La manipulación de estas tecnologías condujo a que los conocimientos dejaran de ser públicos, de requerir mediadores que transmitan saberes y de ser sólo una cuestión de memoria para pasar a ser parte de la “privatización de la mente”, que como bien indica la palabra convirtió en privados “bienes” públicos. De esta manera cuando se produce la emancipación de la memoria, capacidad empleada fundamentalmente en las culturas orales, los conocimientos pasaron a depender exclusivamente del sujeto quien es el que ahora comienza a plantearse y a resolver sus interrogantes personales por sus propios medios. La introducción de la escritura le otorgó a los sujetos el dominio y la posibilidad de manifestación por medio de la exteriorización de sus producciones individuales favoreciendo el desprendimiento del yo del ello. Esto se condice con la expresión de Olson que postula que la escritura fue determinante en la construcción de la subjetividad individual ya que estas tecnologías transformaron de forma radical la propia visión del mundo. En consecuencia, una vez insertos en el modelo de lecto-escritura ya nadie puede escapar de su alcance quedando totalmente excluidos quienes no estén entre las filas de quienes comparten este modelo. Por lo que estas tecnologías pueden por un lado favorecer la individualidad permitiendo la expresión pero por otro restringir la ampliación de horizontes a nivel social dado que no todos gozamos de las mismas oportunidades en cuanto al acceso y a la utilización de determinadas tecnologías... aunque algunos quieran convencernos de lo contrario.
Romina Russo.
Comision: viernes de 9 a 11 hs.

