La escritura nos permite no solo conservar información, sino que también nos proporciona modelos que nos permiten ver el lenguaje, el mundo y nuestra mente de un modo nuevo.
La escritura proporciona un conjuto de categorías para pensar el lenguaje.
La comprensión de un texto está relacionada con el nivel de competencia que el lector tiene. La escritura es una tecnología y si el lector no está preparado para recibirla se produce lo que Derrick de kerckhove llama aturdimiento tecnológico.
Como indica Olson, para leer un texto el autor debe aprender a reconocer los índices que marcan como debe tomarse el mismo y para escribir debe aprender a controlar deliberadamente esos mismos dispositivos.
El lector experimentado puede reconocer la mente detrás de la escritura y la razón del autor supuesto que el autor tenía en mente.
La escritura hace posible una expansión de nuestra mente del espacio privado al espacio público. Además posibilita una introspección más fuerte que la oralidad, ya que nos permite volver sobre nuestras ideas tantas veces como queramos, con lo cual la autoreflexión está presente.
Platón planteaba que la escritura era una amenaza para la memoria, pero personalmente considero que es un soporte para la misma. Mc Luhan en su 1º ley explica que cada tecnología extiende o amplifica algún órgano o facultad del ser humano y en este caso la escritua amplifica las facultades de la mente.
Tanto la oralidad como la escritura se construyen apelando a un "otro", pero en la oralidad ese otro es diferente del yo. En cambio en la escritura no siempre es así, por ejemplo en un diario íntimo materializo mis pensamientos y me transformo en ese otro a quien me dirijo.
La escritura y la lectura provocan una apertura de la mente, como diría Mc Luhan hacen poco visbles las esferas entre lo público y lo privado. Posibilitan una mayor comprensión de la propia subjetividad y nos remiten a un mayor análisis de nuestros propios pensamientos.

