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Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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La revolución de los SMS -
15.11.2005

¿Cómo se involucran los Mensajes de Texto en nuestra vida cotidiana?
Los mensajes de texto o SMS (Short Message Service o Servicio de Mensajes Cortos) son cada vez más corrientes para la comunicación de todos los días. Esta tecnología, contenida entre las posibilidades que proponen los teléfonos celulares, se ha vuelto indispensable para personas de todas las edades y clases sociales.

Se trata de mensajes escritos en móviles de hasta veinte palabras cuyo costo es de aproximadamente $0.12 y su recepción es casi inmediata. foto teléfono.jpg
Vicente Rafael, en su artículo <> afirma que “los teléfonos móviles adquirieron (…) no sólo el poder de superar las condiciones de masificación y los entornos congestionados como consecuencia de la incapacidad del Estado para ordenar la vida cotidiana, sino que además dieron origen a un nuevo tipo de multitud, una multitud con conciencia propia de movimiento dirigido hacia un objetivo común.”
A continuación analizaremos cómo esta tecnología ha influido en la vida cotidiana en nuestro país en el último año hasta volverse casi un símbolo de pertenencia y status entre varias de las generaciones que habitan los centros urbanos de la periferia, especialmente Capital federal.

Quienes y para qué

Si bien esta tecnología está instalada en un rango de edades desde la preadolescencia hasta la adultez, cada segmento le da un uso distinto. La primera franja eraria corresponde a niños-adolescentes que van desde los 12 hasta los 17 años. Estos, “Constituyen la primera generación hija del móvil o celular y, para ellos, es un elemento de pertenencia e identificación, una forma natural de comunicación y un símbolo de libertad. Lo prefieren antes que un juguete, y optan por resignar determinados privilegios para adquirir tarjetas de abono.” Sólo usan los mensajes para comunicarse con sus pares dejando el uso tradicional del celular únicamente para que sus padres puedan ubicarlos. Este grupo es el que va a la vanguardia del uso de esta tecnología que ya ha demostrado tener un lenguaje propio: “Los consumidores más jóvenes suelen dialogar más naturalmente a través de esta suerte de idioma abreviado: vienen entrenados del chat a través de la PC.” foto telefonito.jpg

El segundo grupo está compuesto por jóvenes desde 17 hasta 29 años. La función aquí es para un contacto social, recreativo, estudiantil y en algunos casos laboral. Los mensajes permiten enviar fotos, videos, recordatorios, arreglar citas. Aquí se aprovecha la ventaja de una comunicación más informal y menos comprometida que un llamado telefónico. Tenemos el ejemplo de Alejo Zagalsky, un estudiante de 26 años que utiliza el celular en todas sus funciones (sacar fotos, escuchar música, conectarse a Internet, jugar, enviar y recibir mensajes, etc.) “[Si] El tránsito pinta complicado, le mando un SMS a la jefa para avisarle que llego más tarde. Cierro el juego y compenso el horario laboral: reviso los mails desde el teléfono para saber qué cosas son más urgentes.”
El tercer y último grupo corresponde a los adultos de 30 a 55 años que llevan a cabo un uso más limitado de esta tecnología, están más acostumbrados a recibir mensajes que a enviar, tiene un uso laboral o familiar y algunos hasta desconocen su funcionamiento por mero desinterés. “No uso los mensajes porque no entiendo cómo se usan, a veces me siento fuera de esta tecnología. Antes de tratar de hacer eso prefiero hablar…” dice Alberto Martín de 55 años. Por otro lado, María del Carmen De Luca, abogada de 52 años dice: “Veo a todos los chicos y no tan chicos mandándose mensajitos todo el tiempo. Yo todavía no lo entiendo. Además, prefiero escuchar la voz de la otra persona. La deformación de las palabras se prestan muchas veces a confusiones…”
Como podemos observar, los adultos mayores a los 30 años no se encuentran cómodos con esta posibilidad que brinda la telefonía celular. No entienden ni les resulta práctico este tipo de comunicación.
Las expresiones y abreviaturas de las palabras -como ksa, t kiero, sprame, t vo n 1 h- son propias de la jerga adolescente. “Esta nueva forma de comunicación ha adoptado el estilo publicitario: brevedad, economía de palabras, lugares comunes, narraciones cerradas (…) El lenguaje SMS, a imagen y semejanza de la construcción publicitaria, ha universalizado sus códigos y ampliado los mercados mundiales con su potencial y atractiva versatilidad.”

Limitaciones y posibilidades

Esta tecnología mueve millones año tras año en todo el mundo; económicamente crece y mejora a un ritmo acelerado (cada vez pueden hacerse más cosas con el celular) rompiendo con una linealidad temporaria mas propia de la modernidad. Citando a Lash, “[estas] formas tecnológicas de vida son demasiado rápidas para la reflexión y demasiado veloces para la linealidad (...) El tiempo cíclico, como señaló Max Weber, es realmente lento. El tiempo narrativo – sea el de una novela, una historia de vida o el metarrelato del progreso- es mucho más rápido. El tiempo tecnológico no rechaza los metarrelatos; los sobrepasa. Y no cuestiona el progreso; es demasiado rápido para él...”
Los mensajes de texto aún no permiten en el país tener completa confianza en su efectividad (envío-recepción) y, entre otras cosas, tampoco hay una legislación que los controle.
Ahora bien, entre sus ventajas podemos mencionar su aparente bajo costo, su practicidad, su discreción, informalidad y en muchos casos permiten sentirse acompañado en momentos de espera. “Aunque adquiere cierto esfuerzo escribir mensajes con el teclado del móvil, solo se necesitan unos cuantos movimientos del pulgar para enviar un mensaje a cuatro amigos o a todos los contactos de la agenda del teléfono”.
De todas maneras su inmediatez es aparente, con la saturación de las redes se construye una comunicación diferida, el lenguaje a veces se torna incomprensible (resumir en tan pocas palabras se vuelve imposible e incluso abreviar términos extensos) y se generan desencuentros. Son infinitos los casos de malos entendidos, excusas a llegadas tarde por no haber recibido mensajes o equivocación de destinatarios.
Desde el punto de vista económico, probablemente las llamadas telefónicas sean mejor controladas por los usuarios; el envío de “mensajitos” se vuelve en muchos casos, una práctica adictiva, sobre todo en los adolescentes. Un primer mensaje puede dar origen a una conversación por lo cual, se pueden enviar siete u ocho que, al fin y al cabo, tendrían el mismo costo de una llamada telefónica, la cual permite un diálogo más rápido, fluido y conciso, siempre y cuando tengamos un objetivo determinado y puntual.
“Con mis amigas muchas veces nos mandamos mensajes en cadena para organizar una salida de fin de semana, sobre todo porque somos muchas y es más barato que llamarnos al celular. Así, todas estamos al tanto de quién sale y quién no, a qué hora y dónde. Cuando me quiero dar cuenta, mandé como quince mensajitos. Lo gracioso es que después, como ninguna entendió nada, nos llamamos por teléfono para confirmar”, dice María Laura Galuppo, estudiante de 23 años.
Más allá de ser un tipo de comunicación entretenida para los ratos libres y que permite enviar mensajes concretos, este último testimonio es un claro ejemplo de que la forma de escritura tiende a la confusión si el receptor no conoce los códigos, sobre todo en aquellos sectores erarios que no hacen de los mensajes de texto un uso habitual. Mucha gente lo utiliza más por su bajo costo que por su rapidez y sin embargo, si no es controlado, puede resultar más costoso que una simple llamada.
Si bien el mensaje de texto posibilita abreviar frases que comúnmente se dirían en forma personal, también es posible “abreviar las abreviaciones”, a través de logos y dibujos en miniatura que permiten expresar nuestro estado de ánimo o sentimientos. Este sistema de mensajería instantánea brinda la posibilidad de que un signo sustituya las pocas palabras que en algún momento reemplazaron las frases. De esta manera se produce una deformación del lenguaje, como dijimos, o el uso de un metalenguaje particular que podrá ser decodificado entre las personas que nacieron en la “era del Chat” y que crecen en la sociedad de la información. Sin embargo estos nuevos códigos lingüísticos se vuelve un misterio para las personas que no acostumbran a decodificar la vida en clave publicitaria, donde la velocidad y la economía de caracteres son una característica cierta.
Finalmente, como negocio conlleva serias posibilidades de explotación económica por parte de las empresas, existen varios convenios con programas de radio o TV, concursos, votaciones, etcétera, a los que sólo se puede acceder vía mensaje de texto (dejando fuera a todo aquél que no posea este servicio).
A su vez, se pueden bajar de Internet diferentes (in)utilidades que tienen un costo aparentemente imperceptible y que tientan continuamente a los desprevenidos y desprotegidos consumidores. Por ejemplo el caso de Jonathan Ressler, presidente ejecutivo de Zogo, un servicio de citas móvil que fue lanzado en agosto que dice “Usted puede matar el tiempo en el tren o en el bus y a la vez hacerle saber a la gente que busca conocer a otras personas.” (¿por qué habrá que matar el tiempo en vez de hacerlo vivido?)

Dependencia

“...en mi condición de interfaz orgánico-tecnológica, digo: “no puedo funcionar sin mi teléfono móvil inalámbrico…” (Scott Lash)

Por último, es fundamental la inclusión de un nuevo aspecto de esta tecnología que nos acompaña en la vida cotidiana. El celular y sus mensajes de texto pueden volverse un objeto sin el cual nuestro día se vuelva complicado. Por un lado, todos cuentan con que donde esté él, estaremos nosotros. Por otra parte, sin él vemos sesgada nuestra capacidad de comunicarnos olvidando que hubo una vida sin esta tecnología. De esta manera “Opero como interfaz hombre-máquina, como una forma tecnológica de vida natural, porque debo navegar necesariamente por las formas tecnológicas de la vida social.”
Actualmente, el celular se ha transformado en un objeto fetiche: “El uso del móvil sigue revolucionando costumbres y hábitos domésticos, a través de los cada vez más complejos servicios que propone. Si en el siglo XX, la imagen del hombre sentado frente al televisor diseñaba un identikit de la sociedad mediatizada, en el siglo actual el individuo ha mutado de prótesis: más funcional, multimediático e interactivo, el dispositivo móvil resume la paradoja de comunicar en un mundo cada vez más desconectado (…) no hace sino confirmar el apogeo de la lógica individualista y sus posibilidades lúdicas e interactivas (…) El celular se ha convertido en el símbolo de la sociedad contemporánea. Objeto de consumo personal en un mundo particularista, sintoniza con la cultura del pensamiento en red: la vida a través de una pequeña pantalla”.
El celular es una prótesis de nuestro cuerpo, entendiendo a ésta última como aquellas “estructuras artificiales que sustituyen, completan o potencian, parcial o totalmente, una determinada prestación del organismo”.
El celular compone una prótesis sincrética sin la cual la vida parece imposible, olvidarlo puede ser una catástrofe para la organización de la vida. Un hecho inimaginable hace veinte años y con otros objetos. Desde esta óptica, la telefonía móvil se ha convertido en una extensión de nuestros brazos, se nuestra expresión, de nuestros sentidos.
En algunos momentos de ansiedad o aburrimiento el celular constituye una prótesis, una compañía, un acercamiento artificial e incompleto con nuestros conocidos y a la vez un aislamiento del entorno que nos rodea. Nos es inevitable recordar la imagen de un transporte público colmado de sujetos que al comenzar su viaje se aíslan en el mundo virtual de la comunicación por mensaje de texto. Esta tecnología genera una inevitable “ubicabilidad” que nos hace alcanzables en todos lados menos en el espacio real que nos rodea en ese momento.

Una vuelta de tuerca

Todos podemos tomar partido acerca de la aparición y crecimiento desproporcionado del SMS. Unos hablarán de una pauperización del lenguaje, de una pérdida de la poesía y de una frialdad que desconecta a las personas favoreciendo el aislamiento. Otros, podrán contar lo fácil que es la conexión inicial en una relación amorosa a través de los mensajes.
Muchas son las posibilidades que se pueden rescatar y descartar.
A favor o no, los mensajes de texto proliferan en la Argentina a pasos agigantados convirtiéndose en un negocio puntero en el manejo económico de hoy y marcando a una nueva generación de hombres que, según autores como Lash, no podrían ser analizados o juzgados a partir de las teorías de la modernidad, pertenecientes a un mundo industrial, que colapsó hace pocos años para transformarse en un mundo informacional.
Y este sujeto informacional espera encontrar objetos, mercaderías, códigos de barras, donde antes había verdades trascendentes y crítica.
Por último, no podemos omitir que éste fenómeno es más generalizado en las urbes y provincias más importantes – Capital Federal, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis o Río Negro-, mientras que en aquellas que son menos pobladas o están más alejadas de los centros –San Juan, Misiones, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco- no constituye un elemento popular dado el escaso margen económico con el que se maneja el común del pueblo.
Y sin embargo, Argentina está zambullida en éste nuevo mundo informacional, expedidora de exclusión , destructora de espacios transformándolos en tiempo o simples agentes de una red beneficiaria , según la opinión de distintos autores.
Lo única certeza es que, adhiriéndonos a Lash, consideramos que no puede realizar ningún análisis profundo sobre el SMS. Es un fenómeno demasiado joven aún, puesto que no lleva más de cinco años en el país y el 70% de las ventas se produjeron éste año.

Links y Bibliografía

1 Gabriel Cocimano “El móvil, una prótesis personal para la sociedad individualista” (http://www.letra.org/spip)
2 Idem 1
3 Idem 1
4 Lash, Scott “Crítica de la información”. Editorial Amorrortu
5 Rheingold Howard: “Las multitudes inteligentes: el poder de los muchos móviles” Página 185, Capítulo de “Multitudes Inteligentes - La próxima revolución social”.
6 Lash, Scott: “Formas tecnológicas de vida”
7 Idem 1
8 Maldonado, T: “Cuerpo humano y conocimiento digital”, página 157.
9 Lash, Scott “Objetos indóciles: consecuencias de la reflexibidad”
10 Vivilio, citado por Lash en el apartado 10
11 Latour, “We have never been Modern” (1993)

Trabajo realizado por Casarini, Ana; Martín, María; Maccarini, Myriam; González Carman, Agustina y Schmid Marina.

Publicado por martes7 el Noviembre 15, 2005 02:26 PM | TrackBack
Comentarios

"Esta tecnología, contenida entre las posibilidades que proponen los teléfonos celulares, se ha vuelto indispensable para personas de todas las edades y clases sociales." ¿Es verificable empíricamente esta aserción? ¿No habría que por lo menos relativizarla?

“Constituyen la primera generación hija del móvil o celular y, para ellos, es un elemento de pertenencia e identificación, una forma natural de comunicación y un símbolo de libertad. Lo prefieren antes que un juguete, y optan por resignar determinados privilegios para adquirir tarjetas de abono.” No sabemos de quiénes son los dichos que se transcriben en todo este párrrafo. ¿cuál es la base empírica que les permite afirmar las aserciones que están haciendo con tanta seguridad?
Deberían haber enfocado sobre casos particulares, y no ir hacia generalizaciones sobre grupos etarios que no están verificadas empíricamente por ustedes ni citadas a través de otras investigaciones.
yo les dije en su momento que el propósito del trabajo me parecía excesivo y sigo pensando lo mismo en relación a que sin base emírica podemos hablar de todo, con base empírica, nuestras posibilidades se acortan mucho, pero pisamos terreno seguro

Publicado por: Gaby a Noviembre 25, 2005 05:27 PM
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