CONSIDERACIONES SOBRE EL ARTE DIGITAL
Desde comienzos de la humanidad el hombre produce objetos dotados de forma. Cada tiempo aporta al arte su esencia. El artista encuentra en el soporte el espacio para plasmar su arte. El papel ha acunado símbolos gráficos, el lienzo, el muro han sido sostén de las más bellas imágenes, sin embargo algo ha cambiado, lo material se diluye para hacerse virtual, pixelado... florecen libros electrónicos, sonidos e imágenes conjugan una nueva realidad. Estamos frente a un cambio... ¿Qué nos plantea esta nueva realidad?...
Buscando al autor:
Mientras que en las artes pictóricas tradicionales la mano del autor se evidencia en la materialidad de la obra, en la digitalización la presencia del autor está mediada por una tecnología más compleja, más estandarizada, y si se quiere, menos personal.
Finas y gruesas pinceladas recorren la tela de la obra artística, estamos frente a una pintura en donde el autor sostiene su presencia de manera implícita. Sin lugar a dudas un caso distinto lo constituye el “autor digital”, quien necesita utilizar la tecnología para dar cuenta de sus marcas, lo que lo ubicaría en una posición secundaria respecto del autor de la obra tradicional, en donde el mismo no necesita estar mediado por una máquina para dar cuenta de su autoría.

El arte tradicional ha hecho de cada autor una época, un estilo, una vanguardia donde se remarcaban más las diferencias entre unos y otros. Lo digital pareciera querer modificar esta situación, donde la presencia del autor en la obra en sí, se pierde en una maraña de recursos tecnológicos. Recursos que hacen menos evidente la sensibilidad del autor ante el ojo humano. Se pierden sentidos como el tacto ante las rugosidades, el olor del óleo, la percepción de las dimensiones reales de la obra, reemplazados a lo sumo por una perspectiva tridimensional que no logra captar la esencia de lo real, la esencia del autor en su trabajo.
El artista, con la implementación de la tecnología en lo digital, gana en la apropiación de un medio complejo, híbrido, en lo que respecta a la amplia gama de posibilidades en el instrumento, en las herramientas. Pero este medio que nos proporciona diversidad de funciones en su uso, a la vez nos limita. El mismo soporte, en la variedad de sus aplicaciones nos acota el campo de desempeño. No podemos escapar del medio, de las limitaciones que este instrumento lleva implícitamente. Pero cuando es la tecnología la única herramienta, ¿cómo puede el autor delimitar su identidad?
Una mirada distorsionada:
Los programas de diseño gráfico limitan las opciones en la elección de los colores así como la pérdida de la visión le significa al individuo una distorsión en la percepción de los sentidos... De esta manera se tiende a incorporar las percepciones en los límites de un software que equilibra las diferencias y aplaca las creaciones convulsivas de un autor tradicional.
El autor acepta, se vuelve dócil, observa pero anula su corporalidad creando con un solo dedo, sus sentidos se distorsionan. La ceguera se vuelve electrónica.
La tecnología digital impone bordes que son imposibles de saltar, el universo creativo e infinito de la paleta se ve amenazado por la lógica de la “opción” de color electrónico. Tal vez sea el momento de cuestionar si aún se puede ver la vida en imágenes a través del prisma multicolor de Leonardo.
Estrategias creativas: montaje y serialidad
“ ... La yuxtaposición de los detalles parciales en una construcción-montaje pondría de relieve esa cualidad general de la cual participa cada uno de ellos y los organiza en un todo, es decir, en una imagen generalizada mediante la cual el creador seguido por el espectador, experimentaría el tema ...” (Bettendorff y Prestigiacomo: 1997)
Las imágenes digitales constituyen un claro ejemplo del alcance de la tecnología traspasando las barreras de la innovación. Sin embargo, el hecho de que no exista un montaje propiamente dicho en la obra tradicional pictórica no significa que la marca del autor no nos muestre superposición y combinación de las figuras creadas, la diferencia está en el soporte y en el intento quizás en vano de comparar la digitalización con la inspiración artística.
La tecnología digital (aunque no exclusivamente) ha dado una nueva herramienta al artista: la posibilidad de crear a partir de lo ya creado, de hacer suyo lo que tal vez no le pertenece.
El montaje ha dado la posibilidad de un nuevo arte, un arte que se nutre de la hipertextualidad. La técnica del montaje surge con la fotografía, por lo tanto está ausente del arte pictórico pero parece ser la principal herramienta del artista digital: la fusión perfecta que permite la digitalización hace parecer reales los sueños.

Al igual que el montaje, la serialidad cobra importancia con la fotografía, y se introduce en el pop-art a través de artistas como Andy Warhol con sus cuadros seriales de Marilyn o Elvis. En el arte digital el uso de esta herramienta, asociada al montaje y al fundido de imágenes, logra nuevas representaciones jugando entre lo real y lo onírico.
El montaje, la serialidad, los colores preestablecidos… estas son las herramientas del artista digital. Con ellas debe conmovernos, capturar nuestros sentidos, hacernos pensar. Con ellas representa sueños, realidades, fantasías, ilusiones… Con ellas debe hacer ARTE.
Bibliografia utilizada para el primer y segundo post:
-Benjamin, Walter: "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" en Discursos Interrumpidos I Editorial Taurus, Madrid, 1982
-Bettendorff, M.Elsa y Prestigiacomo, M.Raquel, La ventana indiscreta, Editorial Atuel, Argentina, 1997
-Darley, Andrew: "La imágen digital en la era del significante" en Cultura Visual- digital, Editorial Paidós, Barcelona, 2002
http://www.cruzonirica.com.ar/
www.findelmundo.com.ar/
www.thewalldvd.com/
www.visionarte.com/
Autores: Gonzalez Beniuc, Federico; Guerra, Valeria; Hidalgo, Giselle; Irrazabal, María Noel; Kozodij, Mariana; Stupenengo, Valeria.
Publicado por Gaby el Marzo 16, 2004 01:11 PM | TrackBack

