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Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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Gilberto Gil y la cultura como intervención
14.01.2003

gil.jpg El gran filosofo alemán Guillermo Federico Hegel nos enseñó hace dos siglos a ser políticos argentinos (o casi). En una de sus sentencias mas terribles sostenía que cuando lo racional no se adecúa a lo real tanto peor para lo real -de hecho esa contradicción ni siquiera es admisible porque en su sistema lo racional siempre es real. Si la realidad no es como nosotros decimos que es entonces la realidad no existe, dirían los vivos locales.

Así obran los políticos y los empresarios argentinos, así obran los ideólogos y los portadores de apellidos locales, asi obran los traficantes de influencias y de ideas ajenas.

Pero Hegel al menos había elaborado un gran sistema para justificar su curiosa inversión de los principios materialistas -segun los cuales la realidad antecede a la conciencia. No casualmente su Sistema (incluyendo al de la logica) quedó registrado al servicio del pensamiento filosófico con el copyright de idealismo transcendental.

En el caos argentino la inversion de Hegel pasa por otro matiz. Cuanto mas irracional es algo (una medida, una idea, un principio, una argumentación) entonces mas real es. Y cualquier caso reciente (desde el asesinato de Maria Marta Garcia Belzunce hasta las imponderables fechas de las elecciones nacionales, así lo testimonian).

Pero no nos desviaremos por los arcanos filosóficos de nuestra primera formación , ni por la stentacioens de una realidad incognoscible, un día tan lindo y tan opaco a la vez.

Volvamos a Lula y la a construccione de una opción. Como bien dice Beatriz Sarlo -no por nada la intelectual mas lucida de la argentina- en su nota El Dilema publicada en Punto de Vista n† 74 el PT es un partido que se armó durante veinte años, gobernó o gobierna plazas importantes, como Porto Alegre o San Pablo, su candidato perdió tres veces las elecciones presidenciales y fue elegido, finalmente, en una cuarta apuesta en la que supo equilibrar lo que la historia reciente de la centro-izquierda argentina armó como rompecabezas de piezas que nunca combinaron: liderazgo carismático y construcción partidaria, interpelación masiva y equipos técnicos, política mediática y fundamentos territoriales, atenuación de los discursos y sostenimiento de algunos principios ideológicos, identidad cultural e inesperadas alianzas sociales.

Una opción se hace con personas y con ideas. Se hace con gente reconocida por sus antecedentes y muy eficiente en lo que practiuca como oficio o vocacion. No se hace con improvisados ni con punteros políticos. No se hace con santurrones ni con mesiánicos.
Por eso fue tan bien saludado el gabinete que engarzo Lula, mas alla de necesarias concesiones politicas, que incluyen a pesos pesados por valor propio, sin importar su historia y/o militancia -si es que la tuvieron, si de sumar verdaderamente al proyecto se trata.

Entre esos pesados figura Gilberto Gil, coinventor de la Tropicalia, hombre nacido en Salvador en 1942, adorador de Dorival Caymmi, maestro en el uso del acordeón y el vibrafono. Después de escuchar a Joao Gilberto en la radio se plegó muy joven a la guitarra, compuso jingles y estudió administración de empresas en Bahia -recibiendose alli.

En junio de 1964 junto a Caetano Veloso Maria Beth’nia y Gal Costa, los cuatro- además de Tom Zé y otros músicos baianos- presentaron el show "Nós, por exemplo", que inauguró el teatro Vila Velha, de Salvador -adonde llegue a ver una actuacion del genial Doryval Caymmi en 1978. El espectáculo fue el marco de inicio de la carrera de estos artistas.

Lo demás es historia bastante reciente: su participación en 1966, a los famosos festivales de la época, el 1ƒ FIC (Festival Internacional de la Canción), de la TV Rio, con Minha Senhora, en la voz de Gal, y en el 2ƒ Festival de MPB de la Record, con Ensaio Geral (clasificada en quinto lugar), cantada por Elis Regina.

Después vendría el tropicalismo a pleno y su caída preso junto a Caetano Veloso en diciembre de 1968 después de una exitosa primera gira en Europa. Entretanto 35 años de una carrera musical genial.

Es esta misma persona con esos remotisimos y valiosos antecedentes quien ahora se desempeña como Ministro de Cultura de Brasil y quien pronuncio un discurso el día de la inauguración que vale oro en palabras -cuya sintesis maravilla sin cesar.

Que un artista de esta valía tenga las ideas tan claras, arroja sombras no solo sobre nuestros políticos descerebrados, sino también sobre nuestros intelectuales especializados en boicotear opciones, y en insistir en las divisiones de discursos ampulosos y que no materializan ninguna opción.

Mientras que la universidad argentina y latinoamericana se gasta en sutilezas buscando definiciones mas o menos felices acerca de que es la cultura, Gil aprendió muy bien su lección de vida y nos las transmiea sin rechistar.

Para él cultura no tiene nada que ver con esa definicion de Ambrose Bierce en El Diccionario el Diablo, según la cual se trata del polvo que cae de los libros viejos en los cerebros vacíos.

Y menos aun tiene que ver con el folklore que Gil justamente asocia con la discriminación cultural. Para Gil la cultura es todo aquello que en el uso de cualquier cosa se manifiesta más allá del mero valor de uso.

No tiene nada que ver con lo meramente técnico ya que se trata mas bien de la usina de símbolos de un pueblo. Así las cosas Gil tiene la genialidad -recordando a la obra señera de Roger Bastide del mismo nomrbe- de imaginarse a las acciones de su Ministerio como ejercicios en antropología aplicada. Rompiendo con las telarañas de la burocracia, insiste en que el ministerio debe ser como una luz que revela en el pasado y en el presente las cosas y los signos que hicieron y que hacen que Brasil sea Brasil.

Ahí mismo aparece el otro concepto clave del neonato Ministro, a saber que el Estado no hace cultura, sino que el Estado crea las condiciones de acceso universal a los bienes simbólicos, las condiciones de creación y producción de bienes culturales, sean artefactos o mentefactos.

Gil no se queda nada corto cuando pretende que el acceso a la cultura sea un derecho básico de la ciudadanía, como el derecho a la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Y no lo hace ni por paternalismo ni por querer hacerse el simpático sino porque tiene claro que el Estado brasileño nunca estuvo a la altura del hacer de su pueblo, lo que supuesto perdidas irreparables y derroches inimaginables, que a lo mejor ahora empoeizan a remediarse.

Y aunque sea harto limitado lo que puede hacerse, lo peor es optar por la omisión, apostando todas las fichas a los mecanismos fiscales, y entregando así la política cultural a los caprichos del dios-mercado.

Gil lo dice con tanta propiedad que si lo efectúa tendremos que venerarlo durante largo rato. El Estado no hace cultura, pero formula políticas públicas para la cultura, no con la mentalidad del viejo modelo estatista sino para abrir caminos, estimular, abrigar. De lo que se trata es de masajear puntos vitales momentáneamente despreciados y dormidos del cuerpo cultural del país. En fin, para atizar lo nuevo y reavivar lo viejo.

Gil tiene clarisimo que las políticas para la cultura deben ser intervenciones, como caminos reales y vecinales, como caminos necesarios y atajos urgentes. Por eso es que la política cultural del gobierno Lula pasa desde este instante a ser parte del proyecto general de construcción de una nueva hegemonía en nuestro país. Como parte del proyecto de construcción de una nación realmente democrática, plural, tolerante, parte de un proyecto creativo y consistente de radicalidad social.

Por supuesto que la ejecución es tan importante sino mas que la formulacion. Pero que un músico de los quilates de Gil (¿quien seria el equivalente local, Leon Gieco, tal vez por compromiso y por trayectoria?) haya enunciado con tanta diafanidad una política cultural para nuestro gigantesco y admirado vecino nos lleva a sacarnos el sombrero, a desearle suerte y a pensar que por fin para los indigentes del hermano país otro horizonte es posible, en serio.

Publicado por Piscitelli el Enero 14, 2003 05:50 PM
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