porque tengo esta herramienta ahora hago esto”.
Todas estas apreciaciones y posturas nos hacen recordar a la tesis heideggeriana la cual podría brindarnos una salida. Tal vez no se trata de decir “si” o “no” a las herramientas técnicas sino, más bien, aceptar que son parte de lo humano en tanto medios para alcanzar fines pero que, a la vez, no terminen limitándonos a sus posibilidades. De lo que se trata es de y, como decía el mismo Heidegger, “tomarse las cosas con calma” cuestión que se deja entrever en la frase con la cual Horacio Suárez cierra la entrevista: “hay que formarse para poder hacer frente a la tecnología sin olvidar que son herramientas. Es importante que la tecnología no te absorba y te quite tu libre pensar”

Referencias bibliográficas

CERIOLI, Gabriela, “De la paleta al mouse”, en “Le Monde dilpomatique”, Octubre 2005.

CASACUBERTA, D., “la máquina creativa” en Creación Colectiva. En Internet el creador es el público, Barcelona, Gedisa, 2004.


AUTORES.
Valeria Alcaraz
Juan Ignacio Claver
Irene Dellamagiora
Lucas Guinart
Ayelén Machaca

Publicado por martes8 el Noviembre 22, 2005 07:50 PM | TrackBack
Comentarios

No sé si la entrevista que hicieron tiene tanto que ver con el tema elegido. De hecho el entrevistado es más diseñador que artista. No se verifican en su charla cuestiones qu tengan que er con las caracterísitcas del arte digital que menciona, por abreviar un poco, Casacuberta o Groisman o Alberich y Pascual. en ese caso, deberían haber descartado la muestr y haber seguido intentando.
Un trabajo sobre arte digital bien vale una imagen y sno solamente texto plano!

Publicado por: a Noviembre 25, 2005 06:33 PM
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