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Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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El CBC, el futuro de la universidad y la miopía epistemológica
12.12.2002

ale.jpg El Ciclo Básico Común (CBC) se creó en 1985, siguiendo el modelo de un ensayo hecho el año anterior en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales acaudillado por tres profesores de esa casa: Ricardo Guibour, Ricardo Guarinoni y Ghigliani.

Siempre me acuerdo de esa noche de marzo, cuando fui a acompañar a mis ayudantes, entre los cuales estaba en ese momento Christian Ferrer, que deberían enfrentarse a las hordas de hasta 200 estudiantes por comisión, que desde el primer día veían con mala cara ese engendro. Porque ellos querían estudiar medicina, ingeniería o letras y no CBC.

Aunque hay mucho para decir sobre el experimento (yo renuncie en 1991 suponiendo que pronto se terminaría, pero miren como es la Argentina, y 11 años mas tarde todo sigue igual o mas o menos, o peor), no hay duda de que en su momento cumplió un rol progresista y útil.

Pues bien ese año después de 7 años de cupos se liberalizo el ingreso a la UBA y entraron (o pretendieron hacerlo) 80.000 estudiantes. No es la menor de las sorpresas que nos brindan datos recientes provenientes de los ingresantes del año 2003, que el numero de gente que quiere seguir entrando a la Universidad (a pesar del caos que es el país, del deterioro que la Universidad ha sufrido, de las escasas posibilidades de inserción laboral que hay, etc.) es enorme. Prácticamente el mismo que en esa época. (Ver un análisis comparativo).

Vale la pena revisar este informe porque dice mucho acerca de lo posible/imposible ene este país. De lo poco aprendido y de lo necesario que es darnos en serio una discusion a fondo acerca del futuro de la Universidad -fosilizada- en una pais inmovilizado y estupefacto (encontrarán algunos aportes en esa dirección en la entrevista que me hizo Gustavo Pablos y que salió publicada hoy en el diario La Voz del Interior ).

Porque si el cambio no se hace en serio dentro de la propia universidad, poco y nada podremos esperar de los de afuera. Nada hubo peor para la Universidad porteña que su shuberizacion a ultranza. Cuatro mandatos sucesivos de la misma persona, mas conocida por su capacidad para hacer negocios inmobiliarios que por su talento académico, o por sus deseos o capacidad de innovar o dirigir la universidad en alguna dirección que no fuera convertirla en cueva de militantes y en maquinaria de acumular poder... de barro.

Por eso es mas que bienvenida la ola de estudios universitarios comparados, así como el conocimiento cada vez mas detallado de experiencias de reforma universitaria en otros países. Y no menos importante es la evaluación de las experiencias de las megauniversidades a distancia.

La combinatoria de todos esos enfoques deberia poder desempantanar a la isla universitaria de sus fantasías de motor de cambio per se, de organización fluida, cuando en realidad es un enorme paquebote a la deriva con riesgo de hundirse como el Titanic en cualquier momento, y una demostración palpable de la máxima de Von Foerster de que no vemos que no vemos.

Lo que resulta mas curioso (y grave) en nuestro caso, es que quienes no vemos que no vemos somos justamente aquellos que supuestamente deberíamos estar en mejores condiciones que otros sectores y grupos, para entender la complejidad inmanente y trascendente a nuestra corporación, dado que precisamente nuestra especialidad es entender,

Heinsenberg se interpone contra todo facilismo. Y así como los militares noson los mas adecuados para conducir la guerra, ni los economistas a la economía, ni los políticos a la política (como se demuestra todos los días en el mundo pero especialmente en nuestro país) es mas que probable que tampoco seamos los educadores los mejor habilitados para entender el desmadre universitario.

Demasiada endogamia y la defensa desembozada de intereses corporativos conspira contra tal magna tarea. Habrá que recurrir a otros actores sociales y deberemos resignar nuestros hábitos y facilidad para dar condolencias a los otros protagonistas de la vida social, si queremos reinventar nuestras organizaciones (aun a riesgo de dejarlas irreconocibles) y, en el camino, ayudar a mejorar a la sociedad.

Publicado por Piscitelli el Diciembre 12, 2002 05:48 PM
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