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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Web quest 2º Parte
04.07.2005

Debido al continuo avance de la tecnología, y al protagonismo adquirido por ella en el seno de nuestra sociedad, relacionado con el acceso de una parte cada vez mayor de la población a su consumo, podemos pensar en una relación con los otros y con el mundo cada vez más mediada por tecnologías digitales, con la profunda transformación que estas conllevan del hombre, junto con la ecosfera y la tecnosfera.

Para el desarrollo de nuestro trabajo hemos decido partir de la noción de prótesis, que se ha estudiado a lo largo de la cursada, para luego, esbozar un breve análisis de la relación cuerpo-tecnología.
Un primer acercamiento a la noción de prótesis, nos remite a la interfaz hombre- ordenador, en referencia a la aplicación de la metáfora de la prótesis planteada por Scolari, según el cual, esta metáfora permitió un posterior enriquecimiento teórico de la metáfora instrumental, basada en la manipulación directa de objetos en una pantalla interactiva, que posibilitó la masificación del acceso al mundo digital de millones de usuarios no especializados.
El desarrollo de las tecnologías digitales durante los últimos años, nos lleva a una noción de prótesis, más allá de la interfaz hombre- ordenador, como extensión de nuestros sentidos (el oído, el habla en el caso de la telefonía celular) y nuestro cerebro, que es planteada por De Rosnay, y en esa misma línea aparece la idea de cuerpo protésico en Maldonado, y su clasificación de las distintas prótesis que más adelante detallaremos.
Debido al continuo avance de la tecnología, y al protagonismo adquirido por ella en el seno de nuestra sociedad, relacionado con el acceso de una parte cada vez mayor de la población a su consumo, podemos pensar en una relación con los otros y con el mundo cada vez más mediada por tecnologías digitales, con la profunda transformación que estas conllevan del hombre, junto con la ecosfera y la tecnosfera.
Esta evolución parece prometer hacer invisible, sino desaparecer, la ya compleja distinción entre lo natural y lo artificial, lo real y lo virtual ante lo cual nos preguntamos si este modo de ser y estar en el mundo profundamente mediado por artefactos tecnológicos implicará una creciente deshumanización de nuestra existencia, una perdida de aquellas características que nos identifican como seres humanos.


Pensar la relación cuerpo- tecnología nos remite al concepto de prótesis entendida por Maldonado como estructuras artificiales que sustituyen, completan o potencian parcial o totalmente una determinada prestación del organismo.
Esta forma de entender la historia de la humanidad, aparece ligada con la noción de De Rosnay de coevolución, según la cual el hombre evoluciona junto con la biosfera, la ecosfera y la tecnosfera, y en esa coevolución la frontera entre lo artificial y lo natural, lo real y lo virtual se va difuminando progresivamente.
Maldonado plantea que el hombre al nacer es “incompleto, indeterminado y deficiente”, y que aun pasada esta etapa, continúa condicionado por las carencias que lo hacen vulnerable. A diferencia de los animales, es “lo opuesto a un ser programado para la especialización”, por ello es un ser dispuesto a explorar todos los mundos posibles, para adquirir las especializaciones que le faltan.
Es interesante retomar la idea de artificio, entendida por Maldonado como hacer humano con arte, opuesta a la naturaleza como una realidad hecha por sí misma, que el hombre con su hacer contribuye a “artificializar”.
Ligado a este proceso de artificialización de la realidad llevado a cabo por el hombre, hallamos la noción de artefacto cultural de Michael Cole, retomada por el Profesor Carlos Ruggeroni, de la Universidad Nacional de Rosario, en un trabajo que propone a la realidad virtual como escenario para la investigación en Psicología.
Plantea por un lado que “la conciencia puede ser metaforizada como el procedimiento humano que virtualiza la realidad, la mediatiza, construyendo modelos de realidad”, afirmación que podemos vincular tanto a los planteos de De Rosnay como a los de Maldonado en tanto al acceso al conocimiento del funcionamiento del cuerpo humano, es posibilitado por las tecnologías digitales, a través, por ejemplo, de la realidad virtual.
Y por otro lado, resume la idea central del trabajo en dos puntos: 1º) que el ser humano genera la primera instancia de virtualización y 2º) que la realidad virtual es la materialización de este aspecto de la humanidad.
El trabajo podrá verse en toda su extensión en http://www.google.com/search?q=cache:v3dRXg05IUAJ:www.psychnology.org/PSYCHNOLOGY_JOURNAL_2_3_RUGGERONI.pdf+a+psychological+cultural+approach&hl=es
El planteo esbozado deje ver una línea entre lo artificial y lo natural, entre lo virtual y lo real, cada vez más compleja y difusa, en relación con lo cual aparece otro concepto ligado a las nuevas tecnologías digitales que es la noción de telepresencia, fuertemente presente en las formas de comunicación en boga: MSN, el Chat, y telefonía celular, con un protagonismo inesperado de los mensajes de texto, que modificaron el uso del dispositivo, con la consecuente incorporación de nuevos usuarios, que se apropiaron del mismo reformulando radicalmente la imagen del destinatario en el campañas publicitarias, dirigidas ahora a un público cada vez más joven.
El concepto de telepresencia es abarcado detalladamente en la investigación realizada por la Periodista y Psicóloga social Amaro La Rosa Pinedo: Telepresencia en internet: ni tan lejos ni tan cerca, quien retoma la definición de Kac entendida como la experiencia sensorial de su propia presencia en un espacio lejano, y la definición de Kim y Bioca como el sentimiento que tiene el perceptor de estar presente en el ambiente mediático generado por la estimulación audiovisual y simultanea de no estar presente en el entorno físico que lo circunda.
En relación con esto, nos parece interesante mencionar su idea de que “La falta de presencia efectiva y afectiva de la persona con quien se desea intercambiar mensajes, así como la ausencia espacio – temporal, es compensada con la utilización de la tecnología, que acorta las distancias y relativiza los tiempos.”
Alejado de las visiones entusiastas, respecto del devenir de las transformaciones generadas por las nuevas tecnologías y las formas de relación que traen aparejadas, Dreyfus evalúa lo que el individuo ganaría o perdería al dejar la vida enraizada en el cuerpo por la ubicuidad de la telepresencia en el ciberespacio...”
Afirma que un beso, una caricia, un saludo, un abrazo, un guiño, dejarían de ser propiedades o rasgos meramente humanos. Ahora la tecnología se adueño de estos rasgos con nuestro consenso y es así de esta manera cómo elegimos comunicarnos.
Sin embargo las tecnologías no pueden igualar el carácter humano de todo aquello que ha tomado del hombre y reproducido por medio de sus innovaciones. Es así que Dreyfus sostiene que “...una cosa es el acceso que nos proporcionan indirectamente los sonidos o las imágenes que vemos a distancia y otra muy distinta la sensación de estar de cuerpo presente..” “...ni siquiera la interacción más perfecta entre máquina y hombre puede transmitir la plenitud de una simple caricia, como no podríamos usar un robot sensible y delicado para dar un abrazo a un hijo o una hija. Lo que sea que hagan los abrazos para las personas estamos seguros de que los tele-abrazos no lo harán igual”
Así, por ejemplo un micrófono conectado a la computadora, auriculares, sonido de alta resolución, una web cam que me permita ver a la otra persona con la que establezco una comunicación mediada por computadora (CMC) , para Dreyfus esta muy lejos aún de la comunición cara a cara, ya que la interacción humano-humano no puede descomponerse en una serie de canales de comunicación independientes del contexto general, según los investigadores John Canny y Eric Paulos, que replantean el sentido holístico de la interacción presencial, en la que toma fundamental importancia la corporeidad.
En conocordancia con esto Dreyfus dice “ …toda telepresencia que no pueda sustentar cierta sensación de calidez, cercanía, pertenencia e implicación del cuerpo en carne y hueso, puede resultar ajena, incluso impropia”.
La telepresencia no solo implica una lejanía física, también existe una lejanía sensorial, el tiempo puede ser real, pero no lo es el contacto. Para Merleau Ponty “en el fondo estamos predispuestos a confiar en quienes de cierta manera nos tocan”.
Una visión optimista respecto a las posibilidades de la telepresencia, es la de Casacuberta quien en su texto plantea que gracias a lo virtual, podemos conocer y observar el contenido de un museo ubicado en cualquier parte del mundo, únicamente insertando un cd a nuestra máquina, sin embargo nosotros no estamos realmente allí, nuestros cuerpos no están ni en ese museo ni en esa locación en donde se encuentre.
Esta posibilidad, de estar en distintos lugares lejanos y hasta en un mismo momento, con nuestro “cuerpo virtual”, permite ver en el ciberespacio una posibilidad para la realización de la disposición humana planteada por Maldonado a explorar todos los mundos posibles para adquirir las especializaciones de las que el hombre carece.
Por otro lado, cabe destacar que ese “cuerpo virtual”, esa telepresencia, no es un simple espectro, una especie de fantasma, se constituye una identidad virtual relación con las demás personas telepresentes, y es a partir de ella, y no de la real (la correspondiente a mis credenciales) que se establecen relaciones con los demás en el ciberespacio. (Claros ejemplos son las comunidades virtuales, o el MSN)
La barrera entre lo natural y lo artificial se va tornando invisible, convivimos con la tecnología diariamente, de un modo cada vez más natural, y el uso que de ellas hacemos ha dado origen a la categorización según Maldonado de las siguientes prótesis: motoras (acrecientan nuestra prestación de fuerza, de destreza o de movimiento, Ej. martillo); prótesis sensorioperceptivas (aparatos o instrumentos que nos permiten percibir esos niveles de la realidad que normalmente no son accesibles Ej., microscopio); prótesis intelectivas (dispositivos que permiten almacenar y procesar cantidad de datos Ej., ordenador, escritura), y por último las prótesis sincréticas que encierra los tres tipos de prótesis.
En relación con este cuerpo protésico, Un Grupo de Investigación llamado Corpos Informáticos formado en la Universidad de Brasília con investigadores, profesores y alumnos de los cursos de Artes Visuales y Artes Escénicas, realizaron una investigación cuyo eje central es el cuerpo humano mediado por tecnologías: “ el cuerpo humano actual, cada día traspasado por técnicas imperceptibles o no; el cuerpo del otro que se construye de la misma forma; la imagen de otros cuerpos (espectros), que también nos hacen concientes de nuestros propios cuerpos, imagen impresa, trasmitida, distorsionada, corregida..., la que se hace objeto de deseo, deseo de ser, deseo de manipulación, de posesión; nuestros cuerpos y sus prótesis, todas ellas más o menos interactivas; en fin, cuerpos constantemente redimensionados por nuevas tecnologías, de repente, nuevos cuerpos y nuevas conciencias” Para más informácion sobre este tema http://www.corpos.org


Para finalizar volvemos al nuestra pregunta inicial acerca de la si la “tecnologización” conlleva a una perdida de las características propiamente humanas.
Podemos esbozar una respuesta desde los textos de De Rosnay y Maldonado, que ven como resultado de la relación cuerpo- tecnología, la configuración de un hombre transformado en cuerpo y mente, potenciado, redimensionado. Esta transformación no forma parte de una ruptura, ni una perdida de las características del ser humano, sino más bien es producto de ese mismo accionar que desde la prehistoria permitió al hombre transformar el medio ambiente para asegurar su supervivencia (que posibilitó, en términos de Maldonado, suplir sus carencias congénitas), es decir, el hombre fue y sigue siendo agente de artificialización de la naturaleza.
Por otro lado, podemos pensar en la perdida de rasgos propiamente humanos en la comunicación mediada por dispositivos tecnológicos, desde Dreyfus quien se alza ante el auge de la misma, reivindicando el contacto cara a cara, como realmente humano, podríamos decir como “contacto verdadero”.
Por último, y aunque quizás de manera demasiado sintética, cabe mencionar dentro de una visión de tipo pesimista, el planteo realizado por De Brais, entorno al avance de las tecnologías de la comunicación (que operan sincrónicamente) en detrimento de la transmición (que se da generación en generación y esta ligado a la supervivencia de un cultura, a la herencia).
En este sentido, De Brais plantea que la herencia, es producto del fin último de la existencia humana, que es perdurar, y las nuevas tecnologías de la comunicación caracterizadas por una constante reconfiguración del espacio, pero no del tiempo, aparecen dificultando o poniendo en peligro la acumulación del “patrimonio cultural” estrechamente ligado a la conformación de una identidad, a la sensación de pertenencia a una comunidad, de las personas entre sí y con sus muertos.
Dicho esto puede pensarse que el desarrollo de las nuevas tecnologías y las formas tecnoculturales aparejadas, están poniendo en jaque un rasgo esencial al ser humano que es la ya mencionada necesidad de perdurar, de no olvidar, y con ella la continuidad de nuestra propia cultura.
Finalmente, creemos que puede pensarse, ligado a las nuevas tecnologías, en el surgimiento, aunque de manera diferente, de identidades, como es el caso de las comunidades virtuales, pero sería necesario ir mucho más lejos en nuestro estadio de conocimientos para replantear de que forma puede darse en este contexto la acumulación del capital cultural que se genere en ese espacio que aun se nos presenta como algo nebuloso, que es el ciberespacio.

Paula Calo
Silvana Hernandez

Publicado por Grupomiercoles el Julio 4, 2005 06:14 AM | TrackBack
Comentarios

Muy buen trabajo. Las conexiones a otros papers y trabajos son muy intersantes y variadas (en serio lo digo) y la argumentación se sostiene bien, más allá de que yo concuerde o no, parcial o totalmente con su planteo.
Algo para tener en cuenta:
Lo que indirectamente nos dice Debray (no De Brais!!) es que la transmisión no estaría pasando por los canales de comunicación tradicionales y que, por otro lado, el desarrollo tecnológico actual es parte de un continuo en el que la cultura está inscripto como tecnología, si se quiere.

Publicado por: a Julio 4, 2005 05:47 PM
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