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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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Ficha 08 David Casacuberta
04.04.2005

David Casacuberta es profesor de filosofía de la ciencia y la tecnología en la Universidad Autónoma de Barcelona, y sus investigaciones se centran en el impacto cognitivo, social y político que las nuevas tecnologías producen. Sus intereses principales van por el lado del arte, con lo cual su propuesta es indagar en los mecanismos de creación, como lo indica el título de la obra: Creación colectiva. En Internet el creador es el público.

Su introducción comienza así: “La función central de este texto es mostrar uno de los cambios más radicales que las tecnologías de la información y la comunicación están produciendo en nuestra cultura: la posibilidad de la creación colectiva. Por entiendo un cambio de paradigma en los sistemas de creación y uso de la cultura que pone por primera vez en la historia, de forma sistemática, los aspectos creativos en manos del público, dejando éste de ser meramente pasivo para convertirse en un participante activo en el mundo del arte y la cultura.”

¿Cómo se produce la participación del público? En el capítulo 3, “La máquina creativa”, Casacuberta nos narra la experiencia de un sitio (inaccesible para nosotros ya que hay pagar por él la módica suma de 12? al mes) en el cual ha organizado una gran cantidad de material filosófico, en una enorme base de datos, cuya función es la de dar respuesta a las preguntas que el público realiza mediante el correo electrónico. Las preguntas son las grandes preguntas de la filosofía, respondidas de una manera sencilla y sintética, sin grandes desarrollos teoréticos, aunque con alusiones a las escuelas y los representantes más fundamentales del pensamiento.

Lo que está a la base de la propuesta de Casacuberta es lo que el matemático Alan Turing planteó como un nuevo problema para la ciencia, entre los desarrollos incipientes de la computadora de la década del ´50: si las máquinas pueden pensar. Si pensar es calcular, entonces las máquinas pueden pensar, lo que implica el quiebre de la única garantía “separatista” que nos quedaba -que no somos como las máquinas que creamos- ya que pensar, razonar y calcular no parecen ser, a esta altura, características exclusivas de los hombres. La aparición de las máquinas en general y de las computadoras en particular tiende un puente que establece la unión, sin solución de continuidad, entre lo natural y lo tecnológico, introduciéndonos en la cruda noticia de que el hombre y la tecnología son parte de la misma configuración: el uno no existe ya sin la otra.

Desde esta convicción, se producen los desarrollos en la investigación de la Inteligencia Artificial (IA), investigación que ha presentado básicamente dos formas: una, la sintética, es la que supone que la inteligencia funciona como procesamiento de símbolos lógicos -como lo podemos observar en las computadoras-, que se maneja con dos valores: verdadero y falso. Si se pregunta: “¿Cuánto es 2+2?” la única respuesta correcta es “4”. La otra modalidad es la de entender la inteligencia funcionando al modo de las conexiones neuronales del sistema nervioso -conexionismo-, en donde no hay necesariamente una correspondencia uno a uno con los datos de la realidad sino un procesamiento más global, si se quiere, holístico. De este modo, frente a una pregunta realizada, la respuesta no es una única sino varias, entre las cuales el que consulta debe decidir la que considera correcta. Este sistema es el que se usa en el ejemplo del capítulo.

El objetivo del texto es replantear ya no la idea de inteligencia, sino la de creación la cual tampoco puede ser comprendida fuera de las herramientas que las nuevas tecnologías proveen. La construcción colectiva de conocimientos es habilitada mediante un chat –ver capítulo 4, “La cultura del software”- en el que se despliegan opiniones, acuerdos, desacuerdos, conclusiones, que van en dirección a la realización final. Creación deja de ser la idea de algo extraordinario que ocurre en la mente de alguien, para pasar a ser considerada una realización colectiva, colaborativa, reticular, no propia de individuos solos y aislados, sino de seres sociales que poseen vínculos y relaciones en red. Todo un desafío para pensar ...


Algunas preguntas posibles para debatir y pensar

- ¿Cuál es la idea de tecnología que hay detrás del texto de Casacuberta?
- Si la creación no es un ámbito reservado estrictamente a los seres humanos, ¿qué consecuencias genera sostener esta hipótesis?
- Busque ejemplos de “creación colectiva” fuera del ámbito de las nuevas tecnologías y analice semejanzas y diferencias con las trabajadas en los textos.
- ¿Cuáles son, a su juicio, las dimensiones cognitivas, las sociales y las políticas de esta posibilidad colectiva?
- ¿Existen manifestaciones de este tipo en nuestro país?

Julia Buta

Publicado por Piscitelli el Abril 4, 2005 10:48 PM