“La escritura y la lectura son las condiciones fundamentales para la privatización de la mente”
Sería conveniente, antes de comenzar con un análisis profundo de la consigna, establecer algunas aclaraciones o principios para la correcta interpretación de la misma; propongo una sutil fragmentación de la proposición inicial como punto de partida para la futura reflexión.
Comenzando por la escritura, cabe hacer entones un breve repaso sobre su aparición y sobre algunos – solo algunos- de los diferentes rasgos que hacen a la constitución del concepto y lo diferencian del lenguaje oral. Tomaré como hilo conductor de mi argumentación a algunos de los principales exponentes de la escuela de Torornto, como David Olson y Walter Ong y Derrik de Kerckohve.
Según Ong la escritura “ es la consignación de la palabra en el espacio”, esto es, según la interpretación de las tesis de Mc. Luhan, el hecho de que la palabra hablada pasa del mundo de lo oral, al de lo visual cuando es escrita. La escritura brinda potencialidad al lenguaje y da una nueva estructura al pensamiento; no obstante, la escritura es un sistema secundario de moldeado ya que no puede haber escritura sin oralidad, pero pueden existir lenguas orales/ naturales, sin escritura. Es éste el motivo por el cual Olson afirma que no solo la escritura moldea el habla al proporcionar un modelo para ésta última, sino que la oralidad moldea también la escritura. La diferencia radical entre ambas radica en el hecho de que el lenguaje oral es adquirido por el hombre de manera natural, - biológica por así decirlo- y evolutivamente, mientras que la escritura, resulta ser una tecnología artificial que acompaña a la palabra oral, que necesitamos aprehenderla mediante un conjunto de normas y reglas que constituyan un sistema de educación. Otro aspecto que cabe mencionar- mas adelante volveré sobre esto- es que la escritura, a diferencia de la oralidad logra la escisión entre lo que se dice y quien lo dice. En la oralidad esto no puede suceder en tanto ésta posee una acción y un tiempo que producen significado solo en el presente de la enunciación.
La primera escritura que conocemos apareció por primera vez entre los sumerios de la Mesopotamia alrededor de los años 3.500 a. De C., no obstante el hombre había estado desarrollando dibujos desde muchos años anteriores a tal fecha. Ahora bien, si mediante un dibujo de un perro, por ejemplo, se designa al “objeto perro”, mediante el “signo escrito perro” se designa, no al objeto, sino al sonido de la palabra perro. Es decir que la escritura representa enunciados orales, y no objetos – como puede suceder con sistemas pictográficos, por ejemplo -. En éste sentido, el alfabeto griego, inventado mucho tiempo después, produjo un efecto democratizador, en tanto permitió que los niños, por ejemplo, pudieran leer sin tener la necesidad de saber previamente hablar la lengua, como sucedía en la escritura semítica, sin vocales - la gente debía reponer en la lectura vocales faltantes, por ende debía conocer primero el habla -.
Para completar esta breve introducción, solo deseo dejar en claro que podríamos seguir mencionando aportes que fueron posibles por medio de la escritura y el alfabeto, así como también estableciendo relaciones entre éste y el mundo oral - como por ejemplo, el de los griegos homéricos o el de las comunidades ágrafas de Africa -. No obstante, mas adelante mencionaré uno de los principales aportes de la escritura alfabética, aparte de los ya mencionados; para esto debo desarrollar previamente el concepto de lectura y subjetividad.
En cuanto a la lectura – y siguiendo con la fragmentación de la proposición inicial que propuse al comienzo de éste posteo- cabe señalar simplemente por ahora, que su actividad, es decir “ la actividad de la lectura”, consiste no sólo en decodificar los símbolos gráficos que aparecen en el papel, sino también en inferir las intenciones del autor, y recomponer el contexto en el cual el enunciado leído ha sido formulado, entre otras cosas. Como dice Olson: “ Ni el reconocimiento de las palabras, ni el de las intenciones por sí solos constituye la lectura...”
Para la interpretación de los términos “ privatización de la mente”, cabe simplemente señalar que debemos pensar la consigna en función de la construcción de subjetividad, la construcción un sujeto, un “yo” que diferencia de todos los elementos del mundo que lo rodean y que pasan a ser objetos.
Así, para completar el propósito inicial solo queda por describir de manera solo un poco mas profunda el concepto recién mencionado. Siguiendo a Olson, podemos decir que la subjetividad “es el reconocimiento de los estado mentales de uno mismo y de las otras personas en tanto estados mentales”. Implica además, - siguiendo al autor- la comprensión de cómo son considerados estos estados por quienes los experimentan. Podemos agregar que si yo comprendo mis deseos, ideas y el modo de sustentar mis creencias, comprendo parte de mi subjetividad, que por ende, ésta última se relaciona con la introspección, con el análisis de el estado de mi conciencia, por mi mismo.
Así, la construcción de la subjetividad y su relación con la escritura radica, ahora sí, en un dato que no me atreví a mencionar anteriormente: quizás, unos de los aportes mas importantes de la escritura alfabética, fue – según gran parte de los integrantes de la escuela de Toronto- el hecho de que proporcionó un fuerte nivel de autoconciencia en quienes la practicaban. La escritura, vista de este modo, proporciona un “yo narrativo”, que no solo puede reflexionar sobre su vida propia, sino también sobre el mundo objetivo que la rodea. Un sujeto que es capaz de pensarse, que tiene la posibilidad de pensar su lugar en el mundo, de evaluar lo que acontece a su alrededor, etc.; la privatización de la mente tiene que ver justo con esto. La evidencia de lo anteriormente mencionado, la podemos encontrar, por ejemplo, en la aparición de los relatos autobiográficos o diarios íntimos, donde la gente escribía – y escribe- sus pensamientos sobre el mundo o sobre uno mismo. Este fenómeno, señalado por Kerckohve pero visible también en Ong y Olson, trae - como ya dijimos- una consecuencia inmediata: la relación de un yo con la realidad y el refuerzo de un punto de vista sobre ella.
La relación de la subjetividad con la lectura paree ser intrínseca, y relativamente deducible; no obstante debemos aclarar un para de cuestiones para la correcta interpretación del futuro análisis.
Para establecer los efectos de la tecnología de la escritura en los procesos cognitivos, Olson desarrolla las relaciones existentes entre oralidad y escritura, partiendo de la premisa de que la escritura proporciona un modelo para el habla y no es- como muchos teóricos desde Sausurre han afirmado- una mera transcripción de ésta última. Básicamente, el autor se encarga de demostrar que la escritura puede volver consientes aspectos de la legua oral, en términos de morfología, sintaxis, fonéticas, así como también proporcionar gramáticas para el “ correcto hablar”. Sin embargo, - y esto se puede evidenciar también en Ong, en Mc. Luhan y en Kerckohve- hay aspectos del habla que la escritura no puede devenir consientes, como por ejemplo, la entonación, la intencionalidad – fuerza ilocucionaria -, el contexto en que se produjo la enunciación, etc. A raíz de esto Olson demuestra en una de sus ocho relaciones entre oralidad y escritura, que el acto de la lectura no consiste solamente en asociar grafemas o morfemas, sino también en inferir la intención con la que el autor se expresó, el contexto, etc, como antes mencionábamos. La lectura es entonces un acto interpretativo, y por ende, individual, privado, donde el lector refuerza su autoconciencia e ideas sobre su propio pensar, así como también refuerza la autoreflexión a través de la relectura, entre otras cosas. Nuevamente vemos la constitución de un yo que reconoce su estado mental, que reflexiona, etc. Aquí se resalta lucidamente la relación entre la construcción de la subjetividad y al lectura.
Walter Ong, apunta en la misma dirección al afirmar que entre la separación entre conocedor y conocido- lo que decíamos en el comienzo con respecto a la idea de que las palabras se encuentran solas e el texto, separadas de quien las enuncia- “la escritura proporciona una introspección mucho mas fuerte que en la oralidad”, no solo frente al mundo objetivo que rodea al lector sino también frente a su propia subjetividad. Cabe señalar aquí la importancia que tuvo la imprenta, ya que solo el hombre pudo tener conciencia plena de su subjetividad y de sus ideas frente al mundo, a partir de la lectura privada y en voz baja. Esta última guarda estrecha relación con la imprenta que posibilitó la reducción del tamaño de los libros- entre otras cosas -, proporcionando lentamente el paso de la lectura en voz alta, a la lectura silenciosa, pasado por al lectura en voz baja; como dice Mc. Luhan, con la imprenta el ojo se acelerar y la voz se calla.
Quedan así establecidas las relaciones entre construcción de subjetividad y las tecnologías escritura y lectura, relaciones mas que interesantes y que claramente indican cómo éstas tecnologías son condiciones fundamentales para que sede la privatización de la mente.
Juan Pedro Fullana
Por Juan Pedro Fullana
Publicado por el Junio 2, 2004 08:24 PM | TrackBackJuan, amigo... jajajajaja
miren un consejo no publiquen mariqueras, ni guevonadas nia cuerda de mamaguevos todititos pajuos publiquen materiar que sirva conceptos reales que hayuden a cualquier usuario a ser bien informado....... miren nia cuerdas de pajuosmaricones trasbesti no publiquen oajuatadas ok publiquen informacion veraz pajuos
Publicado por: Juan Carlos a Mayo 16, 2006 10:08 AMHOLA SI ERES TAN AMABLE ME PODRIAS DECIR QUE DIFERENCIA HAY ENTRE LA LECTURA Y LA ESCRITURA PLIIS RESPONDEME
Publicado por: YOLIMAR a Marzo 13, 2007 04:44 PMeh, juan! mira al pelotudo de juan, el que me mira la verga jajajja
Publicado por: el carucha a Octubre 6, 2007 02:42 AM
