Nada sencillo resulta realizar una aproximación desde una de las perspectivas generadas en el marco de un intenso debate sobre las categorías de democracia y de hipertexto.
A simple vista, un lector común se preguntaría sobre la compatibilidad de conceptos pertenecientes a universos distintos...
Si en algún punto pueden vincularse los conceptos de democracia e hipertexto es en la extensa y casi infinita discusión de numerosos autores, corrientes de pensamiento y posturas varias que intentaron esbozar una salida.
Desde el punto de vista histórico, la concepción de la democracia ha tenido diferentes significados y acepciones que dificultan la adopción de una sola definición. La democracia se define por el Diccionario de la Real Academia Española según dos significados: la democracia como " doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno " y como " predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado ". El pasaje de la democracia directa ateniense a través de la historia hasta culminar en el paradigma de las democracias liberales, implica un desarrollo histórico imposible de advertir en un escrito tan breve. Para académicos del derecho como Bidart Campos, la democracia es la " forma de Estado que en la relación del poder con la población instala a la persona humana dentro de la comunidad política, de acuerdo a su dignidad, reconociéndole su libertad y sus derechos ". Desde una mirada liberal, la democracia representativa aparece como una forma de gobierno, en la cual los ciudadanos ejercen la facultad de votar y elegir a sus representantes, dueños en muchas veces del camino de la República.
Quizás algunos puedan sostener que el concepto de hipertexto aparezca totalmente desvinculado de la realidad política.
Indudablemente, las teorías y escritos de numerosos autores como Pajares Tosca , Santos Unamuno, etc. plantean un escenario conflictivo del concepto. El hipertexto afirman muchos que viene a romper con esa tradición de la lectura y la escritura, a quebrar esos lugares de legitimación, para mezclarlos, redefinirlos y buscar nuevos mecanismos en el aprendizaje, en la recepción y en la producción. La interactividad como categoría también implica una postura en relación al alcance del hipertexto en la lectura, preguntándonos si efectivamente todos los participantes tienen las mismas posibilidades de emitir y recibir mensajes. El hipertexto podemos definirlo como una estructura rizosomática, estableciendo numerosas conexiones entre cadenas semióticas, posibilitan la generación de enlaces múltiples entre los nodos y diversos puntos de asociación.
En este sentido, nos sumergimos en una definición más amplia del concepto, no vinculada exclusivamente al universo de las tecnologías ( como demuestran Jorge Luis Borges, Rolan Barthes, no se pone en única relación), sino que adoptamos una posición que involucra una forma de organización, que posibilita múltiples lecturas. Nicholas C.Burbles y Thomas A. Callister en Educación : riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información señalan la distinción entre los navegadores; aquellos que son superficiales y curiosos; los usuarios, definidos como los que tienen ideas claras sobre l o que desean buscar y encontrar; los hiperlectores, quienes se inmiscuyen en los medios para modificar e intervenir activamente en sus propias lecturas y en una última instancia, los usuarios críticos, a quiénes que saben los suficiente para utilizar el sistema a fin de hallar lo que buscan con la conciencia de los contenidos existentes.
La red propone evidentemente una organización que dispone un contrato con el lector, un contrato en el cual para aceptar la información como cierta deben existir confianza en el sistema. De este modo, los autores afirman : " Las medidas internas de credibilidad se relacionan en su mayoría con datos relativos a la fuente, y dependen de juicios sobre la autoridad, objetividad o idoneidad de esa persona o institución ."
La falta de mecanismos de valoración en los contenidos genera una capacidad potencial de libertad que señalan diversos autores. Sin embargo, la ausencia del juicio crítico evita enmarcar las informaciones en esquemas a veces equivocados, inmiscuidos en un ritmo vertiginoso olvidamos " la retórica oculta en los links ", que en muchos casos censuran una hiperlectura, entendida como la lectura que lea más allá de las intenciones del creador.
Esta galaxia de nodos que se entrecruzan elaboran un tejido social, un entramado de relaciones sociales, culturales y definen nuevos modos de apropiación.
Desvincular la política de la cultura, y esta última del campo tecnológico es una operación sin sentido. Las esferas dialogan mutuamente en un proyecto integral que no siempre percibimos.
El desarrollo de la s nuevas tecnologías y la masificación de Internet genera un espacio de participación potencial en cada hiperlectura, pero también implica serios peligros para nuestras sociedades.
El hipertexto no se opone necesariamente al texto. Sin embargo, deberíamos prestar atención a las transformaciones en la modalidad de aprendizaje de los más pequeños, concebir las tecnologías no como instrumento, sino como modelos de conocimiento.
La deslegitimación de la autoridad de a escuela como el lugar donde se concentraba el saber implica que distingamos el concepto de información del conocimiento.
Los esquemas tradicionales de enseñanza deben articularse con distintas modalidades de percepción inauguradas en la expansión de las tecnologías.
La desterritorialización, el movimiento del lector, el borramiento de la división entre el autor y el lector, también involucra consecuencias en otras esferas: la educación y las tecnologías intervienen activamente en el desarrollo de una sociedad.
" Cuanto mejor se sepa cómo se hace, más factible será saber cómo se lo hizo y que podría habérselo hecho de otra forma. ", advierten Nicholas C.Burbles y Thomas A. Callister.
¿ Acaso este pasaje de navegador o usuario a convertirse en un usuario crítico o un hiperlector no implica una actitud de ciudadanía?
El reflexionar sobre el sistema y su funcionamiento genera el cuestionamiento sobre las formas y contenidos, implica una posición o juicio crítico, y motiva fundamentalmente la participación.
Quizás, la democracia en nuestro país necesita un pasaje similar, de una concepción tradicional de la política como una actividad restringida a sectores determinados de la sociedad, a los partidos, a una visión que incluya el accionar de organizaciones y entidades sociales, que se vinculen en un espacio multidimensional, que fortalezcan la sociedad civil y afiance los mecanismos de participación.
La democracia hipertextual se configura como un espacio abierto, con múltiples nodos sociales que establecen relaciones, como diferentes recorridos y posibilidades, dotando de libertad e información al ciudadano y generando espacios participación.
En el escape de ciertas formas oscuras de pensar y realizar la política, y bajo las condiciones específicas en que se encuentra nuestro país, luego de haber padecido y padecer la peor crisis de su historia, la educación es la llave necesaria para emprender un rumbo distinto.
Navegar en el barco de la política argentina en los últimos años deja traslucir la complicidad con el desastre social y económico, olvidar el juicio crítico y aceptar el derecho de autor de este cuento, que necesita hoy en día nuevos escritores para cambiar el Norte, y llegar a las costas del progreso y el desarrollo social.
Allí, las tecnologías y la educación aún pueden ser la brújula del capitán, que aprendiz de un nuevo viaje, conduzca a sus tripulantes en una excursión más digna y humana.
Francisco Schaer
Exelente articulo, vale la pena leerlo
Publicado por: Martin Nicchiarelli a Noviembre 30, 2004 12:35 AMdsgdfdfdfgfg
Publicado por: naday a Mayo 31, 2006 06:50 PMBUENISIMO..
Publicado por: Agustina a Octubre 9, 2006 11:01 PMMuy bueno!
Publicado por: Eric Hsueh a Abril 5, 2007 01:27 AM
