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Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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Nos¿otros? (Por María Eugenia Naser)
18.03.2004

“Chil, el milano, voló en todas direcciones describiendo círculos, chillando y silbando para extender la noticia” (Kipling, 1893). En la selva electrónica, los mensajeros son una población más cuantiosa. Los remitentes son tantos como habitantes, pero los destinatarios pueden ser pocos como conocidos. El MSN Messenger de Microsoft es una aplicación definida por la empresa como ‘una forma rápida y divertida de enviar mensajes en tiempo real’. Las conversaciones son privadas, (casi) siempre de dos, con contactos personalmente seleccionados incluidos en nuestra lista. Estas opciones restrictivas nos permitirán descubrir, valiéndonos de nociones de la Antropología, un caso singular de la problemática de la alteridad. El MSN, a pesar de funcionar en el ciberespacio, pretende ser complemento de nuestro mundo social ‘real’, preservarlo. Busca sostener relaciones, no crearlas; facilitar el contacto, no el conocimiento; evitar un otro. En este contexto, la distinción entre Nosotros y los Otros es lábil y complica la existencia de estas categorías colectivas identitarias.

Encuentro.jpgLa especificidad del enfoque hace necesario exponer brevemente
consideraciones antropológicas básicas competentes. La construcción de la identidad implica tres instancias de conformación: una relacional, otra histórica y una de tercera de relaciones de poder. Nuestro interés reside en estudiar la forma de identificación no en tanto evolución histórica o interacción signada por relaciones políticas, sino por su experiencia de la otredad (su aspecto relacional). Como explica Arribas, esto involucra captar otras identidades como ajenas y extrañas, en función de la comparación de la propia identidad grupal. En este sentido, la detección e identificación de los otros requiere necesariamente la remisión al nosotros, la pertenencia que reconocemos como propia y familiar. En palabras de Leach, ‘yo me identifico a mí mismo con un colectivo Nosotros que entonces se contrasta con algún Otro. Lo que Nosotros somos, o lo que el Otro es, dependerá del contexto’. Como ya planteamos, una vez iniciada la sesión en el MSN, esta definición de identidades, esta tensión entre el ser y no ser, se vuelve intrincada.

Comencemos con una mirada hacia la lista de contactos. Hay una tendencia preponderante de incluir en ella a unos Otros cercanos y predecibles (según la clasificación de Leach). La mayoría de nuestros contactos están a la mano, muy relacionados con nosotros mismos. Nos conocemos, interactuamos con reglas y expectativas perfectamente definidas. Ese Otro es, en realidad, parte de un Nosotros existente fuera del ciberespacio. Es un amigo, un familiar, un compañero, con el que me identifico. Una pequeña encuesta que realicé en un plazo de 48 horas movilizando a mis contactos y a los suyos, vía e-mail y MSN, me permitió recavar datos que apoyan este planteo. Preguntamos la cantidad de contactos que cada uno tenía en la lista y cuántos de esos eran sólo amigos virtuales. De un promedio de 80 contactos por lista, 68 personas (84,5%) resultaban conocidas de la ‘vida real’. Mientras que 12 personas (15,5%) eran relaciones únicamente ‘ciberespaciales’. Tener mayoría de estas últimas es un hecho muy poco frecuente.

Así, el MSN me permite eludir al otro incierto, fuera de mi control. La forma de agregar los contactos a mi lista, también marca la discriminación. Es raro buscar personas al azar, necesito conocer su dirección de mail para agregarlas. Mi elección es conciente, delineada por mis intereses y hasta la extrapolación de clasificaciones de mi vida social. Ahí podemos encontrar un límite entre Nosotros y los Otros: yo decido a quién tengo en mi lista y a quién no. Puedo rechazar, no admitir. La frontera, la elección, crea un afuera foráneo donde se deja al Otro. Por tanto, no podemos describir un Otro entre los contactos, sino entre todos los que no lo son.

En esta interacción sé con quién hablo y él sabe quien soy. No juego con mi identidad más de lo que cambio mi nickname. Esa identidad, entonces, es la misma que en el ‘mundo real’, cargada de todo el bagaje sociocultural impreso Lazo_de_union.jpgen mi ser. Esta vez, llevo mi Yo a la inmersión. Adherimos a De Kerckhove: efectivamente nos relacionamos con el mundo instantáneo de las comunicaciones desde nuestro punto de ser inclusivo. Y lo hacemos, porque el programa permite una inmersión segura, una interacción controlada entre Nosotros. La privacidad está plenamente resguardada, como el riesgo que elijo correr siendo ‘yo mismo’ en la red. De Kerckhove dice que el yo se expande desde el espacio mental privado a uno compartido, reteniendo el espacio social inmediato para la esfera privada. Nosotros decimos que el MSN abandona esa retención, porque actualiza en la red nuestra esfera privada. En todo esto, la paradoja de la ‘aldea global’ también encuentra expresión. La aplicación que nos ocupa hace de lo hiperlocal, reformulado como hiperpersonal, un complemento de lo hiperglobal. “A medida que aumenta nuestra conciencia global, más concientes y celosos nos hacemos respecto de nuestras identidades locales”.

Así, MSN Messenger es el espacio virtual donde la Otredad es un país extraño y el Nosotros es sólo Nos.


María Eugenia Naser


Bibliografía:
- Arribas, V. Guía Teórica correspondiente a la Unidad II: “La alteridad y la tensión nosotros/otros”. Antropología Social y Cultural. Cátedra Rosato. Buenos Aires, 2003.
- Barthes, R. “La retórica antigua. Prontuario”. Capítulo “B. La red”. La aventura semiológica. Barcelona, Paidós, 1990.
- De Kerckhove, D. Capítulos 17. “Inteligencia Colectiva” y 18. “Cambiando nuestras mentes”. La piel de la cultura. Barcelona, Gedisa, 1999
- Grimson, A. Guía teórica correspondiente a la Unidad III: “Las actitudes frente a la alteridad”. Antropología Social y Cultural. Cátedra Rosato. Buenos Aires, 2003.
- Kipling, R. “Los perros de rojiza pelambre”. El Libro de las Tierras Vírgenes.
- Krotz, E. “Alteridad y pregunta antropológica”. Alteridades Nº 8. Págs. 5-11. 1994.
- Leach, E. Capítulo 3. “Nosotros y los demás”. Un mundo en explosión. Barcelona, Anagrama, 1967.
- Murray, J. Capítulo 4. “Inmersión”. Hamlet en la holocubierta. Barcelona, Piados, 1999.
- Sitio de MSN Messenger. www.msn.com


Fotografías tomadas de los sitios:
- Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico de Chile
http://www.fondef.cl
- Página personal de José Martinez Aroza
http://aixa.ugr.es

Publicado por el Marzo 18, 2004 06:49 PM | TrackBack
Comentarios

Estupendo artículo sobre el programa MSM de mensajería instantánea. Creo que realiza usted un artículo muy interesante de los que ha supuesto esta nueva forma de comunicación, y de la dualidad entre "nos" y "otros".
Creo que se debería estudiar más los nuevos programas de mensajería instantánea y hacer análisis para averiguar más sobre el transfondo del MSM y otros programas similares.
También comprendo que no se hayan realizado demasiados estudios por lo reciente de estos nuevos programas, ya que el nuevo medio tecnológico de internet también es relativamente nuevo.
Felicidades nuevamente por el artículo.

Un saludo de una alumna de peridismo que en un futuro próximo desearía especializarse en periodismo digital, ya que es un campo que tiene muchas posibilidades. Es un futuro laboral menos efímero que el periodismo impreso, o eso veo yo, jeje.

Publicado por: sonia a Marzo 21, 2004 07:50 AM

hola

Publicado por: roxana a Febrero 19, 2005 06:42 PM
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