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Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Privatizando las ideas
09.06.2004

En un principio resulta difícil construir un punto de vista un poco más propio, apartándose de las ideas que presentan Ong y Olson en particular,y esto podría estar motivado por los desarrollos históricos que presentan porque dificultan la discusión para quienes deconocemos del tema.
Sin embargo, haciendo un análisis un pococ más profundo y al comparar sus propuestas con la propia experiencia y actividades sociales cotidianas, se vuelve evidente que una buena parte de tales ideas son bastante precisas. En el proceso educativo, se va dando lentamente el aprendizaje de la escritura, de sus formalizaciones y reglas, lo que constituye un comienzo para la posterior abstracción cada vez mayor de los conceptos. Es esa abstracción la que permite a los individuos pensar sobre sus propios razonamientos y sobre los de los demás, y construir asi su propio punto de vista. El proceso educativo actual está fundado sobre la base de la escritura (escritura fonética) y esto se debe a que parte de la conciencia occidental parte de ella, la tenemos incorporada como una capacidad biológica innata.
Gracias a la historia que proveen los autores y a la comparación con las culturas ágrafas, podemos concluir que hay varios motivos por los cuales la escritura posibilita la privatización de la mente. En primer lugar habría que aclarar que, en cierta forma, nos proporciona conciencia de una existencia diferenciada de la mente y el cuerpo. A diferencia de los griegos homéricos, en la actualidad no consideramos que nuestros pensamientos, sentimientos o acciones provengan de afuera del yo, sino que dependen de un cierto control propio.
Al consignarse las palabras por escrito, se separan del tiempo y espacio presentes, se pueden volver objetos de estudio y de reflexión, cada uno puede leer el texto a su ritmo, en un momento propicio y encontrarle significado desde allí. Otra posibilidad que se plantea es la de fragmentación y comparación de los textos. Asi, podemos procesar y reflexionar cuidadosamente sobre las palabras, los enunciados e incorporarlos, meditar en qué medida cada uno está de acuerdo con lo que lee, esa reflexión es la que lleva a la contrucción del punto de vista propio.
Otro planteo interesante es el de que, al pasar a lo escrito, las palabras pierden su fuerza ilocucionaria. La consecuencia es la necesidad de todo lector de inferir la intención del hablante. Esto no quiere decir que se pueda lograr arribar a la intención exacta, pero sí representa un esfuerzo intelectual necesario en toda lectura. Por otro lado, al buscar mejor interpretación, las palabras deben volverse más precisas, esto proporciona mayor vocabulario para expresar nuestros estados mentales y la reflexión al respecto.
A pesar de todo lo anterior, me parece fundamental aclarar el carácter convencional de lo escrito y su condición para la integración dentro de cada cultura, por lo que al mismo tiempo sienta las bases para una forma de pensar y de ver el mundo colectivas.


Andrea Depiano 11 a 13

Publicado por el Junio 9, 2004 08:41 PM | TrackBack
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