¿Que pasa con el cuerpo cuando las nuevas tecnologías invaden?¿Que pasó con el cuerpo cuando las "arcaicas" tecnologías lo ayudaron a subsistir?¿Qué papel o rol cumple el cuerpo humano en relación al uso que se le da al teléfono celular? Estas son preguntas que nos hemos planteado y que...
John Vega
Alan Goldweic
Sebastián González
El siguiente trabajo se va a empeñar en mostrar los avasallantes cambios que trajo consigo el invento, utilización y adopción del teléfono celular. Para esto hemos debido pensar una hipótesis o un cuestionamiento al que deberemos apuntar el mismo.
La pregunta que nos planteamos como troncal para el ejercicio de nuestro trabajo es la siguiente: ¿qué papel o rol cumple el cuerpo humano en relación al uso que se le da al teléfono celular?
Es evidente que en los últimos años el rol del cuerpo en cuanto a relación celular-cuerpo humano se refiere ha cambiado considerablemente. Esto desde ya dado por los grandes cambios tecnológicos (avances desde algún punto de vista) con los que este -cada vez más pequeño- dispositivo nos viene sorprendiendo día a día.
Al principio el teléfono celular actuaba pura y exclusivamente como un teléfono móvil desde el cual uno podía recibir y hacer llamadas, lo cual fue todo un logro tecnológico. Con el correr de los años este aparato fue creciendo no solo en cuanto a su masificacion, sino también en cuanto a la cantidad y de herramientas y complejidad de las mismas.
El teléfono empezó a ser parte cada vez más, de la vida cotidiana de las personas, a tal punto que en un país compuesto por 37 millones de personas y donde más de la mitad de la población del mismo vive en condiciones nefastas y sin trabajo, la cantidad de celulares que circulan es mayor a los 14 millones. Eso claramente habla de la eficacia con que las compañías de telefonía celular insertaron, insertan (y seguramente seguirán haciendo) sus productos.
En sus comienzos la telefonía celular se desarrolló apuntando a un tipo especial de clientes, empresarios, hombres de negocios, gente con un fuerte poder adquisitivo podría decirse. Pero en la actualidad el bajo costo, sumado a la incorporación de nuevas tecnologías llevo a que aquellos clientes selectos se transformasen es clientes masivos
Nos interesaría hacer referencia sobre este tema a algunos autores que expusieron sus pensamientos.
El teléfono celular puede tranquilamente ser visto como una prótesis del cuerpo humano, dado que según Scolari, una prótesis es la extensión de un órgano del cuerpo o mismo, el aumento de las capacidades del mismo.
Haciendo un análisis en relación a lo expresado por Scolari se puede ver al teléfono celular como el aumento de la capacidad auditiva del ser humano, de tal manera que obtendríamos un aparato auditivo tan poderoso que podríamos escuchar a alguien que nos hable desde cualquier parte del mundo. También tendríamos de golpe un tono de voz tan peculiar que produciría un mensaje que cualquier persona ,se encuentre donde se encuentre, podría escuchar.
Otro de los autores que hace referencia a las prótesis es Maldonado.
Según él hay 4 clases o tipos de prótesis: las “motoras”, las “sensorio perceptivas” , las “sincréticas “, y las intelectivas. Por prótesis se entiende estructuras artificiales que sustituyen, complementan o potencian, parcial o totalmente , una determinada porción del organismo.
“El celular, el cuerpo queda afuera de la interacción porque deja de ser una interacción cara a cara para pasar hacer una interacción virtual”.
Dreyfus también escribe sobre el tema:
Dreyfus, dice que el cuerpo es irremplazable, que no podemos vivir sin él. Postula que con la virtualidad las personas ya no experimentan con el mundo directamente, pierde la capacidad de tener contacto físico con otras personas, y según el autor ni siquiera la interacción mas perfecta entre el hombre y la maquina pueda reemplazar una caricia.
Maldonado plantea que, al nacer, el humano carece de las condiciones necesarias para introducirse solo en el medio ambiente, debido a que se encuentra incompleto, indeterminado y deficiente; y citando a Arnold Gehlen habla de un animal que nace débil. Sin embargo, el hombre ha podido complementar sus carencias corporales para lograr sus fines; desde alimentarse y defenderse en la era primitiva, hasta desarrollar y extender sus sentidos según una lógica de mejora en la calidad de vida, búsqueda de conocimiento y una lógica de mercado. A esta altura, podemos decir que el hombre ha extendido su capacidad oral, su voz puede ser oída a miles de kilómetros de distancia, sin siquiera levantar el tono de su voz y desde cualquier punto del planeta. El hombre ahora va caminando por la calle emitiendo su voz a un dispositivo tecnológico el cual permite que otra persona comunicada con él pueda escuchar lo que dice sin importar la distancia que los separe. De manera tal que, el humano ha desarrollado también su capacidad auditiva: esa persona que no necesita gritar para que su voz sea oída a determinada distancia, también posee aumentada la facultad de escuchar. Esto es una forma distinta de comunicación, no es el cara a cara que permite visualizar gestos y expresiones de la persona con quien estamos hablando. Como dice Dreyfus, se pierde el contexto de la interacción: no podemos observar el lugar o la situación en la que se halla la otra persona, no podemos saber cuales son sus muecas, sus movimientos, sus expresiones mientras se mantiene la comunicación, no sabemos como está vestida; eso se debe a que tenemos notablemente disminuido el sentido de la observación y aumentado el auditivo y el oral. Pero se debe fundamentalmente a que es otro tipo de comunicación, no lo podemos comparar con el cara a cara; es otra interacción: una interacción virtual. Compartimos una realidad, según Pierre Levy la virtualización es la propia dinámica del mundo común, y es en donde confluyen y existen tanto la verdad como la mentira. Por ello, la extraña sensación de sentir que se está hablando con una persona, supongamos un familiar, y reconozcamos la voz de tal, pero sabemos que no se encuentra dentro del celular, incluso con el mensaje de texto ¿cómo podemos reconocer que determinado mensaje proviene de tal persona y no de otra, por más que el reconocimiento del número sea el mismo?. Es una frontera que no se puede distinguir bien, pero es propia de esta nueva tecnología; uno no puede observar o sentir el cuerpo del otro debido a que en uno la comunicación se da de forma virtual.
El celular intenta retomar cosas que pertenecen al mundo del “cara a cara”, como las fotos para identificar llamadas o para enviar a otra celular, ringtones separados por grupo para relacionar la música con algunas personas o emoticons e icónos para expresar sentimientos mediante los mensajes. Dreyfus nos dice que en estas circunstancias se pierde el contexto y la experiencia óptima del mundo, y que por más que la teletecnología interactiva vaya incluyendo cada vez más cosas para lograr una mayor sensación de presencia entre personas distantes, este tipo de aproximación multicanal no será suficientemente rica como es la interacción cara a cara. Dreyfus plantea que no deberíamos ver con alegría el abandono de la corporalidad, debido a que la organización de nuestra experiencia entre un conjunto de objetos estables se da gracias a la capacidad del cuerpo de moverse y lograr un sentido pleno del mundo; la telepresencia impide lograr estos movimientos con el cuerpo. Dreyfus piensa que el sentido de realidad puede estar sustentado también en la sensación de tranquilidad y seguridad de estar protegidos y que, de esta manera, al no hallar en la telepresencia una sensación de cercanía, pertenencia e implicación del cuerpo, esta forma de comunicación nos puede resultar ajena e impropia.
Para este autor, el sentido de realidad depende de la interactividad mediante el cuerpo, y que está tan naturalizada su relación que nos hace fácil pensar que podemos vivir sin cuerpos en el ciberespacio, cuando en realidad concluye que esto es imposible.
Otro debate que surge en torno a la corporalidad y el celular es la salud. En los últimos años, ante la masificación de los celulares, diversas investigaciones han dado cuenta de los efectos nocivos que pueden traer el uso de este dispositivo. Se han preguntado que consecuencias puede tener la emisión de microondas, debido a que las radiaciones provocan cambios en la temperatura del organismo y el cuerpo posee zonas que son más sensibles al calor (como los ojos, lo que puede llevar a la formación de cataratas o los testículos que acarrea una disminución de producción de espermatozoides). Además se cree que puede afectar ciertas funciones del cerebro provocando dolores de cabeza y problemas de sueño. Se especula también que, con investigaciones y experimentos realizados, la exposición a estas ondas microondas podría acarrear alteraciones en el ADN, problemas de memoria y tumores cerebrales. Lo que sí se afirma, es que el uso del celular durante el manejo de un vehículo conlleva grandes posibilidades de riesgo accidental; según unos estudios, los reflejos o “tiempo de reacción” de un conductor que utiliza este dispositivo disminuyen un 50 % con respecto a los reflejos de un conductor normal. Junto con las nuevas tecnologías que vinieron conjugadas al celular, la opción de “manos libres” trata de liberar al sujeto de estar pendiente de sostener el aparato con sus manos, pero el riesgo de distracción en el caso de conducción no disminuye demasiado.
Hemos visto que Dreyfus considera al cuerpo como fundamental para el conocimiento de la realidad. Maldonado agrega que el “cuerpo protésico” se ha convertido en un formidable instrumento cognoscitivo de la realidad, incluyendo la propia. El hombre ha creado artefactos y estructuras artificiales a las que ha llamado prótesis, que ejercen su función en virtud de las necesidades del cuerpo, ya sea para remplazar, completar, potenciar o complementar una parte del cuerpo o una capacidad humana. El celular al igual que muchas otras tecnologías ha cumplido con la función de complementar y potenciar, ya sea en torno a la forma de comunicación a distancia y satelital o agregando nuevas características como la posibilidad de emitir mensajes de texto, internet o la habilidad de reproducir ringtones que se pueden descargar de la web. Pero debemos preguntarnos si la forma de reemplazo tiene cabida como prótesis; en todo caso ¿el celular viene a sustituir la comunicación cara a cara?¿es una nueva forma de transmitir que trata cada vez más de identificarse con esta situación de estar ante el cuerpo de otro?¿o podemos considerarlo diverso, diferente a este antiguo modo de comunicarse entre sujetos que no tiene motivos de caducar ante este nuevo adelanto? Lo cierto es que podemos decir que la barrera entre naturaleza y artificio está cada vez más difusa; el hombre basa su cuerpo protésico en las tecnologías que ha creado y que lo soportan, y viene asimilando estas prótesis como propias dependiendo en grandes aspectos de su subsistencia; ha extendido su cuerpo con la ayuda del elemento más primitivo hasta el más reciente, tanto para razones de supervivencia, comodidad y búsqueda de conocimiento, como en la paradoja de relacionarse con los demás y aislarse de otros como en el caso del celular. Hoy en día, la sociología habla de un mundo “interior” a los celulares y un mundo “exterior”, donde el primero está formado por los usuarios supuestamente carentes de buena cortesía; y el segundo, constituido por quienes consideran como egoístas a los hablantes que se encuentran en proximidad con ellos, pero que entienden la situación y la perspectiva “interior” una vez que entran en ella. Según James Katz, director del Centro de Estudios de Comunicaciones Móviles de la Universidad de Rutgers este tipo de actitud “revela la naturaleza elástica de la capacidad humana de justificar sus acciones”.
El trabajo denota que hay lectura de su parte, pero le falta profundizar en la instancia analítica y, por supuesto, haber ido en la búsqueda de más material en la red. De todas maneras, pensé que iba a ser peor por el mail que me mandaron.
En la relación entre celular y salud, el planteo no deja de ser pertinente, más allá de que se recueste sobre las cuestiones más biologicistas, pero no está sustentado por ningún enfoque más que el del sentido común y la agenda mediática.
Con respecto al último párrafo, la nota de La Revista de La Nación (no la citaron!)era una buena oportunidad para desmitificar muchos puntos de vista algo ingenuos.
Creo que el enfoque está bien y, como me dijeron ustedes, les faltó tiempo de trabajo.
El trabajo denota que hay lectura de su parte, pero le falta profundizar en la instancia analítica y, por supuesto, haber ido en la búsqueda de más material en la red. De todas maneras, pensé que iba a ser peor por el mail que me mandaron.
En la relación entre celular y salud, el planteo no deja de ser pertinente, más allá de que se recueste sobre las cuestiones más biologicistas, pero no está sustentado por ningún enfoque más que el del sentido común y la agenda mediática.
Con respecto al último párrafo, la nota de La Revista de La Nación (no la citaron!)era una buena oportunidad para desmitificar muchos puntos de vista algo ingenuos.
Creo que el enfoque está bien y, como me dijeron ustedes, les faltó tiempo de trabajo.

