A partir de la frase “La lectura y la escritura son las condiciones fundamentales para la privatización de la mente”, Derrick De Kerckhove muestra cómo van cambiando nuestras mentes; o sea cómo se expande, la mente, desde el espacio mental privado (el yo de la realidad) a un espacio mental compartido, debido a la digitalización. Como señalaría Mc Luhan, se confunde lo local con lo global.
Esto se debe a las psicotecnologías, que han modificado las relaciones en el tejido de la sociedad y reestructurando las rasgos psicológicos, entre la mente y la máquina. Por ejemplo en la psicología de las masas, Sigmund Freíd, afirma que el individuo queda subsumido en ella y pierde su carácter individual.
Desde los jeroglíficos egipcios y los ideogramas chinos, dominados por jerarquías políticas y religiosas, dejaban poco espacio para la iniciativa individual. Pero, con la aparición de la imprenta, la inteligencia del ser humano alcanzó cualidades de aceleración y crecimiento sin precedentes; es decir, la objetivación del conocimiento compartido (en soportes como libros, diccionarios) garantizó un espacio común, público, social y mental para la conciencia individual.
De este modo, las contribuciones individuales de las personas se relacionaron con el espacio de una vida cotidiana; el tiempo se distinguió del espacio, pues se diferencia autor de lector, como así también, los constructores psicológicos individuales.
Olson señala que la comprensión y producción de texto requiere el manejo del contenido y de la fuerza ilocusionaria; en otras palabras, lo dicho y cómo debe tomarse lo dicho. La fuerza ilocusionaria es sin dudas fundamental porque las escrituras no captan el acento, la entonación, las propiedades paralingüísticas del habla, ni el contexto de la expresión.
De Kerckhove sostiene que el telégrafo fue la primera tecnología del procesamiento de la información, que redujo el tiempo y el espacio de la comunicación instantánea. Dice que la digitalización ha sustituido al dinero y el alfabeto como mecanismo fundamental de análisis y medida, gracias a los tópicos de fragmentación (es decir, segmentación), descontextualización (descontextualizar las frases) y recombinación (innovación). Dicho de otro modo, fragmentando la materia y el lenguaje, seleccionando los segmentos útiles, las culturas occidentales han utilizado la innovación práctica como estrategia de supervivencia.
Por su parte, Ong, marca que el uso de una tecnología puede enriquecer la psique humana, desarrollar el espíritu humano, intensificar su vida interior. También agrega que para comprender qué es la escritura, debe aceptarse el hecho de que se trata de una tecnología.
Derrick dice que los límites entre el imput subjetivo y la asimilación objetiva se abren nuevas comunidades superpuestas de la mente, porque se frena el espacio social inmediato para la esfera privada.
Por último, señala que “Todas las tecnologías electrónicas extienden nuestro ser físico más allá de nuestra piel”, esto quiere decir, que el sentido de los contornos del cuerpo surgirá como la clave tecnológica enfrentada a una generación de personas conscientes tecnológicamente.

