Introducción
Herbert Dreyfus en "La telepresencia y la distancia de lo real" reflexiona acerca de nuestras sensaciones del mundo a través de lo que denomina telepresencia y se preocupa por indagar qué se pierde y qué se gana cuando nos relacionamos con el mundo a través de las tecnologías de comunicación.

Abordaremos esta problemática general desde un objeto tecnológico específico: los museos virtuales, en particular, el sitio web del Museo Tecnológico Ingeniero Eduardo Latzina ( www.aeok.org.ar/museo) producido por la Asociación de Egresados de la Escuela Otto Krause (AEOK) junto con docentes de la escuela. Considerando las categorías generales de webs de museos propuestas por Teather y Willhem (1999), este sitio puede considerarse desde dos de sus tipologías. Primero en tanto "prospectos electrónicos", porque se trata de un "modelo propagandístico", ya que en la sección del sitio denominada "El museo" contiene detalles para la visita al centro físico, descripciones generales para su contenido y servicio de venta de productos. Por otra parte, puede clasificarse como "Reconstrucción física del centro". Esto implica que los recursos usados en el sitio web "reproducen una copia virtual idéntica al edificio del museo, así como la disposición de sus contenidos en exposición". En este sentido la página presenta una sección llamada "Visita virtual", que a través del sistema Flash Player permite una visita virtual al interior del museo. Esta primer aproximación a la sección de "Visita virtual" delinea lo que nos interesa problematizar: ¿Puede considerarse "idéntico" el espacio del museo real al espacio propuesto en la visita virutal? En la visita virtual, ¿Son claramente reconocibles las dimensiones de los objetos expuestos? ¿O se hace necesario lo que Ponty llama una "experiencia óptima del mundo" para acceder a ellos?
En cuanto a la sección denominada "El museo/recorrida" ¿De qué manera se contextualiza lo que se expone en ambos espacios real / virtual?
En el marco de la problemática planteada por Dreyfus, la experiencia del museo mediada a través de tecnologías de comunicación (la página web), implica evaluar qué se pierde y qué se gana cuando nos relacionamos con el mundo a través de la telepresencia. Al mismo tiempo, se plantea la reflexión sobre el abandono de la corporalidad en la telepresencia.
Definitivamente no son "idénticas" las instancias que nos proponemos analizar. Desde la perspectiva abordada, tanto el museo real como el museo virtual tienen propuestas diferentes desde sus arquitecturas y diseños, sus maneras de convocar a los destinatarios /usuarios y la experiencia que suscitan.
Objetivos y usuarios
El "Museo Tecnológico Ingeniero Eduardo Latzina" fue creado en septiembre de 1913 con el objetivo de desarrollar la relación entre museo y escuela. Es considerado el espacio en el que se "condensa" el acto educativo, porque recupera la instancia práctica del proceso de aprendizaje. De esta manera, para la comunidad educativa del Otto Krause, el museo tiene históricamente un fuerte valor didáctico. En este sentido la propuesta de la página web destinada al museo presenta cierta continuidad con esta tradición.
Mabel Colupsi, colaboradora en el diseño del sitio y guía del museo real, sostiene que el proyecto de construir una página virtual se basa en dos objetivos: el primero de "difusión para captar un público global", donde el sitio aporta datos sobre la identidad específica del museo; el segundo objetivo es pedagógico y se propone como "complemento" del aprendizaje. "La idea es que los estudiantes puedan ampliar los conocimientos que ya tienen y los que vienen a buscar al museo real. Esta hecho para que el chico pueda completar lo que la maestra dice ". Sin embargo Mabel sostiene que prevalece la función pedagógica, porque los usuarios del sitio son estudiantes. Colupsi define a estos usuarios como un "público cautivo": "el chico que ingresa a la página es un egresado del Krause o un chico al que la maestra le dice - "te sentás y buscas sobre...", pero no es una persona que desde Nueva York visita el museo". De esta manera el usuario se encuentra "guiado", participa pero dentro de determinados parámetros y búsquedas especificadas por los docentes.
Acerca de este tema retomamos el planteo de Dreyfus en relación a la educación a distancia, donde la ausencia del cuerpo implica la supresión de lo que llama "el riesgo del aprendizaje": la constante reflexividad, la importancia de las interacciones, la sensación de vivir determinada situación. Para Mabel, en el espacio del museo real "los chicos tienen que escuchar a alguien, tienen que participar. En este caso es un museo interactivo. Eso no se puede hacer con la máquina".
Al mismo tiempo consideramos importante destacar que la propuesta del sitio es ser un complemento de las visitas al museo real. "El chico viene a visitar el museo y después necesita completar un cuestionario que le da la maestra. La página es un complemento para contestar las preguntas, por eso es muy didáctica".
De esta manera la instancia virtual no niega sino que "refuerza" a la real. Lo real y lo virtual no se presentan como instancias dicotómicas irreconciliables sino como momentos diferentes en el proceso de aprendizaje.
Arquitectura, tiempos y espacios
"El tiempo del museo es otro tiempo, es un tiempo tranquilo, de visita y de reflexión. El tiempo que vos recorrés tiene una secuencia lógica, lineal. (...) En la página web no. Tenés una cultura fast, del "llame ya", recorrés sin rumbo fijo".
En esta diferenciación entre los tiempos del museo virtual y el real se expresa la propuesta de Scott Lash en Crítica de la información. Frente a una "recorrida lineal" propia del museo real, donde un guía explica cada uno de los objetos que se exponen y su contextualización imponiendo determinada secuencia; en el sitio se propone un "recorrido sin rumbo fijo", donde prevalece la inmediatez. Lo que en el sitio puede recorrerse en minutos requiere de una hora y media en la visita guiada al museo real.
Al mismo tiempo, observamos que en este caso se trata de espacios diferentes. En el espacio del museo real la arquitectura se define como "ecléctica". Es propia de fines de siglo XIX y principios del XX y aparece cargada de significaciones que responden a determinado contexto histórico y social, signado por el advenimiento de la modernidad, el liberalismo y una mirada eurocéntrica. En la visita al museo real, esta arquitectura junto con la disposición de las salas aportan a la construcción de un "momento" que en términos espaciales se relaciona con el eje temporal. El museo retrotrae a cierto ideal de época.
En cambio en la visita virtual el espacio es "desarraigado", una característica de la virtualización. Las dimensiones espaciales del museo se difuminan y al mismo tiempo se redefinen en el espacio virtual. En general, después de la visita al museo real, observamos que en la visita virtual se pierden las dimensiones espaciales macro y sólo se observan las diferentes vitrinas que exponen los objetos. La visita virtual continúa siendo "guiada", pero esta vez por íconos de flechas que indican las diferentes direcciones y también por las limitaciones tecnológicas del programa como la falta de definición y la imposibilidad de acercar o alejar la imagen (zoom).
Experiencia y cuerpo ( olores, dimensiones de los objetos y contextualizaciones)
"En cuanto a lo que el museo emite, ahí estoy del lado de lo real. Por que esa vivencia, esa sensación no la podés cambiar". Para Mabel, en las sensaciones que se experimentan durante la visita al museo real se ponen en juego todos los sentidos . "Vos lo ves con el olor al museo, con la iluminación, la vivencia, la guía que te cuenta. No es lo mismo". Desde esta mirada podemos retomar el planteo de Walter Benjamín en "La obra de arte en la época de su reproductividad técnica". Los olores a "cosas viejas" también aportan a la experiencia sobre los objetos expuestos y hablan de ellos, hablan de sus años y de los procesos por los que pasaron ( por ejemplo las fundiciones de metales). Esta vivencia que tiene lugar durante la visita al museo real se pierde completamente en la visita virtual de la página web. Esto puede considerarse como una pérdida del aura, de su carácter de creación única e irrepetible.
Las dimensiones de los objetos que están en exposición también se tornan diferentes en el espacio real del museo y el virtual del sitio. En la visita virtual las dimensiones de esos objetos no son claramente reconocibles. Retomando a Ponty en lo que denomina "experiencia óptima del mundo", aprehender los objetos implica poner en juego el cuerpo. Con el cuerpo entablamos relaciones con los objetos y buscamos la distancia óptima para percibirlos en su totalidad y sus partes. En la visita virtual las posibilidades técnicas de desplazamiento dentro del museo permiten avanzar, retroceder y moverse lateralmente, pero acotan los puntos de vista desde donde puede abordarse el objeto que se expone como la imposibilidad de acercamientos o alejamientos que clausuran los detalles, las perspectivas y la nitidez.
Por otro lado, la página virtual presenta una gran cantidad de reseñas históricas y datos que aportan a la contextualización informacional de los objetos. Esta situación no tiene lugar en la visita guiada al museo real. Si bien la guía realiza una breve reseña histórica, ésta carece de la profundidad con la que se abordan las contextualizaciones en el sitio web.
Algunas conclusiones
A lo largo del abordaje del objeto tecnológico que nos propusimos desarrollar intentamos dar cuenta de las diferencias entre el espacio virtual y real del museo Ingeniero Eduardo Latzina. Al acercarnos a este objeto y experimentarlo, tanto en el museo real como en la visita virtual, apreciamos que si bien se tratan de instancias diferentes no son excluyentes. La experiencia suero nuestras expectativas ya que creíamos estar frente dos espacios antagónicos y desencontrados. Sin embargo dimos cuenta de que en este caso resultan complementarios. Creemos que para alcanzar una "experiencia óptima" del museo son necesarios tanto los aportes de información de la página web como la vivencia del cuerpo en el espacio del museo real.
El trabajo enfoca más en las limitaciones de lo virtual respecto de lo real que en las nuevas posibilidades que lo virtual brinda a lo real. De todos modos las conclusiones son adecuadas. Las tecnologías no innovan en constextos institucionales conservadores: lo virtual refuerza lo real.
Podría haber mayor experimentación en el formato electrónico, a ver si podemos imaginar una escritura que no esté siempre basada en el papel.Enlaces, fotografías texto jerarquizados, un texto que no sólo se lea sino que tamibé se vea.
De todos modos el trabajo es serio y sus conclusiones ajustadas


