Interlink Headline News Nº 6118 del Lunes 31 de Octubre de 2011
EDITORIAL SEGUIDILLA DE CIUDADES Y EXPERIENCIAS Segunda Parte de Varias (viene de la edito 6112 YENDO VINIENDO. ESE DÍA QUE ESTUIVIMOS EN CUATRO CIUDADES MARAVILLOSAS

The journey is the reward
Asi como en apenas un día visitamos o nos fundimos en los aromas, sabores y vicisitudes de cuatro ciudades españoles de fuste, como fue el caso de nuestra partida desde Madrid, nuestra visita a la catedral y alrededores de Burgos, nuestra inmersión en el Guggenheim del Bilbao de Frank Gehry y nuestro bautismo de descubrimiento de San Sebastián, el resto del viaje fue una un ir y venir sin fin de nuevos y viejos lugares, de conocidos y transeúntes, de lugares buscados y otros que nos encontraron a nosotros.
Sin rumbo definido solo sabiendo que iríamos hacia el Norte, que a mitad de semana deberíamos estar en Barcelona, y que habiendo pisado algunas intersecciones hace un par de años atrás, cuando nuestro cuartel general estuvo alojado en Vic, cada mañana sería una mezcla de sorpresas y puestas en marcha, la transitada guía de España de Lonely Planet estaba tapizada de marcas para regiones distintas, y la sensación que solíamos tener a la noche (además de un cansancio enorme y alegre) es que jamás nos alcanzarían ni los km del coche, ni un tiempo demasiado corto para sacarle el jugo al paisaje a los pueblos, a la gente, a esa fuente maravillosa de estímulos, paisajes, e invitaciones al recorrido, que plantea España, y qué decir Francia, adonde apenas pasamos día y medio.
San Sebastián también era una fiesta
Conociendo ya una decena de ciudades españolas nunca imaginamos que San Sebastián nos gustaría tanto. Ya habíamos estado cerca de visitarla en nuestra primera y previa pernoctancia en Bilbao en el 2006, así como en varios viajes que hicimos a Santander a partir del 2007, pero nunca recorrimos el corto trayecto que sempara a ambas ciudades hermanas de la gloriosa Sanse.
Luego de algunas piruetas en las afueras de Bilbao (sin GPS y a pesar de mapas y guías siempre estuvimos a un tris de meter la pata y de perdernos irremisiblemente), llegamos muy tarde a Sen Sebastián sin tener la menor idea de su fisonomía, ni certeza cierta de donde alojarnos. Pero en este rubro la combinación de un teléfono local y las recomendaciones de la Lonely Planet (en especial sus picks, cuando los había) fueron de sumo valor.
Asi llegamos a la Pensión Kursaal (del colectivo Pensiones con encanto) enfrente del bellísimo complejo del mismo nombre en la zona de Gros ganada al Rio a principios del siglo XIX y nos encontramos con un hermoso hotel boutique que nos resolvió ademas del alojamiento, el costoso y molesto tema del estacionamiento dentro de la ciudad.
Aunque tarde pudimos poner el pie en la ciudad vieja, empezar a reconocer los contornos de una geografía espectacular, atisbar la dimensiones de la ciudad y prepararnos para una estancia que al final resultó ser mucho mas larga de lo estimado, ya que al día siguiente decidimos quedarnos, tomar el Bus turístico, recorrer cada palmo de los 12 o14 paradas del bus, y aprovechar los muchos estímulos que tiene la ciudad que la han convertido de lejos en una de las tentadoras de España.
Variedad, concentración, buenas vibras.
Cuando nos dimos cuenta de que a excepción de la Perla y del Peine de los Vientos de Chillida casi todo podía hacerse a pie, empezamos a caminarla, y los ángulos y la vistas que podíamos lograr (aunque empezó a llover moderadamente casi todo el día lunes) eran muy variados. Por suerte le dedicamos una larguísima visita al Aquarium Donostia (al principio mas Museo que otra cosa) y no dejamos rincón de la ciudad vieja sin marcar o merodear.
Después ya en el coche llegamos de noche cerrada para ver las esculturas de Chillida y comer unas rica tapas (algo que paso innumerables veces en este viaje) al Branka, el restaurante favorito de Meryl Streep, enclavado en el medio de la bahía, que nos gustó tanto que nos obligó a volver al día siguiente ya con el clima sosegado y con una visión diurna que complementó la de la noche anterior.
Lamentablemente el Nineu, el restaurante de degustación del Kursaal estaba cerrado, lo mismo que la bella pub People frente a la playa de Zurrieta, pero ello no impidió que conociéramos muchos rincones de diseño, que pasáramos innumerables veces por la costanera, que miráramos arrobados las bellas playa y que entendiéramos porque esta ciudad (que veces parece una Monaco en miniatura) es la sede del Festival de Cine, el refugio de la aristrocracia y la corte durante décadas y un paso obligado para ir hasta Bayonna y Biarritz que inexplicablemente no visitamos ya que teníamos cita en el curso con nuestro querido José Luis Orihuela al mediodía del día siguiente en Pamplona.

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