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Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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Ficha sobre Peter Sloterdijk
01.11.2005

Peter Sloterdijk, Teoría de los medios de comunicación o: por qué decimos algo y no mas bien nada, capítulo XV de Experimentos con uno mismo. Una conversación con Carlos Olivera; Pretextos, Valencia, 2003.

sloterdijk1.jpgEn esta parte del diálogo que Sloterdijk mantuvo con el filósofo español, Carlos Oliveira, resuenan todavía los ecos de un entredicho que se produjo por la publicación del libro Normas para el parque humano, del filósofo alemán. Fue en septiembre de 1999. Varios suplementos literarios de Alemania interpretaron que, en ese ensayo, Sloterdijk elevaba a la tecnología genética a una dominante cultural de nuestro tiempo, y denunciaron a esta lectura por fascista –nada casualmente el subtítulo del famoso libro era Una respuesta a la carta sobre el humanismo de Heidegger. Estas acusaciones encontraron su punto más álgido cuando el semanario alemán Die Zeit tituló a una nota “El proyecto Zaratustra”.

Sloterdijk, entonces, hizo algo mucho más escandaloso y sorpendente: acusó al académico Jürgen Habermas, de haber intervenido y alentado estas malas lecturas. En la carta abierta al filósofo de Frankfurt que publicó Die Zeit, Sloterdijk se quejaba de que Habermas le negara la posibilidad de discutir, desde una posición simétrica –algo que su teoría de la acción comunicativa afirmaba como un principio fundamental-. Después de este episodio, Sloterdijk hizo su melancólica declaración de la muerte de la teoría crítica y el fracaso del humanismo como utopía.

¿En qué punto esta polémica –que incluso muchos niegan que haya existido- se conecta con una teoría de los medios de comunicación, que es el tema de este capítulo?

Como él mismo dice en una entrevista publicada en El País (2003): Desde el siglo XIX (piénsese en Kierkegaard, Schopenhauer o Nietzsche), el mundo de los filósofos se escinde entre aquellos que, como yo, buscan una alianza con los medios de comunicación de su tiempo (en aquella época, la literatura; hoy, la prensa, la radio y la televisión) y aquellos que no lo hacen y mas bien confían en la clásica vinculación entre universidad e imprenta de libros como su único biotipo cognitivo.

Esta división de la que habla Sloterdijk puede fundamentarse comentando sólo dos hechos: que su Crítica de la razón cínica (1983) se convirtió en el libro más leído y debatido en Alemania; y que Sloterdijk pasó a ser una estrella mediática, gracias a su propio programa de televisión El cuarteto filosófico.

De todos modos, recientemente la Academia alemana de Literatura y Poesía le otorgó el Premio Sigmund Freud de Prosa Científica, un reconocimiento que recibieron autores tan diversos como H. Arendt, K. Barth, W. Heisenberg, E. Bloch, H.G. Gadamer, y J. Habermas, entre otros. La ceremonia de entrega del Premio se realizará en Darmstadt, el próximo 5 de noviembre.


Bio-grafía


Sloterdijk nació en Alemania, en 1947. Estudio Filosofía, Germanística e Historia, en las universidades de Múnich y Hamburgo. Se doctoró con una tesis sobre literatura y organización de las experiencias vitales.

Ya sus primeros trabajos académicos mostraban cierta tendencia hacia la hermenéutica poética. Esto fue algo que siempre diferenció sus argumentaciones de las que realizaban otros filósofos académicos, como los de Frankfurt, para quienes –como el mismo Sloterdijk ha observado- “todo filósofo que se permita seducir con juegos del lenguaje peca de esteticista y deviene sospechoso de irracional”.

burbujas.jpgDel fenomenólogo y narrador –como le gusta definirse- se conocen los siguientes libros (omitimos los que ya mencionamos): El árbol mágico (2002); El pensador en escena, el materialismo de Nietzsche (2001); Eurotaoismo (2001); Extrañamiento del mundo (1998); En el mismo barco: ensayo sobre la hiperpolítica (1994). Un punto aparte merece su trilogía Esferas, cuya primera parte se titula Burbujas, y está dedicada a lo que él llama una microsferología; y cuya segunda parte, Globos, desarrolla una macrosferología.

Sloterdijk practica feliz el arte de dinamitar nuestras certezas, dice Fabrice Zimmer. Y es cierto que si algo lo caracteriza es su inconformismo. Como cuenta Paula Izquierdo, en El mundo necesita otra revolución: “A juzgar por el aspecto de su despacho, en él se deben librar grandes batallas, aunque la más cruenta es la que tiene lugar en su productiva y ecléctica cabeza”.


La inteligencia no vive mas que en la apertura a lo que resulta incómodo


Estas palabras sí que lo dicen todo. El aforismo de Sloterdijk funciona como un anclaje cuando su argumentación llega al punto en el que todo nos es confuso. Porque, casi metódicamente, sus lecturas de lo político, de los medios, la filosofía y la vida, intentan escapar de una lógica maniquea, de dos elementos, y de lo que él llama una visión paranoica. En este mismo sentido, dice Baudrillard que en la sociedad actual todo lo que está “contra” acaba por asegurar la permanencia del “por” –es decir, termina estando “a favor”-.

Sloterdijk dice lo mismo, aunque más positivamente: Por primera vez permitimos a la realidad de alguna manera hacernos “un hijo por la espalda”. Era una metáfora que gustaba a Deleuze pero me parece particularmente exacta: la nueva situación consiste en que, en vez de encerrarnos en un rechazo heroico, en la armadura eterna de nuestros principios, de nuestras reglas morales, aceptamos desde ahora, constituirnos por la realidad.

Descubrimos, además –sigue diciendo Sloterdijk-, que esa realidad no es siempre no es siempre la violadora que denunciábamos antaño. No es tan tonta como para eso. Nos acaricia, nos halaga. ¿Esto no es lo mismo que está diciendo en esta parte del diálogo con Oliveira, en relación a los medios? Pero la realidad tiene también su ironía, dice finalmente el filósofo-.

La ironía, el sarcasmo; para el caso son lo mismo. Este es otro de los núcleos del trabajo de Sloterdijk, que se vincula con la crítica que él hace del humanismo como una utopía ingenua, de domesticación humana mediante la lectura, dice Sloterdijk, que fracasa ante las nuevas técnicas de desinhibición de las masas.

La ideología ya no funciona, según el filósofo, como una “falsa conciencia”, como un enmascaramiento de la realidad, sino de un modo cínico. Esta es la paradoja: todos somos conscientes de la máscara ideológica y de su falsedad, pero todavía encontramos razones para conservarla -su dominio está garantizado no por su verdad sino por su promesa de ganancia-. Este concepto tiene su opuesto que, sin embargo, le es funcional: lo que él llama kinismo, el rechazo popular de la cultura oficial por medio de la ironía.

Desde acá, Sloterdijk puede pensar hasta una ironía en el ciberespacio, como un modo de explicar la relación que tenemos con nuestros personajes virtuales. Es la lógica de un “como si”: no creemos que seamos ellos pero actuamos como si lo fuéramos.


Nudos problemáticos a desenredar


Sugerimos algunos temas, que parecen ser ovillos en el texto, para repensar y tratar de encontrarles la punta:

Dado que el poder se desplaza desde los medios escritos a los audiovisuales, estos últimos se convierten en codiciados objetos de lucha cultural. Para relacionar con la frase de Jorge Bucay: No soy ni un filósofo ni un pensador, soy alguien que aprende y transmite.

Los escritores trabajan produciendo efectos a distancia, telepáticos. Es en este momento cuando las antenas metafísicas comienzan a vibrar. En los discursos contemporáneos oímos de un modo casi exclusivo comentarios acerca del complejo telemático.

El nuevo médium no lleva a ninguna parte. Y esto es algo increíblemente liberador. Cabe aclarar que ésta es una visión del fenómeno mediático ligada a la historia de la metafisica occidental y del olvido del Ser, que planteaba Heidegger.

¿Quién está realmente aquí? ¿Y cuándo? De los apuntes hipnóticos de René Char: si el hombre no cerrara de vez en cuando los ojos soberanamente, no habría nada que mereciese contemplarse.


Se recomienda consultar Sloterdijk.net, donde pueden encontrarse artículos muy interesantes del autor, tales como:


La ironía cibernética

El hombre operable. Notas sobre el estado ético de la tecnología génica


La tercera guerra mundial en Página/12; enero de 2004.



Otras referencias


El sol y la muerte, por Alejandro Piscitelli; enero de 2005.

Fronteras de la filosofía, entrevista a Sloterdijk por Ciro Krauthausen para El País. Publicada en Página/12; julio de 2003.

El mundo necesita otra revolución, entrevista a Sloterdijk por Paula Izquierdo para elmundolibro.com; julio de 2000.



Carolina Gruffat


Publicado por Carolina el Noviembre 1, 2005 09:36 PM
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