"La lectura y la escritura con condiciones fundamentales para la privatización de la mente." Este postulado pone de manifiesto una de las principales consecuencias que trajo consigo la aparición de la escritura: la transformación de la conciencia humana.
Walter Ong, en su texto "Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra", define la escritura como "...un sistema codificado de signos visibles por medio del cual un escritor podía determinar las palabras exactas que el lector generaría a partir del texto" Sin embargo, el trabajo de lectura no sólo consiste en el reconocimiento de los símbolos gráficos, sino también en la recuperación de las intenciones del autor. Quien escribe, ya sea un libro, una carta, un diario personal, se encuentra solo al hacerlo. De la misma forma se encuentra solo el que lee. Escritura y lectura con actividades solipsistas, que involucran la individualidad del sujeto. Pero también son operaciones complementarias, pues cada una implica la reconstrucción de su contraparte. Es decir, en un texto escrito las palabras se encuentran solas, quedan aisladas del contexto dentro del cual las palabras habladas cobran vida. Por lo tanto, la tarea del escritor es la de crear un contexto que sitúe al lector, que le perimta introducirse en aquello que lee; y no sólo eso, el escritor también debe contruir a ese público lector al que le "habla" con el papel y la tinta.
En el discurso oral, las palabras se dirigen directamente a la audiencia, sin intermediarios e inmersas en un contexto vivido y comprobable por aquellos involucrados en el acto. Las palabras con acompañadas por una determinada entonación, gesticulación, etc. Sin embargo, en un texto escrito ese contexto desaparece; sólo pueden introducirse signos de puntuación para lograr una cierta entonación o modalización. El escritor debe procurar llegar con claridad a los lectores, prever los posibles significados que sus enunciados tendrán para ellos. Las palabras deben poder expresarse por sí mismas, sin la necesidad de un contexto existencial que las enmarque. Por su parte, el lector también carece del contexto extratextual y debe poder decodificar aquello que el autor quiso decir, asi como el destinatario al que ese texto va dirigido, tiene que reconocerse en él. Escritor y lector se construyen y reconstruyen mutuamente.
Con la aparición de la escritura se hizo necesaria la creación de gramáticas para regular lo que está permitido y lo que no en dicha actividad. El lenguaje oral crea la vida consciente pero lo hace desde el inconsciente. Es decir, cuando nosotros hablamos sabemos como aplicar esas reglas, pero no podemos explicarlas. Por el contrario, la escritura no surge del inconsciente, sino que es definida por normas conscientemente establecidas.
Sobre la base de lo dicho, se puede afirmar que la escritura da vigor a la conciencia y que ha moldeado e impulsado la actividad intelectual y creativa del hombre moderno.
Al ser humano se le abre un nuevo mundo a partir de la escritura y la lectura: el popio. El hombre adquiere la capacidad de autorreflexionar y conocerse a sí mismo. La escritura, al brindar un modelo para el habla, hace conscientes algunos aspectos del lenguaje, proporciona categorías para pensarlo. También posibilita el pensamiento abstracto, al diferenciar "la cosa de la representación de la cosa". De esta forma, podemos concluir que la cognición y la conciencia son producto de la actividad humana, no su causa.
Mariana Rotondaro
Viernes de 11 a 13
Juro que mi título no es una adaptación del que posteó un par antes que yo. Yo pense que era original...y bue

