Palabras
Usted puede ir adonde quiera, puede hacerlo con su piel blanca. Puede entrar en cualquier sitio con su piel clara. Nadie la expulsa de un hotel porque es blanca. Nadie le impide entrar en un restaurante porque es para usted como se dictan las reglas. ¡Nadie! Y no resulta nada agradable, créame, entrar en el Morocco con su propia esposa y ver la cara que pone la gente, ver cómo le vuelven la espalda. Ni siquiera es lógico. ¡Es absurdo! ¿Por qué tienen que hacer muecas y volverme la espalda? Porque te has casado con una mujer blanca Sammy, es evidente. ¿Y por qué no iba a casarme con una mujer blanca? Porque va en contra de las reglas, evidentemente. ¿Qué reglas? Las reglas, Sammy. Jamás he seguido las reglas impuestas por otras personas, siempre he pensado que las reglas no cuentan para nada si tu conciencia no quiere aceptarlas. Así que no me vengan con que no puedo tocar ese piano porque va contra las reglas; no me vengan con que no puedo tener un Rolls Royce porque va contra las reglas; no me vengan con que no puedo casarme con una mujer blanca porque va en contra de las reglas. Si amo a esa mujer blanca y ella me ama a mí, sí puedo ser un buen marido para ella y darle todo lo que desee, ¿por qué no puedo casarme con ella? Porque nunca se ha hecho antes, Sammy, evidentemente. ¿Ah, sí? ¿Nunca se ha hecho antes? Pues yo lo haré. Si la ley del nunca se ha hecho antes fuera una ley válida, lógica, consistente, el mundo no existiría. El progreso no existiría. Las casas, los barcos, la palabra impresa, la radio, los coches, los cohetes espaciales no existirían, las películas de Fellini no existirían, las películas de Bergman no existirían, la ventana no existiría, no existiría nada. ¿Quién hizo la primera ventana? Sin duda, alguien a quien le dijeron que no podía hacerla porque no se había hecho nunca. A lo cual el respondió: entonces la haré yo. Y la hizo. No porque le gustara enfrentarse con la gente, irritarla o provocarla. No para ofender a nadie. Sino porque estaba en su derecho de probar. Del mismo modo que yo estaba en mi derecho de casarme con Mai.
En 1964, la periodista italiana Oriana Fallaci entrevistó al cantante Sammy Davis Jr., cuestionado por su casamiento, en 1960, con la actriz sueca Mai Britt..

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