Podríamos abordar la fundamentación de esta idea desde distintas perspectivas y autores. No obstante creo que los trabajos de algunos pensadores de la Escuela de Toronto brindan elementos muy valiosos para explicar el significado de esta afirmación.
El eje central de la discusión está puesto en la cuestión del desarrollo de la individualidad en el pensamiento occidental. La aparición de la escritura constituye un hecho fundamental que va a terminar de dar la vuelta de tuerca con la invención de la imprenta. En las culturas orales historias como por ejemplo la Ilíada eran trasmitidas, lógicamente, de manera hablada y ante grupos numerosos de gente. Luego del desarrollo de la escritura pero previamente a la aparición de la imprenta la forma de transmisión de los relatos seguía siendo sobre todo oral. Esto se debía en gran parte a que la escasez de libros, fruto de los elevados costos de los mismos, hacía que fuera muy difícil el acceso a ellos por parte de la gran mayoría de la población. Por lo tanto la lectura, si bien se hacía ahora sobre textos escritos, seguía siendo oral hacia grupos de personas. Los relatos predominantes eran los religiosos y los que detentaban la tenencia de los libros y el conocimiento de la lecto-escritura eran las autoridades eclesiásticas. Esto está muy bien explicitado en libros como “El nombre de la rosa”, situado en plena Edad Media bajo una total hegemonía de la Iglesia Católica.
Hay procesos que se dieron luego de la invención de la imprenta que no son casuales. Uno de ellos es el crecimiento de movimientos protestantes dentro de la propia Iglesia Católica, como por ejemplo el liderado por Lutero, los que proponían entre otras cosas la libre interpretación de los textos sagrados. Esto hubiera sido prácticamente imposible de llevar a cabo sin el incremento en la producción de Biblias debido al desarrollo de la imprenta. Y acá puede trazarse un paralelo con uno de los principios que postula Olson de la relación entre pensamiento y escritura. En ese punto habla de que aprender a leer es aprender a inferir una situación comunicativa. Por la imposibilidad de acceder a algunos aspectos de la lengua hablada (como por ejemplo la fuerza ilocucionaria)el lector se ve obligado a hacer un esfuerzo por interpretar el significado de aquello que está leyendo. Este acto interpretativo es individual y por lo tanto refuerza el conocimiento de uno mismo. Ya no están los hombres atentos a la lectura y posterior explicación de los textos sagrados por parte del sacerdote. Ahora son ellos mismos los que lo leen, en soledad, y por lo tanto se ven en la necesidad de encontrar un significado más o menos completo en aquello que están leyendo. Olson dice entonces que a partir de esto su propia individualidad se va a ver “incrementada” y sobre todo de que esa interpretación está en su mente y no es algo dado de antemano.
Otro hecho no casual es el desarrollo de la filosofía moderna y el pensamiento cartesiano. La escisión de cuerpo y alma, sujeto y objeto, res-cogitans y res-extensa será clave y estas categorías van a ser tomadas para el desarrollo de todas las disciplinas del conocimiento en occidente. Cogito, ergo sum, pienso, luego existo. Podríamos situar este momento como la bisagra que da inicio a una nueva concepción del mundo en la que el hombre empieza a reconocerse a sí mismo y toma conciencia de que aquello que está en su mente, está en su mente. Puede establecerse en este caso una relación en el principio de Olson que dice que “si un texto es leído de un nuevo modo la naturaleza será leída de un modo análogo”. Por lo tanto es atinado decir que existe un correlato entre el desarrollo de la imprenta y el posterior desarrollo de la ciencia moderna a partir del pensamiento cartesiano, el cual aportará una nueva visión del mundo y que es la que prevalece hasta nuestros días.
Por último podría mencionar la idea de Ong de que uno de los grandes aportes de la escritura fue aislar al sujeto que antes compartía con su grupo las historias y ahora en cambio tiene acceso a ellas en soledad. Esto contribuye al concepto que venimos trabajando, y es la posibilidad que brinda la escritura de que el hombre se vuelva sobre sí mismo, empiece a mirar para adentro y a pensar sobre el propio pensamiento.
Mariano Menendez
Publicado por el Junio 9, 2004 12:35 PM | TrackBack
