Palabras
“El melodrama es la forma más colorida de contar una historia. Normalmente, sus villanos, sus héroes y sus heroínas son retratos toscos dibujados con brocha gorda. Yo le doy un enfoque diferente. Nunca he buscado el típico suspenso basado en puertas que rechinan. Me resulta más interesante un asesinato cometido junto a un arroyo que murmura a plena luz del sol que el cometido en una callejuela oscura y hedionda, alfombrada de basura, desperdicios y gatos muertos.
“Mi héroe es siempre un hombre corriente al que le ocurren cosas asombrosas, y no al revés. Por esa misma razón hago que los malos sean encantadores y educados. Es un error pensar que todo delincuente que aparezca en la pantalla debe hacer muecas de desprecio, atusarse un bigote negro o darle patadas a los perros. Algunos de los asesinos más famosos de la criminología -hombres para los que el arsénico era un recurso repugnantemente compasivo- tenían que comportarse como auténticos caballeros para conseguir seducir a sus víctimas, generalmente mujeres. Lo verdaderamente aterrador de los malvados es su atractivo superficial, su apariencia amistosa.
“No hace mucho escribí un artículo para The New York Times Sunday Magazine en el que describía el atractivo de un asesinato real en comparación con el de uno ficticio. Una vez más hice hincapié en que parte de la fascinación que ejerce el criminal auténtico reside en que en la vida real, la mayoría de los asesinos son seres muy corrientes, educados, incluso encantadores. He oído a la gente quejarse de que un asesino de verdad carece de misterio. No creo que eso sea un inconveniente. El suspenso es infinitamente más poderoso que el misterio, y tener que leer entera la narración de un asesinato ficticio para enterarme de lo que ha pasado, me irrita.
“Nunca he recurrido a la técnica de las novelas policíacas, dado que tienen mucho de impostura, lo que desvirtúa y diluye el suspenso.
“Es posible alcanzar un nivel de tensión casi insoportable en una película, aunque el público sepa en todo momento quién es el asesino y esté deseando gritarle al resto de los personajes que participan en la trama: ¡Ojo con ése! ¡Es un asesino!”
Fragmento del reportaje a Alfred Hitchcock publicado en The Saturday Evening Post el 27 de julio de 1957..

Bienvenido a






Comentarios