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Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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Ficha sobre Slavoj Zizek
26.09.2005

Slavoj Zizek, El ciberespacio, o la intolerable cerrazón del ser en El acoso de las fantasías; Siglo XXI, México, 1999.

zizek en filo.jpgConocimos a Zizek una tarde de noviembre hace casi dos años, cuando se presentó por primera vez en Buenos Aires, y eligió hacerlo en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Lo vimos apasionado, desbordado, ágil, moviendo sus manos pesadamente para remarcar algunas frases. Habló entonces de Francis Fukuyama y de su utopía sobre el fin de la historia –lo que era bastante predecible, dado que venía a presentar el que en ese momento era su último libro Ideología: un mapa de la cuestión- y comentó en su tono habitual que George Soros le recordaba a los chocolates laxantes, una frase que Clarín citó al otro día en un titular para presentar al filósofo esloveno. Por entonces, sólo se sabía de Zizek que convocaba a una multitud de psicoanalistas lacanianos, que habían obligado a trasladar la conferencia al patio de la facultad, y que en 1990 había sido candidato a la presidencia de Eslovenia.

Pero a partir de esa primera presentación, los lectores académicos de Zizek fueron creciendo en número, y a cada nuevo libro siguió un reportaje o un nota en los medios masivos. De esa primera conferencia casi imposible para sus traductores –por su verborragia pero sobretodo por sus temas obsenos-, sus disertaciones se fueron haciendo con el tiempo más asimilables, o quizás más predecibles, o menos provocativas.

Sin embargo, basta con revisar los títulos de algunas de las notas que sobre él se publicaron –y los títulos de sus libros- para atisbar la variedad de temas sobre los que Zizek hizo hablar al pensamiento lacaniano. Contra el goce; La letrina de lo real; El cine, espejo de censuras e ideologías; La utopía no murió; Star Wars o la venganza del capital. En todos ellos puede verse que el cine o, mejor, los distintos tipos de discursos cinematográficos y la doctrina marxista son para él instrumentos con los que interpretar el mundo actual.

Dice Analía Houni que la obra del filósofo esloveno “encuentra en el edificio teórico lacaniano uno de sus resortes esenciales que, parafraseando a Marx, constituye la iluminación general que baña a todos los otros colores y los modifica en su particularidad”. Más exactamente, la singularidad del enfoque de Zizek consiste en mirar e interpretar cualquier producto masivo –ya sea Hitchcock o Star Wars, los policiales o el kitsch sentimental- desde el marco conceptual lacaniano.

¿Otro teórico inclasificable? Además de Lacan, Deleuze y Derrida también ejercieron una influencia decisiva en la obra de Zizek. Y si hubiera que mencionar a algunos de sus interlocutores más frecuentes, podría citarse a los post-althusserianos Laclau, Balibar, Ranciere, Badieu; y la feminista Judith Butler. Zizek y su obra se ubican en las fronteras oscilantes de los espacios del saber, dice Houni. Como los Balcanes de su antigua Yugoslavia, la cartografía de los temas sobre los que pensó es indefinida y cambiante.

Notas biográficas

zizek.jpgSalvoj Zizek nació en 1949 en Liubliana, Eslovenia, en tiempos del régimen comunista. Allí había una cinemateca que se abría como una ventana a occidente para los espíritus inquietos. “El cine me gustó desde que era joven –cuenta Zizek- antes incluso de interesarme por la filosofía mi primer sueño fue convertirme en director de cine, a los 14 o 15 años. Luego, el cine me acompañó en mi obsesión por la claridad conceptual, ya que de las películas puedo extraer ejemplos que complementan la exposición de las ideas. Pero, además, creo que se puede aprender mucho de los films: en el cine se puede encontrar la ideología en su estado de máxima pureza. Si uno quiere saber cómo es una sociedad determinada, tiene que ir al cine; allí se muestran las tendencias que dominan una época”.

Zizek recibió el doctorado en Filosofía, por la Facultad de Artes de Liubliana, y el de Psicoanálisis, por la Universidad de Paris VIII. Su filiación con el psicoanálisis proviene además del hecho de que su analista, durante varios años, fue Jacques Alain Miller, el yerno de Lacan. Desde 1979 se desempeña como investigador del Instituto de Estudios Sociales de Liubliana. Fue profesor visitante en la New School for Social Research, de Nueva York, y en la Universidad de París VIII.

Publicó más de 50 libros, entre ellos: El sublime objeto de la ideología, Todo lo que usted quería saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcock, ¡Goza tu síntoma! –Jacques Lacan dentro y fuera de Hollywood-, Porque no saben lo que hacen –El goce como factor político-, El acoso de las fantasías, Mirando al sesgo, Ideología: un mapa de la cuestión, Las metástasis del goce, El espinoso sujeto, Violencia en acto, y El títere y el enano –El núcleo perverso del cristianismo-.

Lectura, en clave lacaniana, del ciberespacio

La semana en la Zizek visitó por primera vez Buenos Aires, de fines de 2003, se presentó también en la Biblioteca Nacional, donde dio la conferencia De la realidad virtual a la virtualidad de lo real. En ella se refirió a algunas de las ideas que desarrolla en el capítulo El ciberespacio, o la intolerable cerrazón del ser. Una de sus primeras afirmaciones en aquella presentación tenía ya una clara impronta lacaniana: “La verdadera revolución no es la realidad virtual sino la realidad de lo virtual”.

Lo virtual es aquello que, si bien aún no es real, tiene efectos reales; y que, paradójicamente, si se convirtiera en real perdería toda eficacia, según Zizek, o según Lacan. En parte, y salvando las distancias, este planteo se parece al que hace Pierre Levy. Pero la comparación se complica cuando ponemos en juego el concepto de lo real lacaniano, que es clave en toda la obra de Zizek.

¿Qué es lo real, según la lectura que Zizek hace de Lacan? Es justamente lo opuesto a lo que llamamos realidad. Si quisiéramos ubicar a lo real lacaniano en relación a la oposición entre la realidad y lo virtual, lo real estaría más cerca de lo virtual que de la realidad. Lo real lacaniano es eso imposible de nombrar o simbolizar, pero que, sin embargo, está ahí y tiene efectos reales.

Desde la perspectiva de Zizek, la dimensión de la virtualidad es co-sustancial al orden simbólico. Esto puede leerse en El acoso de las fantasías. Lo simbólico –este concepto que agregamos ahora- encarna lo social, el lenguaje, el Otro con mayúsculas para Lacan. Más exactamente, impone al sujeto el ideal del yo, eso que los otros/lo social quieren que sea; en oposición al yo ideal que se vincula con su propio deseo, con el objeto –en términos psicoanalíticos- que le falta, y cuya realización le esta vedada o reprimida, por lo que es inconsciente; el deseo tiene que ver con el orden de lo imaginario, de la fantasía.

De lo que se trata en la lectura de Lacan que hace Zizek –y acá habrá muchos otros teóricos que lo leen de otro modo- es de ver una relación de imbricación entre tres órdenes: lo real, lo imaginario y lo simbólico, que se definen de un modo necesariamente relacional.

El acoso de las fantasías

zizekacoso.jpgNuestra percepción de la realidad está condicionada –o sostenida- por la fantasía, o por el orden de lo imaginario. Esta tesis de Lacan que retoma Zizek va a ser central para su análisis del ciberespacio, porque justamente la realidad virtual tiende a sacar a la luz esta fantasía subyacente. Es el problema que Zizek piensa en relación con la posibilidad de reescribir las historias de una serie de televisión o de una obra literaria canónica, agregando descripciones detalladas sobre la actividad sexual de los personajes o las relaciones de poder. Se rompería así la consistencia canónica del texto, basada en un delicado equilibrio entre lo que se dice y lo que solamente se insinúa, sostiene Zizek. Porque, hoy en día, la mano derecha perdida de la Venus de Milo es parte de nuestra experiencia de la estatua. Hay que pensar, entonces, qué se pierde cuando estos vacíos son llenados.

O cómo sobrevive el deseo en un estado de riqueza excesiva, como el que propicia (¿o impone?) el ciberespacio. Una tesis que coloca a Zizek en las antípodas de las lecturas más tradicionales del ciberespacio, como la de Dreyfus, quien está interesado, en cambio, por la pérdida de realidad o la escasez de la realidad virtual. Dos respuestas para la misma pregunta: ¿qué estamos ganando y qué estamos perdiendo con las nuevas tecnologías?

Por último, es importante no perder de vista que el impacto del ciberespacio se apoya en la red de relaciones sociales y no deriva directamente de la tecnología. Hay una fantasía social detrás de la ideología del capitalismo ciberespacial, según Zizek: la de un capitalismo sin fricciones, liberado de todos los obstáculos materiales, de los antagonismos sociales traumáticos y las relaciones de poder. Por eso -advierte- convendría desconfiar de esta ideología que culpabiliza al que no goza “lo suficiente” y que se precia de permisiva pero nos regula como nunca antes.


Preguntas-guías para la lectura

1) ¿Cuáles son las dos actitutes o mitos en relación al ciberespacio que, según Zizek, se deben evitar, y por qué?
2) ¿Qué fronteras o líneas divisorias se desdibujan con la tecnologización de la vida cotidiana, de la mano de la tecnobiología y la realidad virtual?
3) ¿Qué paralelismos podrían plantearse entre la tesis de Maldonado y la de Zizek, con respecto al borramiento del límite que separa a la biología de la tecnología?
4) ¿Cómo afecta esto, según Zizek, a la percepción de nuestro propio cuerpo?
5) Explique porqué la “segunda naturaleza” o lo “protésico” es “natural” al hombre, desde la perspectiva del psicoanálisis lacaniano. Vincule su respuesta con la afirmación de que el deseo –a diferencia de la necesidad- no es natural.
6) Si la ambigüedad –o el “como si”- es el modo en el que nos relacionamos con nuestros personajes virtuales ¿dónde estaría nuestro yo “real”?
7) ¿Qué critica Zizek a la concepción de los teóricos, como Sherry Turkle, que sostienen la tesis de los “yoes múltiples”?
8) ¿Qué se pierde si el contenido o la fantasía reprimida se manifiesta completamente en el ciberespacio, y colapsa la función de Amo-Significante?
9) ¿Cuál es la intolerable cerrazón del ser?
10) ¿Qué significa que “la saturación auténticamente estúpida del espacio que cubre cada vez más las brechas en las cuales la simbolización puede florecer, no es una propiedad directa del ciberespacio” (pág. 170)?.


Fuentes periodísticas

Contra el goce, en Revista Ñ, Clarín; 29/11/03.
La letrina de lo real, en Radar Libros, Pagina/12; 30/11/03.
El cine, espejo de censuras e ideologías, en La Nación; 2/5/04.
La utopía no murió, en Revista Ñ, Clarín;15/5/04.
Star Wars o la venganza del capital, en Revista Ñ, Clarín, 16/4/05.


Carolina Gruffat

Publicado por Carolina el Septiembre 26, 2005 07:43 PM
Comentarios

Excelente crónica de la visita de Slavoj Zizek a Buenos Aires!! Ojalá toda universidad o grupo psicoanalítico fundaran una cátedra al Profr. Zizek, donde se debata la vitalidad y claridad de sus aportes, en estos tiempos post-ideológicos. Así con ejemplos, criticas y un fino análisis -lleno de humor- sonbre nuestro mundo actual.
Saludos

Publicado por: Camilo Ernesto Ramírez Garza a Abril 1, 2007 08:20 PM
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