Nunca fui un fanático de los libros. Eso lo aclaro y lo admito antes de que mis padres vengan a decirme que a mí me tenían que correr para que tocase uno. Pero no por eso dejo de sentir pena al ver que este viejo amigo del hombre (mucho más fiel que el perro, por cierto) ya no es tan popular como antes.
Hoy en día parece ser lo mismo leer un texto de un libro que de una página web. Los jóvenes que crecieron con la computadora en la cuna no sienten este cambio y no se ven conmovidos en lo más mínimo. Actualmente es tan común leer un “libro” desde Internet como ir a una biblioteca. O peor aún, nos llama la atención ver a un joven merodear los pasillos de aquellos edificios hoy día abandonados.
Vamos a reconocerle ventajas a Internet: con ella llegamos a donde deseamos, nos comunicamos con quien queremos, nos informamos de todo aquello que sucede en cualquier rincón del mundo. Incluso encontramos un gran menú de lecturas a las cuales podemos consultar. ¡Hasta este propio artículo está siendo leído vía Internet! Aunque hubiese preferido que circule por las manos de aquellos que se interesan por él. Es una lástima tener que criticar a Internet casi pidiéndole de rodillas que me permita publicar estas líneas. A decir verdad, me siento humillado.
A lo que quiero ir es al desapego que hay hacia los libros. Ya dije antes que de chico no leía mucho. Pero al menos le reconozco al papel y a la tinta ciertos poderes que una página digital nunca va a igualar. No hay mayor placer que tomar un viejo libro de la estantería del abuelo y echarnos en la cara esa leve brisa con “perfume a libro viejo”. Es el palpar el libro, recorrer cada una de sus hojas, llevarlo debajo del brazo, o metido en el bolso de viaje para que después vuelva con arena de la playa en la cual ese libro me hizo compañía entre sus páginas. Al menos yo me sentiría ridículo pegando mi nariz al monitor para oler la fragancia que deja el producto de limpieza.
“Leer desde la computadora es como comer con una sonda", dijo una vez mi tío..... . ¡Cuánta razón tiene! Creo que mejor comparación no podía haber encontrado. Desde la máquina no se percibe el sabor del libro. Si bien ni Cortázar, ni Borges, ni nadie me dedicó sus libros, el tenerlos en la mano sólo para mí es mucho más personal que leerlo desde un lugar en el que se encuentran millares de textos revueltos en medio de una mar de códigos binarios.
No odio a Internet. Por el contrario, cada día me es más útil en mi vida cotidiana, ya que me permite leer cosas a las cuales no hubiese tenido acceso si no fuera por ella. Pero no por eso dejo de sentir pena por aquél viejo amigo del que ya muchos se olvidaron.
Estoy de acuerdo con esta editorial. Me toca desde cerca, me siento bastante identificada, a no ser por el "perfume a libro viejo" que eso si que no me gusta, pero que si trae los recuerdos mas lindos de mi infancia, por ejemplo cuando casi a los "golpes" me hacian leer durante todas las vacaciones los clásicos de la literatura.
Hay algo de lo que estoy segura, no es lo mismo leer un libro a leer desde la web, que mas lindo que estar arriba del colectivo leyendo bien compenetrado un libro, o estar en la playa disfrutando de un buen libro romántico.
Yo me quedo con el libro, ojala en un futuro exista la posibilidad de elegir.
No estoy de acuerdo con que esté pasando exactamente eso que planteas... si creo que la aparición de internet y sobre todo el auge logrado por este medio en los últimos años abrieron un interrogante que planteaba algo así como: ¿y ahora, qué pasa con los libros?
Bueno, a mi entender los libros hoy siguen ocupando un lugar preferencial en la casa de muchos de nosotros y en nuestras, es más, si tenemos que consultar sobre un tema específico seguramente terminaremos recurriendo a un LIBRO en busca de una cierta "autoridad" que internet no nos da.
Además, los autores "reconocidos" y de gran trayectoria siguen publicando en libros y no en la red (los intentos de hacerlo han fracasado rotundamente). Sin ir más lejos, Harry Potter es un fenómeno de ventas mundial aún cuando se puede conseguir GRATUITAMENTE su versión en e-book que contiene las mismas características del texto impreso, solo que es en formato digital.
Bueno, aunque podría seguir esgrimiendo razones para sustentar mi postura prefiero no extenderme más en el tema, pero sí creo haber dejado claro mi punto de vista.
Publicado por: Pablo Regini a Noviembre 16, 2004 07:34 PM
